Y las banquetas ´apá? (II)

Ante el anuncio del programa de obras, que por más de dos mil millones de pesos hará el Gobierno del Estado para solucionar los nudos viales de la zona metropolitana, a nadie le queda duda que la apuesta es cambiar la fisonomía de la Ciudad, pero sobre todo la percepción de que estamos ahogados en automóviles y cuan infelices eso nos pone. Muy válida visión y la comparto, pero creo que le falta profundidad si no se considera la movilidad colectiva con estas mismas proporciones de inversión.

Los queretanos hemos pagado consultores y gurús durante 15 años para que nos digan lo que ya sabemos: un transporte colectivo de primer mundo es muy caro pero es necesario. Ahora que estamos planteando obras que bienvenidas son tan serias y tan costosas, algunos pensamos que es el momento de preparar la Ciudad para el “metrobus” o para el (tantas veces estudiado) tren elevado, que conecte los municipios que conforman la urbe.

En el otro lado de la balanza de este espectacular anuncio de soluciones viales, sería interesante subir otros proyectos para mejorar nuestra cultura de la movilidad; ideas, instituciones e instrumentos para corregir con efectividad las deficiencias de nuestro sistema actual y lograr de una buena vez, que los “ajustes” no lleguen tan solo al cambio de unidades por los mismos camiones pero nuevos o negociar que la tarifa no suba.

Cada vez que yo he escuchado “ahora si” (le vamos a entrar a corregir el problema del transporte…), me desilusiono al ver que –más o menos—terminamos en lo mismo, sin ir a fondo. A ese recóndito, privado y secreto espacio en el que las concesiones, se tocan con las elecciones.

No, no me malinterpreten, no acuso solo relato. En los últimos años yo he conocido dos proyectos y dos estudios sobre transporte público que solo requerían voluntad para empezar a rodar y, en lugar de hacer menos obeso y más nuevo el parque vehicular de micro y macro buses, ordenar las rutas, programar frecuencias de paso y arreglar las paradas, hemos empeorado día con día, hasta llegar a un transporte público ominosamente caro y agresivo.

Modernizar nuestros entronques problemáticos nos cae bien a todos, no creo que alguien se vaya a quejar si se realizan con la eficiencia y la puntualidad que ha caracterizado al Secretario Chufani; pero estamos inclinando la balanza hacia el automóvil, sin apostar por el verdadero futuro de nuestra movilidad; futuro que está en lo colectivo y en la movilidad con energía que no sea petrolera. Subir de prioridad las alternativas tren, bicicleta y peatón no es una ocurrencia, está pasando en todas las ciudades del mundo civilizado y consciente.

Metrópolis medias del mundo ya han aprendido la lección. Han descubierto el misterio: crear infraestructura para el automóvil trae la lógica de más automóviles y con ellos, la justificación perfecta para seguir desparramando la urbe. En esa tenebrosa y equivocada idea parece que estamos instalados.

Hoy quedan preguntas abiertas que también invito a reflexionar: ¿qué hacemos con el impuesto de plusvalías que tenemos sin estrenar en el actual Código Urbano? ¿No sería razonable comenzar a discutir seriamente que una parte de las obras las pagara quien directamente se beneficie de ellas? ó ¿para qué lo puso el legislador de hace 20 años ahí?. Son solo preguntas válidas ¿no lo creen?

P.D. Hace algunas semanas en este mismo espacio preguntaba yo ¿y las banquetas ´apá? Hoy confundido como el niño del anuncio me quedo viendo la Cheyenne que nunca será mía… ¿será?…

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