¿Feliz cumpleaños?

Por MNU y Lic. Gabriel Ballesteros Martínez

Instrumentar el Derecho a la Ciudad es la agenda urbana en la que está inmerso el país y de la cual, en efecto, no estamos al día en Querétaro.

Hace 5 años que tenemos el nuevo Código Urbano, publicado el 31 de mayo de 2012; legislación criticada y luego acusada, que vivió el suspenso de ser revisada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (36 meses), donde pasó la prueba de una supuesta controversia constitucional con el orden municipal de gobierno. Por cierto, controversia promovida desde las sombras por algunos especuladores de suelo.

Instrumento jurídico para el porvenir de nuestras ciudades que disgustó a algunos desarrolladores por obligarles a dotar a la ciudad de equipamientos terminados y no solo permitirles donar solares inútiles para el patrimonio social y espacial de la comunidad, como se hacía desde 1992.

Ley que ya fue reformada en 2015 para satisfacer algunas voces que prefieren urbanizar sin calidad de espacio público y que estuvieron a punto de colarle un párrafo que les permitiera conmutar dinero a las alcaldías por áreas verdes para la comunidad (versión del artículo 156 que devolvió el Gobernador Calzada en su momento a los legisladores, sin publicar, porque atentaba contra más de 2,200 hectáreas de áreas verdes, según proyecciones a 2030).

Un documento que ha sido cuestionado por muchos, autoridades incluso (algunas que no lo han siquiera leído, me consta) y del cual algunas de sus nuevas instituciones urbanísticas permanecen vírgenes, pues ni los gobiernos, ni los colegios, ni las cámaras promueven su uso. Curioso resulta que en diversos foros algunos de estos actores hablan de lo útiles que serían estas instituciones (¿¡?) … polígonos de actuación, operaciones coaligadas, obras por cooperación, asociaciones público privadas, secretariados técnicos, institutos de planeación; todas están ya ahí.

La ironía de que ya estén en el texto legal y nadie las ocupe es terrible, trágica. Pero no es de extrañarnos, no se ha gastado un peso público en su difusión. Quienes desarrollan no las conocen y quienes las deberían promover desde el gobierno las ven con riesgo de que su status quo pueda cambiar. Un ejemplo de esto es la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente y Desarrollo Urbano, que fue concebida como el policía del sistema y que a punto ha estado y quizá está de desaparecer pues la actual administración estatal no se le considera relevancia… pocos la usan; vaya tragedia en una entidad federativa donde a diario muchos construyen sin licencia, se poda o se despalma sin permiso y donde se extraen materiales, en ocasiones, en la más evidente impunidad.

Y es que un texto legal sin instrumentación puede ser una tomada de pelo legislativa. Una falla del Ejecutivo estatal, y una irresponsabilidad de los presidentes municipales y sus ayuntamientos, quienes tienen la obligación de proveer en la esfera administrativa al exacto cumplimiento de la ley, es decir, hacer reglamentos. Una ley sin reglamentos no solo queda a merced de la discrecionalidad y de la interpretación; queda a merced de la crítica sin fundamento; normas sin operatividad a menudo tergiversadas por casuales peritos y jefes de departamento para sustentar el abuso de poder; o peor aún, se vuelven instituciones abiertas al oportunismo legislativo.

En ese escenario está el Código Urbano en este momento. Instituciones como la CEA, la CEI y todo el modelo para decidir, socializar, diseñar y ejecutar la obra pública requieren con urgencia un entramado legal coherente, integrado… no opaco.

Varios son los reglamentos que deberían haber sido ya creados y que darían el andamiaje para cumplir varios de los objetivos que señala el Artículo 3º:

 

“…Todas las personas residentes en el Estado de Querétaro tienen derecho al disfrute de ciudades sustentables, justas, democráticas, seguras, equitativas, para el ejercicio pleno de sus derechos humanos, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales”…:

De acuerdo a los Artículos Transitorios Tercero y Cuartos del nuevo Código Urbano de 2012 tanto el Titular del Ejecutivo como los Ayuntamientos están en falta. Deberían ya haberse discutido y emitido los siguientes cuerpos reglamentarios, cuando menos:

 

  • Reglamento de Desarrollos Inmobiliarios
  • Reglamento General de Propiedad en Condominio y Relaciones Vecinales
  • Reglamento de Construcciones, Normas Técnicas y Usos de Suelo
  • Reglamento de Observatorios Urbanos.
  • Reglamento de Aguas

 

De la misma manera ya debería haberse revisado y actualizado la Ley de Planeación que data de 1993 cuando éramos otro Querétaro. Por otra parte, nuestra agenda para el desarrollo urbano tiene pendiente en la mayoría de los municipios la revisión y actualización de sus planes y programas de desarrollo. Máxime que ahora es obligación para los que tienen más de cien mil habitantes hacerlo en dos años, de acuerdo a un Transitorio de la nueva legislación federal de la materia.

No es menor la necesidad de estos instrumentos. Bastaría con preguntarle a los jueces de lo Contencioso Administrativo para ratificar si son urgentes y lo mucho que atemperarían las relaciones entre el sector inmobiliario y los municipios.

Bastaría con asistir a unas cuantas asambleas condominales para identificar el caos que se ha gestado y las grandes confusiones que permite una ley sin detallar. A gritos piden estas grandes comunidades urbanas como Ciudad del Sol, Rancho Bellavista o el mismo Campanario, una estructura normativa comprensible.

Lo dramático es que muchos de estos instrumentos existen ya al nivel de proyecto; están en cajones de la SDUOP y en las Secretarías del Ayuntamiento pero su cabildeo es tímido; surge y se desvanece de conformidad a los particulares momentos de tensión entre el sector y las administraciones públicas. Toma fuerza en las campañas electorales para luego volver a dormir cuando ya no es necesario despertar a ese monstruo llamado debate.

Lo inquietante es que ahora hay que ajustar el Código Urbano a la Nueva Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano publicada en noviembre pasado. En ella vienen nuevas instituciones como el reordenamiento parcelario; las bases para la sustentabilidad financiera del desarrollo urbano. Las nuevas instituciones para la democratización de ordenamiento territorial, como lo es la estructura de Consejos y Comités de Desarrollo Urbano y la posibilidad de sancionar a aquellas autoridades que permitan la realización de edificaciones o cambios de uso de suelo que no se apeguen a los programas de desarrollo urbano.

También en esta nueva ley federal se detallan los principios para generar la transformación de la movilidad urbana (Artículo 73); principios que, si los Diputados de Acción Nacional en nuestra actual Legislatura hubieran considerado, por ninguna razón habrían reformado los artículos 178 y 180 del Código Urbano para permitir controles de acceso en fraccionamientos y conceder en la práctica el cerramiento de colonias…

Entre otras cosas, la nueva legislación federal señala las bases para que a nivel local se generen las herramientas para garantizar la solidez del sistema de planeación urbana, una asignatura donde estamos reprobados los queretanos; esa en conjunto con la gobernanza metropolitana que viene en el Artículo 35, ahora obligatoria y donde nuestros alcaldes conurbados se resisten de acuerdo al color de su partido o en virtud de la carrera electoral hacia la gubernatura.

En su quinto aniversario nuestro Código Urbano pareciera que no tiene ni quien le prenda una velita; parece que no tiene amigos; ha sufrido bullying de varios actores: de los que lo ignoran; de los que no quieren cinturones o lo que es lo mismo, que se institucionalice; de aquellos que no lo aplican y de aquellos que lo prefieren blando e incoercible. Ahora esperemos que los ajustes con la ley federal no signifiquen la oportunidad para que legisladores irresponsables permitan ocurrencias en favor de unos cuantos.

En este escenario, desde Hacer Ciudad y con un gran optimismo queremos desearle un muy feliz cumpleaños a nuestra ley urbana, que a un lustro de su advenimiento sigue a la espera de su adecuada instrumentación.  Y digo con optimismo, pues el Código anterior pasó así veinte años…

 

¿Quién es Gabriel Ballesteros?

Gabriel Ballesteros Martínez. Socio Fundador de la firma Ballesteros y Mureddu, desarrolla su actividad profesional en las áreas de litigio, consulta y cabildeo en materia urbana y ambiental, atendiento tanto al sector inmobiliario como al sector público.

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Dirige en México la Iniciativa de Expansión Urbana Ordenada impulsada por la Universidad de Nueva York a nivel mundial. Es Maestro en Arquitectura y Nuevo Urbanismo por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y cuenta también con una Maestría en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) y el Instituto Universitario Ortega y Gasset, ambos en Madrid, España; es Licenciado en Derecho graduado de la Universidad Autónoma de Querétaro.

En el sector público ha fungido como Director del Regístro Público de la Propiedad y como Secretario de Gobierno para el Municipio de Querétaro.

Socio Fundador de Forópolis México, miembro de la Federación Iberoamericana Urbanistas y actual Presidente de Forópolis Capítulo Querétaro. En el ámbito académico es profesor de Legislación Urbana en diversos programas de posgrado. Es editor del blog Hacer Ciudad, un espacio de reflexión y visión crítica en temas como urbanismo, movilidad, vivienda, gobernablidad y legislación.

¿Nos escuchan?… No creo.

Por MNU y Lic. Gabriel Ballesteros Martínez

Crear ideas. No tenemos donde crear ideas. Los queretanos estamos resolviendo los problemas de la ciudad de manera reactiva. Lo estamos haciendo así desde la época del “error de diciembre”(1994), momento que, según mi punto de vista, establece el antes y el después de nuestra ahora complicada metrópoli, cuando los proyectos de Centro Sur y Centro Norte incubaron en el Fideicomiso QroNos de la administración burguista, y cuando los hermanos Torreslanda comenzaban el exitoso proyecto de Provincia Juriquilla, en el límite norte de la entonces mancha urbana.

Estamos atendiendo la expansión urbana imponiendo una disfunción a otra disfunción; ahora, como no hemos sido capaces de conformar un modelo de gobernabilidad donde prime la coordinación y la inteligencia policial, nuestra Legislatura –sin consultar ni permitir el contraste público de ideas entre la ciudadanía– ha aprobado, imponiendo la mayoría parlamentaria (13 votos azules contra 12 de las minorías), cambios en el Código Urbano que en la práctica terminarán significando la cuasi privatización de la seguridad pública en Querétaro.

De acuerdo con cifras publicadas el 17 de abril en el periódico CodigoQro, en Querétaro hay 4,779 elementos en las instituciones de seguridad pública tanto estatales como municipales. De estos, 2,762 están destinados en los municipios al más elemental de los servicios que presta el estado moderno: la vigilancia, el patrullaje y la inhibición de conductas indeseables en el orden administrativo, o la atención inmediata para repeler o contener la comisión de delitos.

Como no hemos sido capaces de conformar una estrategia integrada y confiable de vigilancia, a pesar de los cientos de millones de pesos que gastamos en armas, tecnología y vehiculos cada año, nuestros Diputados consideraron pertinente otorgarle –a quien tenga con qué pagarla– la posibilidad de poner garitas y controles de acceso a las colonias que “pasen” los criterios que habrán de establecer sendos reglamentos municipales, mismos que desde ahora anticipamos garantizarán una visión segregacionista y clasista de nuestras ciudades, donde el contraste entre los ricos y los pobres se acentúe más cada día.

Según las cifras justifcativas que utilizó el Alcalde Marcos Agular Vega al presentar su Iniciativa al Congreso, en más o menos veinticinco años llegó a 54 el número de colonias que se fueron cerrando ilegalmente en el Municipio de Querétaro. A estas islas urbanas les pusimos el apodo de “cerramientos tolerados” mientras volteabamos para otro lado para no ver lo evidente:  el ritmo del crecimiento y la mezcla social de aquella ciudad provinciana nos estaba rebasando. Nos está rebasando.

Y es que cada vez que una ola de robos a casa habitación asola una zona de la ciudad, viene el reclamo de las organziaciones vecinales, y los presidentes municipales, asesorados por sus jefes policiacos, dan su brazo a torcer, permitiendo bardeos y la instalación de casetas “de seguridad” sobre camellones y el propio arroyo de la vialidad. El fatídico ejemplo lo puso entonces la Colonía del Valle, Álamos Primera Sección y Huertas del Carmen, amén de otros cotos más pequeños en Corregidora o San Juan del Río. Desde entonces “cerrar la colonia” es un argumento en reuniones de vecinos cuando se analiza qué hacer ante el último atraco.

La industria inmobiliaria fue sensible al fenómeno. En cuanto la economía nacional volvió a ofrecer crédito a los vivienderos (año 2005 aproximadamente) se llegó al extremo que cualquier nuevo proyecto presentado en las oficinas de Desarrollo Urbano, no siendo estrictamente condominal, ya se aprobaba a sabiendas que tendría barda y estaría controlado el acceso a las vialidades públicas. A la voz de “sin bardas no hay ventas”, la fuerza de ventas de las desarrolladoras consolidó la idea aspiracional de la colonia residencial exclusiva cerrada; concepto que aunque se vale en lo mercantil, ha abonado la semilla del padecimiento urbano del nuevo Querétaro: la intolerancia.

Todos hemos puesto un granito de arena para llevar esta disfunción al extremo. Mientras que proyectos como el Instituto Metropolitano de Planeación, o los varios embates para conformar uno a nivel estatal han sido boicoteados, resulta que ahora regularizar el control de acceso en fraccionamientos, y la instalación de casetas de seguridad, se convirtió en un triunfo político de la autoridad en beneficio de la ciudadanía, con el surreal argumento de que “nos escuchan”,  aunque en la realidad esta medida tienda a quitarle al Estado una de sus responsabilidades elementales. No nos extrañe, en breve, que los políticos comiencen a alegar a quien reclame servicios y seguridad pública dentro de esas comunidades que se hayan acogido al cerramiento, que “controlar tu pedacito de ciudad tiene sus consencuencias…”. A saber, es muy posible que con la oportunidad de poner controles de acceso también se hayan trasladado otras responsabilidades a los peticionarios…

Insistir en la creación de un Instituto de Planeación Urbana, de secretariados técnicos ciudadanos, no es una necedad, es una necesidad. Necesitamos un lugar donde discutir, un esquema eficiente de planeación que inhiba que la solución de una disfunción sea otra disfunción. Un lugar donde se haga público el debate y no solo gubernamental.

Y es que existen estrategias para no enjaularnos, modelos que van desde la consolidación de una cultura de la autoseguridad hasta los centros de inteligencia policial “C-5’s” y demás abreviaturas. Antes de dejar en manos de las empresas de seguridad privada la sociabilidad, debimos haber intentado con mayor esmero construir un modelo de seguridad pública eficaz; extendido en todo el territorio municipal. Quizá cuatro presidentes municipales buscando ser gobernadores, tres sin concluir su periodo, no le hicieron bien a la organziación policiaca; quizá fueron muchas interrupciones, muchos “volveremos a empezar”.

Si quienes dirigen escuchan bien, debieron escuchar “protégenos”, “bríndanos seguridad”, “dame certeza que mis bienes están seguros a mi alrededor”, y no dame el control de acceso a mi isla y permíteme auscultar a cualquiera que pretenda pasar frente a mi casa. Por todo esto puedo concluir con una pregunta: ¿Nos escuchan?… Yo no creo. En esta ocasión, como en muchas otras, ha campeado el cálculo político que aprovechando la ignorancia del fondo del problema, provocó que le dijeran a la gente, tú me lo pides, yo te lo doy (aunque no te convenga).

Sedatu celebra aprobación de Ley General de Asentamientos Humanos

La Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) reiteró que con la aprobación de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano aprobada por el Congreso de la Unión se incorpora -por primera vez en la legislación nacional- el principio de Derecho a la Ciudad.

Francisco Covarrubias Gaytán, titular de Coordinación Metropolitana de dicha dependencia, dijo que de esta manera “se garantiza el ejercicio pleno de los derechos humanos y los derechos en condiciones de igualdad; promueve la cohesión social, impide la discriminación, la segregación o marginación de grupos o individuos”.

A través de un comunicado, explicó que esta Ley corresponde a  una visión de vanguardia en la que se incluye la perspectiva de género y la inclusión, para construir ciudades con mayor igualdad entre mujeres y hombres y con un diseño universal que facilite la movilidad sustentable de toda la población.

“Se podrán articular acciones transversales en aspectos territoriales, urbanos y rurales que encaminan a México a una real modernidad en el tema”, afirmó luego de que el Senado de la República, aprobó el pasado jueves 13 de octubre la minuta enviada por la Cámara de Diputados.

La Ley, agregó, responde a los temas de la Nueva Agenda Urbana que se discutirán en los próximos días en el Foro de Hábitat III y establece las bases para la conformación de ciudades compactas, seguras, incluyentes, sustentables y resilientes.

“Yo creo que la Cumbre de Hábitat III, que se realizará en Quito, Ecuador, permitirá tomar la visión de que en el caso de México estamos trabajando muy cercanos a los principios establecidos por las Naciones Unidas con relación a la determinación de una nueva Agenda Urbana”.

Del mismo modo, dijo, se debe destacar la voluntad política para modernizar la instrumentación jurídica y dar mayor certidumbre a los habitantes; ubicar la resiliencia para prever cualquier eventualidad, y además establecer líneas importantes para el desarrollo urbano del país.

Covarrubias Gaytán destacó otros elementos que establece la Ley como la gobernanza metropolitana, y la participación activa de la ciudadanía, la cual servirá para la conformación de proyectos que generen mejores entornos urbanos y sociales en todo el país, así como para la vigilancia y el seguimiento de cada una de las acciones que se emprendan.

“Se busca, desde luego, la participación tanto en la formulación, el seguimiento y la evaluación de todos los elementos que constituyen los planes, de tal manera que habrá instrumentos de evaluación que darán seguimiento a las acciones de materia urbana y materia territorial”, concluyó.

(Fuente: http://www.grupoenconcreto.com/)

Sobre UBER y otras alternativas de movilidad

Cualquier alternativa de movilidad debe ser bienvenida. Entre mayor sea la oferta para el ciudadano, mejor es la conectividad de la ciudad y menor el tráfico que nos abruma. Pelear contra UBER es pelear contra la inevitable implantación de la tecnología en las actividades más simples del ser humano. Movernos, ¿cuál más elemental después de respirar…?

Cada revolución sectorial tiene su propia lucha; a su modo, en cada una se sacrifica al inocente que está en ese momento en el frente de batalla pero luego las cosas se ajustan. El telex atentó contra el telégrafo, a este lo sometió el fax, el bipper… y a todos la red de internet, que después los regeneró a su modo con el e-mail, los “post it” electrónicos, y mil variantes para dejar recados –hasta que llegó “WhatsApp” con todo y sus emoticones–. Ningún telegrafista murió de hambre cuando Bell difundió su invento, el mundo se regeneró y se adaptó; hoy incluso podría considerarse “de buen gusto” mandar un telegrama (muy vintage) con un breve mensaje de felicitación o un pésame.

_taxisEl taxi tradicional no va a morir, por supuesto que no. Se regenerará, cambiará su actitud, quizá repondrá su condición original de servicio de lujo; quizá se reorientará retomando los “sitios”, reponiendo sus coberturas de zona y horario. El mercado es muy eficaz en estos ajustes. ¿Disminuirá el número de coches? No se podría determinar con certeza, es posible, pero de cualquier modo se nivelará para bien del taxista tradicional y sus familias.

En los conflictos de implantación de nuevos actores en servicios consolidados (que por consolidados también muestran su decadencia) siempre existirán políticos que buscarán alinearse de un lado o de otro para obtener algún beneficio (electoral o no). A estos hay que sufrirlos, tolerarles las “recetas mágicas”, la intención de legislar lo legislado. Y es que en servicios como UBER lo ofertado ya está en el sistema jurídico nacional, es un contrato civil de prestación de servicio, sin mayor complicación asistido por un sistema electrónico como hay muchos otros.

imagen uber taxi

La oportunidad de levantar la mano y detener un taxi en cualquier momento seguirá ahí en la calle. Es mayoritaria la población que sin acceso al crédito bancario o teniéndolo, con un teléfono inteligente o sin él, requiere un servicio inmediato; pudiera decirse que hasta con un cierto sentimiento o percepción de control total sobre su movilidad individual, si se nos permite la idea.

El taxi se adaptará y encontrará su nicho de mercado regenerado. Incluso estará ahí cuando no quieras esperar los 8 minutos que puede llegar a tardar el UBER; estará ahí cuando no tenga pila o señal el celular, cuando no se tenga crédito en la tarjeta… cuando no quieras dejar huella. Con su olor a vainilla, su música de banda, su escape abierto, sus foquitos de colores.

Al revisar el discurso alrededor de la lucha UBER-Taxistas vienen a la memoria los procesos sindicales que nos llevaron a los contratos colectivos paternales, sí esos, los que llevaron a nuestros grandes consorcios nacionales a la quiebra. Esos donde por quedar bien con alguno de los lados, algún político permitió por “el bien de la nación” que se instauraran por ejemplo en PEMEX, los bonos por no faltar los lunes… Proteccionismos aberrantes para “patear el bote”, para cambiar sin cambiar.

Después de haber visto funcionar el modelo por casi un año y no obstante nuestra abierta posición a favor de la llegada de UBER, sí consideramos que las bases de datos de quienes prestan el servicio deben compartirse con el gobierno sin tener que ser públicas obligadamente; que la empresa debe exponer sus sistemas de selección y aceptación de ofertantes del servicio y, por supuesto, debe obligarse a cada dueño del auto en servicio a mantener una póliza de seguro amplio vigente, so pena de sanciones ejemplares, amén de su responsabilidad efectiva en un siniestro.

Ajustar la relación de fuerzas entre el fenómeno UBER y los gremios de taxistas tradicionales debe atenderse con la objetividad que permite la experiencia de este servicio en otras ciudades y en otros países; con el cuidado del bolsillo de los usuarios por delante. Cualquier otro alegato que no busque darle nuevas alternativas a los usuarios del servicio de transporte sale sobrando.

MEX44. CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 08/04/2015.- Un hombre usa una moto eléctrica de la empresa Econduce hoy, miércoles 8 de abril de 2015, durante una demostración en las calles de Ciudad de México (México). Econduce es el primer servicio compartido de motos eléctricas de la capital mexicana que llegó para revolucionar la difícil movilidad de la urbe por su ahorro de tiempo y sus beneficios medioambientales. EFE/Mario Guzmán MÉXICO TRANSPORTECon UBER a la vanguardia vienen empujando fuerte otros modelos asistidos por “app’s” de movilidad tipo “car sharing” o auto-compartido. Variantes como el UBER POOL que intenta promover la experiencia de compartir el auto-taxi entre pasajeros a destinos diferentes en la misma zona, a menor costo que el UBER normal; o como ECONDUCE (https://econduce.mx) que ofrece motocicletas tipo “scooters” eléctricas en un sistema similar a la ECOBICI en la Ciudad de México, pero sin pedalear.

 

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Otros son BLA BLA CAR (https://www.blablacar.mx), una “app” que promueve compartir tu auto y tus gastos de casetas y combustible con otros usuarios que tienen trayectos por carretera similares al tuyo; o productos más atrevidos para la movilidad que pueden poner a pensar incluso a los no tradicionalistas como CARROT (http://www.carrot.mx/empresas), novedad que te ofrece poder usar por unas horas un coche, camioneta o minivan que ya está en la calle; lo ubicas, lo abres con una tarjeta inteligente, lo usas, lo estacionas, ¡y lo cierras donde ya no lo ocupes…!
UBER es sólo el ariete que está rompiendo los paradigmas más ortodoxos sobre nuestras concepciones de la utilidad de un vehículo y sus costos. El taxi como fue concebido hace un siglo tiene que adaptarse, seguramente hay un nicho de mercado que nadie habrá de quitarle, ese nicho hay que buscarlo y protegerlo sin chauvinismos.

Y a todo esto pregunta el muchacho… ¿Y el transporte público colectivo a-pá?

Forópolis: Generación de EcoZonas

Por Antonio Barreda Luna
Arquitecto Urbanista
Universidad Politécnica de Catalunya

Claudia Hernández es asesora de la Cooperación Alemana al Desarrollo GIZ, y promueve diversas actividades y proyectos que buscan la sustentabilidad de las ciudades y territorios en México, el más reciente llamado EcoZona para la ciudad de Toluca.

Antonio Barreda (AB): Hola Claudia, dime ¿Desde cuando estás en GIZ?

Claudia Hernández (CH: Trabajo con la Cooperación Alemana como consultora externa desde 1998 en temas de gestión integral de residuos sólidos, y a partir del año 2011 como asesora técnica del Programa de Gestión Ambiental Urbana e Industrial.

Movilidad No Motorizada en Centro de Toluca

Movilidad No Motorizada en Centro de Toluca

AB: Explícanos que es una EcoZona?

CH: Una EcoZona es una variante de las zonas de bajas emisiones (LEZ por sus siglas en ingles) que son muy comunes de establecerse en ciudades europeas. El principal objetivo es darle una prioridad al manejo ambiental para tratar de reducir la contaminación atmosférica, asociada principalmente a una mala combustión en vehículos particulares, de carga y de transporte público, lo que va asociado a la restricción del paso de vehículos que no se encuentren verificados.

En el caso de EzoZona Toluca también se relaciona con la forma en que se prestan los servicios públicos, que está estrechamente relacionada con la emisión de gases de efecto invernadero. Por ejemplo el cambio de los horarios de las rutas de recolección de residuos sólidos (horario nocturno) que va a la par de la separación de residuos desde la fuente y al cambio del tipo de vehículos que harán esta recolección. Otro ejemplo los horarios para el mantenimiento de parques y jardines, así como el recambio de las luminarias del alumbrado público a sistemas LED o con aditivo metálico cerámico.

En pocas palabras, es acotar un territorio dentro del centro de ciudad, en el que se busque mejorar la calidad ambiental y la calidad de vida de los habitantes y visitantes.

AB: ¿Qué tipo de proyectos lleva la EcoZona?

CH: Básicamente comenzamos este 2015 con siete ejes temáticos:

Eficiencia energética en alumbrado público

Gestión integral de residuos sólidos urbanos

Recuperación de espacios públicos

Desarrollo urbano

Educación ambiental

Cero contaminación (cumplimiento a las normas ambientales vigentes a nivel federal, estatal y municipal)

Movilidad inteligente (buscando la movilidad no motorizada)

Para mayor detalle de que proyectos y acciones están contemplados en estos 7 ejes temáticos, te recomiendo visitar www.ecozonatoluca.mx

AB: En este sentido, es conveniente comentar que Toluca ha puesto en marcha un sistema de bicis llamado ‘huizi’, nombre escogido por consulta en las redes sociales y que significa ‘moverse’. Regresando a la entrevista, ¿Por qué primero EcoZona en Toluca?

Pruebas del Sistema Huizi

Pruebas del Sistema Huizi

CH: Esto de las ecozonas es una iniciativa que desde 2014 comenzó a difundir la Comisión Ambiental de la Megalopolis (CAMe) entre sus cinco entidades. Dos de ellas respondieron al llamado: Morelos y Estado de México. En el caso del Estado de México, fue la Secretaria del Medio Ambiente la que propuso este tema entre cinco municipios grandes, y Toluca fue el único de esta entidad que decidió desarrollar e implementar este proyecto.

Como GIZ para nosotros es interesante apoyar esta iniciativa que tiene tanta relación con las LEZ aplicadas en Alemania. Por ello decidimos trabajar la EcoZona con el municipio de Toluca.

En el caso de Morelos, es el gobierno del estado quien lleva la iniciativa EcoZona en la ciudad de Cuernavaca.

AB: ¿La meta es replicar este tipo de proyectos en todas las ciudades del país?

CH: No todas aplican para este tipo de medidas. Estos deben ser “trajes hechos a la medida”, en función de la problemática ambiental que se esté enfrentando, la calidad del entorno ambiental en que se encuentre la ciudad, el tipo de actividad económica predominante y sobre todo, el tipo de sociedad que esté viviendo en ella.

 

 Intervención de Cruces

Intervención de Cruces

AB: ¿Recientemente salió la noticia de que Oslo será la primera ciudad del mundo sin vehículos para el año 2019, mientras que Hamburgo le seguirá al año 2034. Hacia este camino es al que deberíamos llegar con proyectos como Ecozona?

CH: Esa es la tendencia para las ciudades del mundo: disminuir la cantidad de vehículos automotores que se encuentren circulando. Pero eso implica muchas políticas y prácticas previas para el desarrollo de las ciudades, deben ir avanzando hacia la sostenibilidad, y eso va desde la planeación del desarrollo urbano.

No es un tema exclusivo de ecozona, más bien es un tema de desarrollo de ciudades.

AB: ¿Que nos puedes comentar de Querétaro? ¿Tienen proyectos de GIZ aquí?

CH: Querétaro municipio tiene muchos avances en materia de planeación urbana y de la gestión ambiental del municipio mismo. De hecho fue una de las ciudades que participo en el año 2014 para que GIZ trabajara dentro de la cooperación con temas de gestión ambiental urbana, sin embargo ya no llegó a la final.

Actualmente dentro del Programa de Gestión Ambiental Urbana e Industrial (PGAUI II) de GIZ no tenemos proyectos en puerta con Querétaro, sin embrago no se descarta el poder tener algún intercambio de experiencias en buenas practicas relacionadas a la gestión ambiental urbana.

AB: Muchas gracias por tus respuestas, tienes algo más que decir al público lector que nos sigue?

CH: EcoZona es un concepto que involucra más que acciones de gobierno local, implica un alto grado de participación ciudadana y de los comercios y servicios instalados en esa extensión territorial. Por eso es de vital importancia informar, comunicar pero también formar ciudadanía. A final de cuentas la ecozona la construimos todos.

Forópolis Capítulo Querétaro: Ciudad formal y ciudad informal

Por: ITESM Campus Querétaro

Stefania Biondi

sbiondi@itesm.mx

El crecimiento de la ciudad y la zona metropolitana de Querétaro durante las últimas dos décadas ha sido constante y exponencial; no es necesario recordar aquí los alarmantes datos, conocidos por todos, sobre el aumento de la población, la expansión de la mancha urbana y la disminución de las densidades de habitantes y de viviendas por unidad de territorio.

Frente a esta situación objetiva, pueden haber diversas interpretaciones: de tipo optimista –como las que presentan Querétaro como una de las mejores ciudades del país en cuanto a calidad de vida- o bien alarmistas, como las que señalan la insostenibilidad de este tipo de crecimiento y denuncian los numerosos problemas a los que se enfrentan cotidianamente los ciudadanos. Igualmente hay vivencias y lecturas diversas desde las cuales cada ciudadano o grupo de ciudadanos puede juzgar la calidad de vida de la que gozan en Querétaro y, a partir de aquí, solicitar políticas públicas que cambien y mejoren la ciudad actual y las condiciones de vida de sus habitantes.

Una posible lectura del crecimiento de Querétaro es la que confronta la ciudad formal con la ciudad informal, bajo un lente que permite enfocar fenómenos urbanos y sociales no exclusivos de nuestra ciudad, si no comunes a una realidad más amplia por lo menos latinoamericana, como lo prueban numerosos estudios de reciente publicación. La lectura que contrapone la formalidad a la informalidad urbana permite, a su vez, enfocar otros dos aspectos del urbanismo, vinculados entre ellos: el de la morfología urbana y el del derecho a la ciudad.

Ciudad formal Centro Histórico de Querétaro.

Ciudad formal Centro Histórico de Querétaro.

Entendemos por “ciudad formal” a la que se ha producido en el tiempo al amparo de las normativas, los instrumentos de planeación y las leyes del mercado. La ciudad formal incluye al centro histórico y los barrios tradicionales, a los asentamientos legales de carácter residencial y de interés social, a los fraccionamientos y a los condominios. Cada una de estas partes de la ciudad formal tiene características diversas, mostrando una importante complejidad interior; sin embargo, cabe enfatizar que la ciudad formal de reciente producción se caracteriza por una monótona repetitividad tipológica y por su monofuncionalidad.

Ciudad formal de reciente construcción

Ciudad formal de reciente construcción

Por su lado, la “ciudad informal” es la que se ha producido afuera o al margen de la legalidad, a través de procesos de producción social de la vivienda y del hábitat. Este tipo de ciudad empieza por ocupaciones ilegales del suelo y se consolida a través de procesos de regularización .

Cómo valorar y qué hacer con esta ciudad es un tema muy controvertido; sin embargo, más allá de las diversas posturas, la ciudad informal es la manifestación de las desigualdades existentes en las ciudades y responde a la demanda de vivienda de los grupos vulnerables a los que el mercado y las instituciones no dan una respuesta adecuada. Para sustentar esta afirmación es suficiente consultar cualquiera de los profusos informes de Naciones Unidas sobre el derecho a la vivienda.

Ciudad informal en proceso de consolidación

Ciudad informal en proceso de consolidación

Más allá de satanizar como un mal urbano a la ciudad informal, si analizamos su morfología urbana y su funcionamiento, podemos descubrir que ofrece soluciones espaciales morfo-tipológicas propias de la ciudad tradicional e histórica: el trazado de las calles, la forma y dimensiones de las manzanas, la tipología de la construcción y de ocupación de los lotes tienen características cuali-cuantitativas análogas a la del centro histórico o de un barrio tradicional. Las analogías van más allá de los aspectos espaciales y se extienden a los sociales en el momento en que observamos el funcionamiento de la ciudad de origen informal: el uso mixto de vivienda y comercio que se da espontáneamente, la presencia de equipamientos básicos y de espacios comunitarios, la existencia de actividades productivas artesanales y de servicio (en oposición al uso exclusivamente residencial de la moderna ciudad formal, a su lejanía y difícil accesibilidad) hacen que la ciudad informal consolidada proporcione oportunidades de vida más equitativas a sus habitante. Como consecuencia, el uso comunitario del espacio público (no destinado solo a los desplazamientos motorizados) aumenta el grado de cohesión social dentro de la comunidad.

Las Américas, Ciudad informal consolidada

Las Américas, Ciudad informal consolidada

Lomas de Casa Blanca Ciudad informal consolidada

Lomas de Casa Blanca Ciudad informal consolidada

Allende de los procesos de regularización de la tenencia de la tierra, uno de los aspectos de la conformación de la ciudad informal de los que debemos reaprender a hacer ciudad reside en reconocer que la ciudad es un organismo de procesos largos y lentos de formación, sedimentación, transformación, con etapas de aceleración y estancamiento, de progreso y retroceso. La ciudad informal es la que sigue respondiendo a este ritmo paulatino, muy diferente del modelo de construcción propio de los asentamientos formales, que pretenden producir una ciudad estática y congelada, muerta durante la mayor parte del día, ignorante de e insensible a la necesaria e inevitable intervención de los habitantes.

Descubrir y rescatar el valor de la ciudad informal no significa ensalzar la irregularidad como la única o la mejor manera de hacer ciudad; tampoco implica renunciar a la planeación, al diseño urbano o a la producción formal de la vivienda. Significa reorientar estas disciplinas de acuerdo con las modalidades de producción social del hábitat, así como reforzar la idea de una planeación estratégica, que reconozca sus límites mientras acrecienta sus capacidades de orientación. Una planeación estratégica que requiere de una visión a mediano y largo plazo: aparte del modelo de ciudad (compacta, densa, difusa), una visión implica definir de manera democrática y participada qué ciudad queremos y cómo, a través de qué procesos y con cuales actores, queremos lograrla.