Ciudades para la naturaleza: una visión del diseño urbano

Imaginemos que vivimos en el año 2050, para entonces México contará con más de 150 millones de habitantes. Ahora preguntémonos si México está preparado para tal crecimiento urbano. ¿Estamos planeando nuestras ciudades para que podamos soportar de una manera sostenible otros 25 millones de habitantes a los 125 millones que actualmente vivimos en México? ¿Estamos preparados para pasar de 384 ciudades a 961 hacia el año 2030? ¿Hacemos ciudades para la naturaleza? (ONU hábitat)

Retos a futuro para las ciudades

A nivel global, las ciudades representan el fenómeno ecológico determinante del siglo XXI. A pesar de representar menos del 2% de la superficie de la tierra, actualmente son el principal motor del crecimiento económico y el espacio en el que habita la mayor parte de la humanidad. En los últimos 70 años, las ciudades han pasado de 2,600 millones de habitantes en 1950 a 7,400 millones en 2018. Provocando un crecimiento urbano nunca antes visto, trayendo así, mayores retos sociales y ambientales (ONU Habitat).

De hecho, para el 2030, el 60% de la población mundial vivirá en ciudades. Hoy en día, las ciudades consumen más del 75% de los recursos naturales y son responsables de más del 60% de las emisiones globales de CO2. Esto, principalmente por la generación de energía, vehículos e industria (ONU Habitat).

Las ciudades proveen oportunidades para la expansión económica en el mundo globalizado. Pero también son las mayores contribuidoras al daño medioambiental, tanto en su interior, como más allá de sus fronteras (Newman and Jennings, 2012). De hecho, se ha estudiado que las ciudades requieren un área de hasta 178 veces mayor a la superficie que ocupan. Para obtener los recursos necesarios para sostenerlas (Rees y Wackernagel, 1996).

Solución: ciudades para la naturaleza

Hoy más que nunca, es necesario superar la visión que separaba al hombre de la naturaleza; crear una nueva visión de construir ciudades no sólo para el hombre, sino construir ciudades para la naturaleza. El camino hacia una sociedad sustentable necesita además de replantear la conexión entre la sociedad y la naturaleza, los procesos metabólicos entre ellas. Lo que necesariamente lleva a cuestionarnos los elementos sociales, como la inequidad social y la espacial.

“Llegamos a una promesa clave: suprimir el intercambio desigual dentro de la sociedad es la única manera posible de crear un equilibrio entre la sociedad y la naturaleza”. (Molina y Toledo, 2014).

Las ciudades deben convertirse en la fuerza de cambio que promueva la regeneración ecológica y social de su región y de las más próximas. Para lograrlo, se debe partir de la interpretación simbiótica de la relación entre la ciudad y su bio-región (Newman y Jennings, 2012).

Acertadamente, Robert Park (1967) ha señalado que: “La ciudad es el intento más coherente y, en general, el mejor logro del hombre, por rehacer el mundo en el que vive de acuerdo a sus deseos. Pero, si la ciudad es el mundo creado por el hombre, también es el mundo en el que está desde entonces condenado a vivir. Así pues, indirectamente y sin ninguna conciencia clara de la naturaleza de su tarea, al crear la ciudad el hombre se ha recreado a sí mismo”.

La ciudad nos da constantemente la posibilidad de reinventarnos; es, a partir de esta filosofía, que construimos una nueva visión de ciudad. La de una ciudad humanista sustentable, que parte del urbanismo regenerativo. Que se fundamenta en la necesidad de replantear el papel de la ciudad como ecosistema. Es necesario volver a la escala humana y favorecer la vida comunitaria, así como tener conciencia de la bio-capacidad que las ciudades pueden sostener.

Tal vez, la pregunta más básica que podemos plantearnos en cuanto al diseño urbano es: ¿cuál es la ciudad que queremos?

Cómo bien lo plantea David Harvey (2012): “El tipo de ciudad no puede separarse del tipo de personas que queremos ser, las relaciones sociales que pretendemos, las relaciones con la naturaleza que apreciamos, el estilo de vida que deseamos y los valores estéticos que respetamos”.

La respuesta sólo puede construirse desde una visión colectiva y la oportunidad de reinventar la ciudad.

En el área de Urbanismo de Sordo Madaleno Arquitectos tenemos como objetivo explorar formas innovadoras en que las ciudades integran la naturaleza al diseño desde su planificación, no sólo para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, sino para garantizar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de las ciudades.

 

(Fuente: Arch daily)

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