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Planeación metropolitana, la gran noticia.

 

Arq. Antonio Alvarez

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El pasado Jueves 30 de Octubre, apareció en los medios impresos de la Ciudad de Querétaro la rimbombante noticia de la tan esperada (tan anunciada diría yo), conformación del Instituto Metropolitano de Planeación. La noticia, una más al respecto, es alentadora, generadora de expectativas y en todo caso objeto de seguimiento puntual. Lo malo, por decirlo así, es que ésta “gran noticia”, la hemos leído ya en varias ocasiones en los últimos dos años sin que al momento, haya pasado de pose de foto y discurso político a una verdadera gestión trascendente. El 20 de Octubre de 2012 aparecía una nota en el Periódico Universal de Querétaro titulada “Prevén pacto por desarrollo.”, el singular título de la nota resulta con el paso del tiempo tan propio de nuestra cultura de demagogia y protocolo como el mismo contenido de la nota, en ella el alcalde del municipio de Corregidora señalaba:

“Lo primero que tenemos que hacer con este instituto es ciudadanizarlo para quitarle a los políticos la visión urbana de corto plazo ya que los presidentes municipales duramos en el cargo tres años y los institutos de planeación y el metropolitano —integrado por ciudadanos— pueden durar seis años.”, opinó.[i]

De inicio lo interesante entonces era encontrar que la creación de dicho instituto formaba parte de la agenda política de los interesados, es decir, los alcaldes de Querétaro, Corregidora, El Marqués y Huimilpan, expresaban públicamente, la decisión simple de estar de acuerdo en ponerse de acuerdo. La lectura en todo caso era esperanzadora.

Y sí, el 31 de Octubre de 2012 con la presencia del Gobernador del Estado se suscribió un acuerdo que lleva por título: “Firma del acuerdo de voluntad política”, y el discurso proclamado hablaba sobre todo de “acciones concretas”, en el mismo momento que se firmaba un documento que solamente acreditaba voluntad política, o sea, se hacía oficial que si estaban interesados en ponerse de acuerdo, pero nada más. La lectura en todo caso confirmaba cierto avance.[ii]

El día 20 de Marzo de 2013, el periódico Universal de Querétaro publica la nota titulada: “Instituto Metropolitano, en Mayo.”, en esta ocasión el alcalde de Querétaro decía en Marzo que sería en Mayo cuando pudiera estar constituido jurídicamente el Instituto Metropolitano de  Planeación, una vez más se hacía público que ya estaban (los alcaldes en cuestión), de acuerdo en ponerse de acuerdo. O sea, – se está trabajando en el asunto, podría ser una lectura adecuada para dicha nota.[iii]

Tan sólo unos días después el 13 de Abril del mismo año (2013),  se publicaba una nueva nota de la misma fuente que entre otras cosas decía así: “Para la segunda quincena del mes de mayo estará conformado al 100% el Instituto Metropolitano de Planeación, aseguró el presidente municipal de Corregidora, Antonio Zapata Guerrero.”[iv]

En esta nota además se insistía en que la intención de este Instituto incluía una visión de zona metropolitana para los siguientes 50 años. La lectura ahora sería, – bueno, se tardaron pero ya en quince días queda, por fin se pusieron de acuerdo.

Y así, en el marco del Simposio Nacional Metropolitano, el 2 de Mayo de 2013 el alcalde Loyola Vera manifestaba que todo estaba listo:

“Está listo el diseño, el modelo. Hemos platicado con los diferentes alcaldes para avanzar en el tema”, apuntó el alcalde.[v]

Esta nota, también de la misma fuente, se titulaba “Planean el futuro de Querétaro.”, y ya para entonces la lectura del ciudadano sería a manera de pregunta: – Quienes?

En fin que así nos quedamos, algunas notas más y la misma noticia. Ahora el 10 de Junio ya de 2014, donde el alcalde Loyola una vez más comentaba para los medios que era un asunto que debía quedar listo “en los próximos días, toda vez que faltan detalles mínimos por revisar….”, para este entonces la lectura podría ya ser cualquiera, y más aún con el siguiente remate: “la voluntad sigue manifiesta…”, y claro, además de manifiesta, dicha voluntad la firmaron con bombo y platillo muchos meses atrás.

Total que notas iban y venían siempre con el mismo discurso, “urgente”, “inaplazable”, “indispensable”, “necesario”, y otras como “solo faltan detalles”, “está listo”, sólo confirmaban que estaban de acuerdo pero no tan de acuerdo, en ponerse de acuerdo.

El 7 de Julio de 2014, en una nota titulada “Urgente consolidar el instituto metropolitano”, el alcalde de Corregidora volvía a declarar que el instituto debería de consolidarse en “las siguientes semanas”, en claro contrapunto ya, con “los próximos días” del alcalde de Querétaro tan sólo un mes antes, a lo que en una siguiente nota el 11 de Julio el alcalde de Loyola expresó abiertamente que el retraso con el instituto era culpa, así lo dice, del alcalde Zapata pues “no han terminado de leer los documentos”.  Aquí la lectura es ya más bien como de risa, – es decir, ni los municipios y mucho menos sus alcaldes están de acuerdo en ponerse de acuerdo.

Y bueno, que como ya decíamos al principio de este artículo, el pasado 29 de Octubre hubo una nueva reunión, ya no sabemos cuántas van, y de ahí varias notas periodísticas que tampoco sabemos cuántas sean, en donde con nuevos bombos y nuevos platillos se anuncia que el proyecto del Instituto Metropolitano por fin es un hecho. Dos años exactamente después de la firma de un “acuerdo de voluntad”, nos confirman que sí hay voluntad. Un nuevo Noviembre, dos años después, se anuncia como el mes en el que se presentarán de manera simultánea los proyectos a los diferentes cabildos para su aprobación. La foto de ésta última nota parece una copia de la de hace dos años, las mismas sonrisas, la misma pose, el mismo discurso.

Se entiende que la gestión de las políticas públicas implica tiempo en su diseño e implementación, lo que no queda claro es porque la voluntad expresada y firmada rinde frutos mucho tiempo después del que las propias autoridades anunciaron una y otra vez. Al mismo tiempo, en ese tiempo de acuerdos escenográficos, la ciudad crece, la interacción intermunicipal aumenta, la ciudad se descompone. Mientras, habremos de esperar que ponerse de acuerdo, siga dependiendo de acuerdos y convenios de protocolo, dependemos de nuevas voluntades, nuevos alcaldes, nuevas fotos, nuevas notas, nuevas promesas. No encontramos en estas notas periodísticas, esa señal de urgencia que proclaman, no encontramos en la realidad cotidiana una señal de que la planeación metropolitana pueda ser: “una gran noticia.”

 

 

[i] Ver nota periodística. http://www.eluniversalqueretaro.mx/portada/20-10-2012/preven-pacto-por-desarrollo#sthash.M7AimVim.dpuf

[ii] Ver nota periodística.  http://www.oem.com.mx/diariodequeretaro/notas/n2754799.htm

 

[iii] Ver nota periodística.  http://www.eluniversalqueretaro.mx/metropoli/20-03-2013/instituto-metropolitano-en-mayo#sthash.GeFMMKca.dpuf

[iv] Ver nota periodística.   http://www.eluniversalqueretaro.mx/metropoli/13-04-2013/en-mayo-instituto-metropolitano#sthash.QcUzij98.dpuf

[v]Ver nota periodística.    http://www.eluniversalqueretaro.mx/metropoli/02-05-2013/planean-el-queretaro-del-futuro#sthash.y6HZiDiN.dpuf

Muertos que gozan de cabal salud

El IMPLAN y la Central de Abastos son ejemplo eficiente de la fragilidad de nuestra política urbana y de la flacura de los instrumentos y herramientas que tenemos para imponer un orden territorial. Son dos espacios muertos –cada uno a su manera– perdidos en la Ciudad.

El Instituto de Planeación del Municipio de Querétaro es en el ámbito institucional un alma en pena. Un fantasma del cementerio que es hoy nuestra política urbana. Creado en la época del Dr. Rolando García, el IMPLAN significó un logro ciudadano muy “cacareado”; en su momento fue muestra clara de la evolución democrática y obsequio de los gobiernos del cambio, sin embargo a la fecha, es una entidad pública hueca y sin dirección.

El otrora espacio para la reflexión urbana, incubadora del futuro municipal es una triste y pálida figura de músculos atrofiados por la falta de uso. Oficina zombi que solo profiere lamentos…¡aaay mis hiiiijooos!… se escucha por la esquina de Guerrero y Pino Suárez y no es La Llorona.

Urge alguien quien como a Lázaro le diga, levántate y anda. Y es que al IMPLAN le terminaron negando cabida en el marco gerencial del desarrollo urbano de nuestro Municipio Capital. Después de tantos años nunca ha podido nutrirse de un modelo efectivo de participación ciudadana; nadie lo ve, nadie lo oye, nadie lo reclama.

Es como si hubiera desaparecido y nadie se percatara; no obstante, el hoy occiso se resiste y goza de cabal salud presupuestal, sirviendo su nómina para atender la bolsa de trabajo que se abre cada tres años, cuando cambia el turno de la élite gobernante.

El segundo caso es más escabroso, como de película de miedo… La Central de Abastos es un cadáver momificado escondido en el closet de nuestros proyectos olvidados. En algún momento orgullo político de sus impulsores y vigor materializado del comercio popular queretano, hoy de aquel portento solo quedan andrajos y fétidos olores.

Sumida en el caos del ordenamiento y el control urbano, el mega mercado ya cumplió su ciclo de vida hace varios años y reclama cristiana sepultura. La reclaman miles de familias queretanas que viviendo en las colonias de su alrededor no la pueden ver ni en pintura pues como un cáncer feroz, las invade sin que la autoridad pueda o quiera detener el proceso negativo de mezcla de usos, falta de mantenimiento, fauna nociva y pauperización del suelo contiguo.

Y es que a los muchos y buenos comerciantes que lo invirtieron todo en el espléndido proyecto de los años ochenta, no les queda otra alternativa más que aguantar y pedir la eutanasia urbana (término acuñado por Jorge Vazquezmellado).

Teniendo tema para una entrega exclusiva de esta columna, baste decir que hace algunos años se bosquejó un plan de regeneración urbana y reubicación de la Central pero el Presidente Armando Rivera lo detuvo en circunstancias sospechosas, cuando ya se tenía un avance real de la primera etapa para su recomposición social y posterior reanimación comercial.

Desde entonces, a este muertito urbano nadie lo quiere enterrar. Ningún Presidente Municipal se ha querido echar a cuestas la nada sencilla tarea de cerrarla y moverla de lugar para rescatar este espacio de la Ciudad y dar vida a los mismos comerciantes con una nueva y necesaria Central de Abastos, en otro punto del Municipio desde donde se pueda dar servicio a toda la metrópoli.

Descansen en paz… así sea.
Muchas gracias a quienes nos han dejado aquí sus mensajes y a quienes nos escriben a hacerciudad@gmail.com y que nos ven por www.radiociudadypoder.com ahora los jueves a las 6 pm.

Nuevo Código Urbano: Cita ineludible e impostergable

Por MNU y Lic. Gabriel Ballesteros Martínez
La LVI Legislatura tiene un compromiso ineludible e impostergable; no es tan solo llevar al Pleno del Congreso y aprobar la Iniciativa de Nuevo Código Urbano presentada por el Titular del Ejecutivo; es darle cerrojo a un periodo de desmanes urbanos y permitir el advenimiento de una propuesta legislativa moderna y completa garante de un futuro sustentable, que induce el perfeccionamiento de la vida municipal y permite a los ciudadanos participar en el proceso de planeación y control del uso del suelo.
No hay pretexto, ya no cabe el cálculo político ni los intereses particulares; las Señoras y Señores Diputados, tanto titulares como suplentes recién desempacados tienen una cita con la historia moderna de Querétaro y con la obligación de terminar más de 15 años de consultas, foros y deliberaciones: darle por fin a Querétaro la oportunidad de tener la base legal para una visión única y a la vez compartida de su futuro. Es ahora, es ya.
Salvo aquellos que representen a los que quieren que el modelo siga igual, puede esperarse que se de el consenso. Entre otras cuestiones de la mayor relevancia, la Iniciativa permite a los regidores tomar su justa dimensión. Asumir un tamaño normal donde al tiempo que el Artículo 115 se pueda vivir a plenitud y sean capaces de definir el destino del suelo, esto suceda dentro del marco de un sistema de planeación diseñado entre todos y por encima de todos.
Y es que hay que decirlo, la urgencia de esta reforma no es gratis pues durante los últimos años ha llegado hasta el límite del escándalo el ejercicio abusivo e indiscriminado de estas facultades. Para los inversionistas y los desarrolladores, agentes con un valor prioritario, la Iniciativa significa un marco legal cierto, descifrable, con garantías.
Salvo aquellos que quieran seguir especulando con el suelo y que pudieran sentir una amenaza, el Nuevo Código Urbano traerá entre otras bondades la apertura de nuevos mercados: la vivienda vertical, la regeneración de la superficie ya urbanizada de Querétaro y la posibilidad de aprovechar los vacíos urbanos mediante la inserción de ventajas fiscales que incluso incidirán en la estabilización del valor del insumo primordial.
Para nosotros, los de a pie, el Nuevo Código Urbano traerá un nuevo derecho: nuestro Derecho a la Ciudad; que se traduce en nuestra posibilidad efectiva de exigir orden; de tener un mejor transporte, de disfrutar una mayor conectividad; pero sobre todo de contar con una mejor infraestructura, espacios públicos y vivienda de calidad. Todo eso está en juego esta semana.
Hace dos años inicié esta columna con diversos objetivos pero sin duda el principal fue impulsar el proceso de reforma a nuestra legislación urbana. Ahora, si todo sale como se espera, seguirá el momento de recrear los reglamentos municipales y procurar que los Ayuntamientos detallen libremente la manera como en cada uno de sus territorios debe aprovecharse el valioso y casi irrepetible recurso suelo.
Vendrá el momento de construir la Procuraduría del Medio Ambiente y el Desarrollo Urbano, de insertar el Instituto de Planeación dándole una estructura ciudadanizada abierta y democrática.
Vendrá el momento de construir los acuerdos de la vida metropolitana de la Ciudad de Querétaro y la oportunidad para San Juan de Río, Jalpan y Cadereyta para asumirse como el eje del futuro de la Entidad, en armonía con los distintos municipios del centro, la sierra y el semidesierto; sinergía hasta hoy trunca por falta de una planeación integral del desarrollo.
Por tanto, señoras y señores legisladores, la que tienen es una cita con la próxima generación… no la defrauden.

El “fear factor”… (urbanizaciones cerradas)

Por MNU y Lic. Gabriel Ballesteros Martínez

Nuestras ciudades comienzan a mostrar un rostro más duro; una actitud defensiva que está generando una fragmentación todavía más peligrosa que el mismo peligro del que se defiende. Físicamente, estamos construyendo todos los días la urbe de los “unos” y los “otros”, un concierto de exclusividades. Bardas, barrotes y protecciones; garitas, plumas, topes y guardias privados; registros, cámaras y patrullajes particulares cuando hay con qué. Todos estos elementos conforman ahora el nuevo andamiaje de la “sociedad” que compartimos.

No se incomoden, nadie puede tirar la primera piedra, todos le entramos con nuestro granito de arena a construir el “fear factor” o factor miedo como se ha denominado en la industria que comercializa la vivienda. A la voz de sin bardas no hay ventas, en este momento en Querétaro, solo se construyen condominios cerrados, donde cada quien podemos escoger el “cajón” de la ciudad en que querramos meternos.

Italo Calvino, incisivo sociólogo ítalo-cubano, en su obra “Las Ciudades Invisibles” (1972) se refiere al fenómeno que hoy sucede en prácticamente todo México: hemos llegado a la conclusión de que el aislamiento físico es la única forma de conseguir el orden y la seguridad. “Eliminar al otro” resulta ser la receta que practicamos al hacer ciudad… yo me pregunto ¿habrá un modelo más perfecto para perfeccionar una disfunción qué justificarla?…

Y es que no es solo la “inseguridad”, ni tampoco solamente “el miedo”… también es la intolerancia y la falta de voluntad para integrarnos como sociedad lo que lleva a los constructores a desarrollar islas más pobres o más ricas; urbanizaciones cerradas que bajo el calificativo de “conjuntos exclusivos y seguros” vuelven la Ciudad un archipiélago.

No recuerdo que ola de robos impulso el cierre de Álamos Primera Sección, ni tampoco que actos delictuosos específicos llevaron al Municipio de Jesus Rodríguez a permitir el cierre de Prados del Campestre y la del Valle, lo que sí puedo afirmar es que entonces todavía el país no le había “declarado la guerra al crimen organizado”. Éramos la provincia anhelada… hoy, curiosamente lo seguimos siendo solo que además de anhelada ahora, ¡fortificada!

El tema no es si hay delincuencia o no en Querétaro, ese es asunto de otros columnistas; el tema es que –bajo el argumento de la inseguridad—estamos fomentando (autoridades y desarrolladores; compradores y gestores) solo la construcción de “condominios de áreas” para una ciudad de habitantes destinados a “cuidarse” por grupos, según el poder económico y la organización que puedan alcanzar.

En sentido contrario a esta teoría del desarrollo (dominada por el “fear factor”) está la que habla de una sociedad participativa sustentada en la integración espacial. Entre más ojos la ven, más segura es una calle; entre más niños y mamás van al parque, menos propenso es a caer en manos de malandros y criminoides. Entre más relaciones sociales, deportivas y culturales se fomenten con el espacio público y el equipamiento como cómplice, resulta más fácil cuidarnos.

La sociedad del “ustedes y el nosotros” de “los de allá y los de acá” nos pone exactamente como los malos quieren: separados para ir de uno por uno. No sé si hay más delitos en los condominios o en los fraccionamientos, esa estadística habría que pedírsela a mi querido maestro Arsenio Durán, lo que si se es que nuestra legislación urbana ahora en revisión, tiene un gran nicho de oportunidad para acotar la forma preferida que le estamos dando al “archipiélago” pues todavía estamos a tiempo de frenar la ciudad –que como estantería– estamos orgullosamente construyendo.

Gracias a nuestros fans de la página de Facebook “Hacer Ciudad”, ya somos 275 quienes mes a mes compartimos esta ocurrencia extraordinaria que es participar. Los invito a mandar sus mensajes a hacerciudad1@gmail.com y a ver nuestro programa de radio/tv en www.radiociudadypoder.com donde mi amigo Luis Gabriel Osejo nos ha regalado un espacio para conversar estos temas urbanos, los miércoles a las 6 pm.

Agenda Urbana 2011

2010 pasará a la historia reciente de Querétaro como el año en que el Gobierno del Estado demostró cómo se puede hacer obra pública bien, rápido y a costos razonables. Obra pública hecha por queretanos, bien planeada en lo financiero, ejecutada con precisión y sin causar más molestias a la población que las indispensables. Conectividad ha sido la idea central: el Distribuidor Bicentenario,  el Paseo de la República y el puente Josefa Ortiz de Domínguez son los tempranos iconos de la nueva dimensión de la zona metropolitana;  reflejan inobjetablemente,   una evolución absoluta en la gestión administrativa y en la toma de decisiones sobre el desarrollo urbano.
A otra escala, una mucho menos pública y más para enterados,  será también el año que marque el sexto intento fallido por modernizar el Código Urbano que nos rige desde 1992. Un fracaso — hasta el momento– que no tiene paternidad reconocida y que sería injusto endosarle exclusivamente al Secretario Chufani o al Diputado Juan José Jiménez. Presidentes municipales y  regidores;  colegios y cámaras; consejos de concertación y  academia;  los grandes desarrolladores y los ciudadanos que participamos profesionalmente,  tenemos una asignatura pendiente en  2011. La gran disyuntiva sigue ahí: reforma integral o reglamentación del Código actual con breves reformas en su texto.
Este año que se acaba, también pudiera ser recordado como el año en que el comercio en la vía pública volvió a convertirse en un factor de riesgo para la gobernabilidad del Municipio de Querétaro. Este columnista considera que si el año próximo no se toman medidas más severas respecto de la ubicación, gestión y manejo de los casi  60 tianguis que tenemos en la macha urbana y los más de nueve mil comerciantes que ejercen esta actividad económica, podrían reaparecer síntomas de un desequilibrio en este sector.
Así como la obra pública ha sido una fortaleza, las acciones para conformar una verdadera planeación participativa y construir una cultura de la urbanidad,  son la  gran área de oportunidad. Quien quita y los reyes nos traigan un Instituto de Planeación Territorial  o una Procuraduría Urbana, pero si no es el caso, tenemos muchas reglas que revisar a nivel municipal y algunas nuevas que diseñar para controlar el aprovechamiento del recurso suelo  y frenar  tanto la especulación como las decisiones arbitrarias de los ayuntamientos. Es impostergable el debate que lleve al  rediseño de los procedimientos que se usan para medir el impacto ambiental en relación al impacto social; las escenas como la de Peña Colorada y las misteriosas circunstancias que rodean Ciudad Maderas deben erradicarse con transparencia. Los secretarios y directores de los tres municipios conurbados tienen que darse tiempo para crear iniciativas y no solo atender el día a día. Es tiempo de pensar y actuar  en metropolitano.
De la misma manera,  la  agenda particular de estos funcionarios debe incluir la revisión de la figura de las asociaciones de colonos,  de tal manera que se induzca a la planeación participativa en lugar de  colisionar con estas organizaciones cada cambio o ampliación de  giro o cuando un nuevo uso de suelo se percibe nocivo.  
Si la reforma al Código se sigue postergando, los Ayuntamientos no tienen excusa para reglamentarlo y los temas abundan: hay que revisar y definir los criterios sobre plumas de control de acceso en fraccionamientos, garitas para seguridad privada que se instalan sobre camellones y suelos donados; es pertinente también revisar los criterios para aprobar o negar la  concesión en comodato de parques y jardines a las organizaciones vecinales. Urge replantear el método de la entrega recepción de fraccionamientos. Si queda tiempo, 2011 puede ser el año en que inicie efectivamente la reubicación del la Central de Abastos, tema que se ha dejado de lado en tres administraciones municipales y por qué no, soñar que se puede por fin desarrollar el tercer carril bajo los Arcos.
La  agenda urbana  2011 de los señores Diputados,  también es rica en oportunidades. Las iniciativas en materia de transporte del Diputado Aguilar deben ser consumadas, pues aun y su desencuentro permanente hasta con su fracción, las ideas son dignas de análisis,  aunque sea para desecharlas y con ello producir un nuevo debate,  pues el tema no está siendo abordando con la profundidad que se necesita. Ni estas propuestas,  ni renovación de unidades anunciada por el  Secretario de Gobierno García Quiroz,  atienden la esencia del conflicto. Mientras que cada taxibus y camión sean el negocio particular de alguien y la base de la jornada de trabajo sea el número de vueltas que da sobre su ruta la unidad, no podremos iniciar el replanteamiento que han logrado en el D.F., León, Bogotá o Curitiba. Si se puede,  solo hay que perderle el miedo a aquellos que defienden su status quo, por encima del interés de todos los queretanos. En los próximos meses veremos si hay un operador político que de la talla o si  como los que estuvieron antes, se decide dejar este gran tema para alguien más valeroso o más suicida,  pensarán algunos.  
En otro tema  no menos importante, la próxima puesta en funcionamiento del Acueducto II  debe impulsar, a su vez,  nuevas inversiones en materia de reciclaje y saneamiento de agua, pues la llegada de todo ese caudal,  no puede ni debe relajar  a la CEA sobre el tema de la recuperación del acuífero bajo la Ciudad Capital. Venga pues el 2011…
P.D.: Queridos Melchor, Gaspar y Baltazar, les pedimos concordia para que el Acueducto II deje a todos satisfechos y ya no nos cueste más dinero. Les pedimos turistas y ejecutivos para que el Centro de Convenciones efectivamente valga la pena.  Contratistas aplicados para que ni el Distribuidor Constituyentes de 1917 ni  el Querétaro Capital disloquen la Ciudad. Y por último, generosidad entre nuestra clase gobernante para que aun con los  rejuegos partidistas permitan que los presupuestos se unan a favor de la población en obras útiles.  Ahí les dejo unas galletas y pastura a sus celebres vehículos.  

Obras Públicas sin política urbana

Por Gabriel Ballesteros Martínez

Tenemos 10 años construyendo obras públicas con una política urbana difusa, sin una visión de largo plazo que acompañe y conduzca nuestras inversiones hacia la integración económica y la prosperidad del Estado en su conjunto. En la última década, nuestras inversiones por lo general han respondido a la emergencia, a la intención icónica de dejar huella o a la solución de problemas en la red urbana derivados de la falta de planeación o la negligencia. No ha habido la continuidad de un proyecto general para la Zona Metropolitana de la Ciudad de Querétaro.

La política urbana es el vínculo que tienen el desarrollo social, el crecimiento económico y la forma de la Ciudad. ¿Cuándo fue la última vez que en Querétaro se hizo un trabajo serio de política urbana? Es difícil decirlo pues cada uno de nuestros gobernantes diría que en su periodo. Me atrevo a afirmar que la última vez que lo intentamos correctamente fue cuando se diseño QroNos, el fideicomiso público que antes de comenzar su periodo constitucional, el Lic. Enrique Burgos ya tenía estructurado y sobre el cual recaería la tarea de gestionar el plan de la Ciudad de Querétaro por lo siguientes 25 años: Centro Norte, Centro Sur, las prolongaciones de Av. Zaragoza y Corregidora, la Nueva Central Camionera; el Distribuidor vial y la zona comercial de Bernardo Quintana con Pie de la Cuesta fueron, entre otras, obras públicas y decisiones urbanas con propósito, con vinculación, que ameritaron mucho valor, pues el endeudamiento que se contrató para realizarlas no fue cosa de tomarse a la ligera.

Mientras que esas obras impulsaban la Ciudad moderna, en el Centro Histórico con el Programa Cien Ciudades de SEDESOL se complementaba el rescate del primer cuadro iniciado por el querido Don Rafael “el Negro” Camacho. Al mismo tiempo, en otro lado de la mancha urbana, mezclando recursos públicos, haciendo cambalache de terrenos y convenciendo a la iniciativa privada, hubo otro ejercicio exitoso: se impulsó en Juriquilla el polo de investigación científica más importante del país y con ello, el despegue definitivo de la ciudad satélite con ingeniosas y atrevidas inversiones de los hermanos Torreslanda. La vinculación de la UNAM, la U.A.Q., la Universidad del Valle de México y el CINVESTAV del Politécnico Nacional, situaron a Querétaro en el escenario de la academia nacional y a Provincia Juriquilla como un ejemplo de atracción turística alternativo a las playas mexicanas.

Todo iba muy bien hasta que vino el error de diciembre en 1994; de la política urbana solo quedaron algunos planos porque se acabo el dinero para la obra. QroNos terminaría el sexenio siendo un fideicomiso de garantía para pagar la deuda pública con Banobras, en lugar de una estrategia de promoción y coinversión con la iniciativa privada; Centro Sur, entre otras grandes y lamentables consecuencias, quedaría a medias.

Habrá quien diga lo contrario pero después de esa época todo ha sido deshilvanado –con buenas intenciones pero deshilvanado–. Hacia el año 2000 en el Gobierno del Ing. Loyola, los ojos de la obra pública se pusieron en el cielo. El Aeropuerto Intercontinental centró la atención y el dinero de los queretanos. No menos relevante en su momento, al mismo tiempo nos desayunábamos con el conflicto de la Feria que duró casi un año. Se había decidido que los ganaderos no eran dueños del aguinaldo de los queretanos y les quitaron temporalmente la concesión. Había que hacer un nuevo recinto ferial pues el antiguo se le rentó al Poder Judicial (que se supone iba en Centro Sur) y por tanto, se tranzó rápidamente un terreno con El Municipio de El Marques. En tiempo record se hizo el nuevo escenario decembrino, con la mejor intención, pero sin resolver su desconexión con la Zona Metropolitana. Largas, muy largas son las filas para ir y volver cuando en el teatro del pueblo se presenta la Banda el Recodo, el Tri de Alex Lora o Pasito Duranguense.

Luego, mientras unas aguas llegaron otras nomas no llegan. El 25 de agosto y el 3 de septiembre de 2003 cayeron sobre la Ciudad de Querétaro tormentas escandalosas. A consecuencia de una infraestructura pluvial rebasada al interior de la Ciudad y de un rezago en la contención pluvial por medio de bordos y represas en el campo circunvecino, Carrillo Puerto y parte de la Ciudad estuvo bajo el agua una semana como hoy lo está la también Ciudad Patrimonio Tlacotalpan. Le tuvimos que dar cristiana sepultura a casi 1000 millones de pesos en drenes chicos medianos y grandes por toda la Ciudad… Por entonces surgió la idea del “Acuaférico” y las bombonas de la red de distribución celular de la CEA pero no se ha podido concretar el gran proyecto porque falta el líquido. Después de más de 200 kilómetros de tubo, mil broncas y auditorías, será el Gobernador Calzada quien por fin le abra la llave al Acueducto II.

El Centro Cívico es otro ejemplo de obra pública que puede tomarse para referir que la política urbana es en todo caso y si la hay, trianual: cuando apenas comenzaban a consolidarse las siete delegaciones municipales en que los ayuntamientos del Dr. Alfonso Ballesteros y Jesús Rodríguez habían dividido el Municipio para aproximar las decisiones territorialmente a la gente, se decidió la construcción del Centro Cívico. Interesante edificio que con la mejor intención trajo beneficios a la burocracia pues todos los secretarios y directores quedaron juntitos. No obstante lo anterior, para algunos ciudadanos la percepción es que se enclaustró a la autoridad allá en el cerro del Cimatario. A mí me cae bien no “le aunque” se haya rediseñado costosamente; que no tenga plaza cívica ni estacionamiento suficiente o que su estupendo jardín sea un desperdicio pues solo se usa para honores a la bandera los lunes como a las 8.

Otro de los grandes cuestionamientos de la obra pública reciente es el Centro de Convenciones que al parecer iba mejor en donde está la Biblioteca Gómez Morín, donde estuvo la vieja Central Camionera. Igualmente, nos preguntamos, en caso de necesitar un Parque como el Bicentenario, ¿por qué se hizo en la esquina de la Zona Metropolitana? o ¿por qué se planeo un teatro monumental en zona de preservación ecológica, sin darle valor real al suelo ni beneficiar a más población con su impacto? O también ¿cuál fue la razón para no hacer un puente más en Paseo Constituyentes para entrar al Pueblito?

Más allá de reproches o de las respuestas que seguramente tienen estos cuestionamientos, está la evidencia de un debilitado ejercicio de diálogo para definir la política urbana. La necesidad de sacar la obra pública del misterio de la “información privilegiada” sexenal, está aquí y en todo el país. Los Consejos de Participación Ciudadana tienen una relativa inherencia, las cámaras y los colegios están luchando por su lugar en la mesa y si bien son consultados, la cultura del diálogo está floja. Resulta estratégico escuchar a la gente. A través del Copladeq y los Copladems los gobiernos pueden mantener sus prioridades actualizadas, preguntando a los ciudadanos y usuarios directos para saber lo que necesita la Ciudad. No cuesta, es más seguro, de hecho es sorprendente lo que la comunidad puede opinar aunque no sea un experto. Quizá en lugar de una gran obra, podrían hacerse muchas pequeñitas y medianas, y así, sin obras icónicas ni legados majestuosos, pensando al revés, se podría tener éxito… hasta en lo electoral.

Esquina Bajan!! (movilidad urbana)

Trasladarse de un lado a otro en nuestra ciudad es un asunto que muestra señas graves  de conflicto. Programar nuestros tiempos de traslado se ha vuelto un tema y por ello, la planeación de nuestra red urbana para la movilidad se ha vuelto un asunto  estratégico tanto en lo económico como en materia de gobernabilidad.
 
Caminar, estando cerca sí, pero a veces inviable en una ciudad fragmentada como la nuestra y sin buenas banquetas. La bicicleta, prácticamente impensable por la ausencia casi general de ciclovías o siquiera buenos acotamientos donde guarecerse de la incultura hacia el ciclista. La moto, una buena opción individual pero con mayor riesgo que la opción anterior. El taxi, inaccesible para las mayorías y para alguna parte de la minoría. Nos quedan entonces el auto particular y el camión de pasajeros como alternativa preferida de los queretanos. En la imaginaria el tren de cercanías, el metro o el metrobus…
 
El “camión” para muchos usuarios es sinónimo de riesgo. Según las encuestas, muchas personas que dicen sentirse inseguras en Querétaro, se contradicen al declarar en otros reactivos del mismo cuestionario, que nunca las han robado o que jamás han sido sujeto de un hecho violento; sin embargo, y esto es lo delicado, las personas asocian su inseguridad al transporte público, ya sea porque lo usen a diario o transiten junto a él por las calles. Igualmente, resulta un factor amenazante al pasar frente a su casa, la escuela de sus hijos o su negocio, vulnerando la tranquilidad.
 
El problema de la baja calidad de nuestro transporte público de pasajeros, tiene más de una década en discusión. La LIII Legislatura (2000-2003) hizo un extraordinario esfuerzo de conciliación política comandado por el Diputado panista Oscar Sánchez y por el Diputado priista Juan José Flores Solórzano, quienes llevaron al Pleno a una histórica votación unánime de donde surgió la Ley de Transporte del Estado de Querétaro. Esta misma fue reformada varias veces y después abrogada por la actual, publicada en 2009 por Francisco Garrido quien, la verdad aunque incómoda sea dicha, a este tema no le quiso entrar y prefirió viajar por el mundo conociendo modelos exitosos.
 
En su Capítulo Tercero, esta ley describe las conductas indeseables y las sanciones tanto a choferes como a propietarios del camión, mismas que van de 5 a 200 veces el salario mínimo de multa o pueden consistir en suspensión temporal o revocación de la concesión. Este apartado legal, ya merecerá una entrega en la que habrá de analizarse el modelo operacional y en particular el método de enjuiciamiento y sanción que se diseñó, del cual puede adelantarse una crítica pues parece muy “apapachador” del concesionario.
 
Una parte del problema está en la calle y otro en la estructura de la ciudad. Está en la calle con la inmensa cantidad de unidades sobre las vialidades principales, quienes con una frecuencia de paso excesiva, provocan tal saturación que los choferes se persigan entre sí para captar usuarios. “Esquina bajan!!, aquella voz popular que se le gritaba al chofer, ya no se escucha pues hoy se sube y se baja como se puede y en la mitad de la cuadra, a media esquina o en el carril central… qué más da. Arrancón para detenerse si alguien hace la seña de parada y no importa si es cinco metros después. Nuestro sistema se distingue del primer mundo porque aquí el transporte va al pasajero y no, como debe ser, el pasajero al transporte, sobre la base de un entramado de paradas, rutas y horarios, debidamente planeados y en estudio evolutivo permanente.
 
La estructura de la ciudad es la esencia del problema. La zona metropolitana no ha sido preparada para albergar un buen sistema de transporte público de pasajeros. Durante dos sexenios la Comisión de Conurbación o lo que sea que hace las veces de este modelo de control que aparece en el Código Urbano, ha brillado por su ausencia. En cada uno de los tres municipios, se aprueban polos de crecimiento, se cambia el uso del suelo y no se diseña al mismo tiempo la nueva infraestructura de la red de movilidad ni su conexión con la antigua.
 
Bahías de ascenso y descenso, paradas a cada 500 metros, centrales de transferencia para la conexión de regiones o sectores y un largo etcétera de elementos, están ausentes o se asignan a la vía pública con criterios aislados, casi al gusto. Si bien el problema esencial de lo ya construido se puede diagnosticar y corregir replanteando avenidas, camellones y circuitos –con mucho dinero público por cierto– la oportunidad está en la ciudad nueva, en la que estamos empezando a construir hoy. Ahora, además de mejorar y ejecutar el proyecto que dejó la oficina de Mauricio Cobo, será necesario plantear en la reforma del Código Urbano, una buena liga tanto con la Ley de Transporte Público como con los reglamentos de construcción municipales.
 
Movilidad multimodal sustentable orientada al desarrollo es la reciente terminología urbana aplicable al caso, que quiere decir en simple: movernos rápido; cómodamente; a gasolina, electricidad o con la fuerza de nuestro cuerpo; sin riesgos ni tumultos a todas partes. Del discurso de su primer informe al frente de la administración pública local, puede inferirse la invitación del Gobernador Calzada Rovirosa a la gran reforma del transporte en Querétaro. Los destinatarios, es de suponerse que acusaron recibo. Tanto a las centrales obreras, detentadoras de la mayor parte de las concesiones de transporte como las independientes (aquellas que se han escindido de las primeras o bien han nacido como alternativa en algún momento para luego aclimatarse al modelo de siempre) tienen el reto de entender está imperiosa necesidad capitalina, so pena de confrontar tanto al gobierno como a la propia ciudadanía. Capacitar a los choferes es solo una de las muchas tareas pendientes para darle a esta urbe la movilidad que se merece y por el discurso, parece que no tendremos que esperar otros seis años.
 
P.D. Los gabinetes de la iluminación de Los Arcos quedaron muy expuestos y modificaron la vista del monumento. No sería mejor esconderlos o disimularlos de algún modo ?
Por Gabriel Ballesteros Martínez

Impactos, planeación y Alebrijes en Querétaro

Por Gabriel Ballesteros Martínez

“Impacto” es una palabra muy fuerte. Nos da la idea inmediata de golpe, de afectación, de lo que modifica o cambia. De aquello que pasó y ya no volvió a ser lo que aquello era.

Hay tres tipos básicos de impacto generado por el desarrollo urbano: el impacto ambiental, el impacto social y el impacto económico asociado que se provoca. También hay un eterno debate sobre cuál de los tres debe campear y para resolverlo, desde el Informe Bruntland en 1987 auspiciado por Naciones Unidas, con un gran celo semántico, se han derivado más de cien diferentes versiones de lo que se entiende por desarrollo sustentable o sostenible. Es para valientes entrarle a esta definición pues en cada sobremesa podría escribirse una nueva, y no es objetivo de esta entrega disertar el tema.
Para hablar de los impactos del desarrollo urbano, es necesario situarse en un caso específico, pues solo así se puede argumentar razonablemente de un lado o de otro, cuando de frenar o impulsar un proyecto se trata. No es lo mismo modificar ochocientas hectáreas de playa y selva en Punta Mita que hacer un centro comercial entre Jurica y Juriquilla. Tampoco lo es derribar hermosas e indefensas jacarandas de Bernardo Quintana para hacer un espantoso puente por el que hoy solo se desciende a un embudo desde el denominado Centro Noreste; sin embargo, la base para medir los impactos en esencia debe ser la misma en Nayarit, en Querétaro y donde sea. Debe ser técnica y científica.
Plantas, arboles, flora, fauna y tranquilidad a cambio de empleos, riqueza y bienestar, esa es la ecuación. Cuanto suelo y cuando debe dedicarse al crecimiento o cuando debe preservarse para el servicio ambiental o producir alimentos, es el gran dilema; esas son las preguntas a la que tenemos que garantizarles una respuesta cierta.
El conflicto entre el capital y lo natural tiene diversas arenas, entre otras la estrategia comercial privada; la obra pública; la preservación monumental e histórica; el abasto; la apertura de un polo de desarrollo; la preservación de especies endémicas o simplemente la supervivencia. Con un afán simplista, en la arena que quieran siempre habrá malos y buenos, ángeles y demonios. Los voraces depredadores y los heroicos defensores. Los necios y los prohombres del desarrollo.
Más allá de binomios aburridos e interminables, en este tema de los impactos debe prevalecer la técnica y la tecnología, la planeación y la planificación seria, basada en datos científicos sin dedicatoria o ventaja para nadie: técnica, institucionalizada e independiente, más allá de cualquiera y por encima de todos. A la ecuación descrita líneas arriba habría que añadírsele un componente determinante: el interés público.
Cuando alguien integra un nuevo elemento a la Ciudad, genera un impacto en la red urbana. La conexión entre los nodos, que son las tiendas, las casas las fábricas y los elementos de menor escala urbana como el bolero, la fuente y la banca que apoyan nuestra convivencia e interacción, se ve afectada tanto en lo individual como en lo colectivo. Definir tanto los tiempos como la vocación del suelo no es cuestión de que unos intereses sean más capaces de imponerse a otros, es un equilibrio que debe procurarse desde el Estado, pues solo este puede tener la visión general, entendiendo que no es el propietario de ella, de ahí que el reto más que gubernamental, es público.
En Querétaro no tenemos un esquema cierto de medición de los impactos y peor aún, no tenemos una institución que nos de la seguridad y la certeza de que esta función estatal se está cumpliendo en todo nuestro territorio. El anhelado Instituto de Planeación del Estado, está en ciernes desde hace años y urge; la propuesta del Arq. Jorge Vázquez Mellado recientemente en su libro El Nuevo Santiago de Querétaro y las realizadas por el ITESM y la U.A.Q. por más de una década, están ahí como alternativas inacabadas. El modelo del órgano de gobierno de esta institución ha sido siempre el dilema. ¿Porqué no le perdemos el miedo y dejamos paso a la ciencia y a la técnica, más allá de personas, intereses y dedicatorias?
La ciudadanización de algunas entidades públicas –está probado– no ha sido garantía de imparcialidad; sin embargo, en el caso del Instituto de Planeación, un generoso presupuesto para estudios y personal calificado podría construir en conjunto un órgano rector del desarrollo sin “afectos ni efectos” secundarios. Con mucha técnica constitucional, en el nuevo Código Urbano es posible construir para esta institución, un nicho desde el cual, respetuosamente, se proponga tanto a escala municipal como regional el desarrollo con una visión mínima de 30 años.
Si te interesa este tema de los impactos, hay dos películas estupendas: La Verdad Inconveniente con la que un grupo comandado por Al Gore el ex Vicepresidente de Estados Unidos ganó el Premio Nobel de la Paz y otra, todavía mejor, llamada HOME, realizada por cineastas franceses bajo el patrocinio de marcas de ropa como GUCCI, PUMA, IVES SAINT LAURENT entre otras, cuya narración en español es de nuestra veracruzana Salma Hajek. La mejores imágenes aéreas inéditas del planeta y la música, un auténtico concierto. Está en You Tube.
P.D. Alebrijes en el Acueducto: es indiscutible que en el Querétaro contemporáneo los espacios públicos no abundan. Las hermosas plazas y jardines del centro no se dan en otras partes de la Ciudad. Es de aplaudirse el esfuerzo del gobierno municipal por desarrollar el ciclismo recreativo y el paseo por la Calzada de Los Arcos pero… ¿no es prematuro realizar exposiciones sin que la zona esté preparada para recibir paseantes? El pasado domingo se antojaba insegura la convivencia entre autos y familias. También será importante prevenir el ambulantaje que llega junto con los visitantes.