¿Qué está haciendo el país más caro del mundo para convertirse en el más inteligente?

Cuando nació, era una pequeña isla con pocos recursos naturales recién independizada del dominio británico.

Pero, con el paso de las décadas, acabó transformándose y reinventándose hasta convertirse en un milagro económico y en un modelo global de éxito y de innovación.

Hoy Singapur es la ciudad-estado más próspera de Asia y del mundo, reina de la eficiencia energética y símbolo de modernidad. Es una mezcla de capitalismo privado e intervencionismo estatal. Una nación líder en educación, sanidad y competitividad económica.

Su gobierno ha invertido fuertemente en mejorar el empleo, acabar con la corrupción y crear una identidad basada en el multiculturalismo. Ahora es el país que más rápido produce millonarios en el mundo y uno de los que más talento global atraen.

La «perla de Asia» es la ciudad más cara del mundo, según el último índice de la Unidad de Inteligencia de la revista británica The Economist. Es una nación cosmopolita, aunque más el 10% de su población no se puede permitir vivir en ella.

Su próximo objetivo: convertirse en el primer país inteligente del mundo. Y ya está trabajando en ello.

El futuro

«La gente visitará Singapur y dirá: ‘He visto el futuro y funciona»». Estas fueron las palabras que el ministro de Asuntos Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan, usó hace unos meses para anunciar su plan de convertir a la ciudad-estado en el primer país inteligente del mundo.

El programa del gobierno de Singapur comenzó hace dos años y es muy ambicioso. De hecho, el lema del gobierno dice así: «Ya hay muchas ciudades inteligentes, pero solo una nación inteligente».

Y es que en Singapur todo gira en torno a la tecnología.

Sus residentes ya cuentan con red de fibra óptica que se extiende a lo largo y ancho de la isla, proporcionándoles internet de alta velocidad, y ya hay tres teléfonos móviles por cada dos ciudadanos.

Pero las autoridades del país quieren ir más allá y convertirlo en «un laboratorio viviente»; una especie de sala de pruebas de soluciones inteligentes para cuestiones urbanas que transformen, aún más, esta tierra de la innovación.

«Hay mucha angustia política por la desigualdad y el estancamiento de la clase media en las economías desarrolladas», le contó recientemente Balakrishnan a la revista especializada Engadget,

«Esto se ha visto acompañado de argumentos fuertes, populistas y, en última instancia, inútiles sobre ideologías y políticas del pasado. En Singapur, sabemos que la nueva tecnología triunfa sobre la política, como siempre», agregó el ministro.

Y lo está poniendo en práctica de muy diversas maneras. Estas son algunas de ellas.

Vigilancia absoluta

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GETTY IMAGES Image: GETTY IMAGES
El gobierno ha creado una red de sensores para monitorear la polución y el tráfico.

Pero además, algunos edificios en Singapur ya cuentan con sensores en viviendasde ancianos y acelerómetros con «botón de pánico» incorporado para que, si les ocurre algo, la familia o las autoridades sanitarias puedan ser avisadas rápidamente.

El país está desplegado un gran número de sensores y cámaras en todo su territorio para que el gobierno pueda controlarlo todo. Todavía no ha revelado el coste total de esta iniciativa.

Mapas 3D de consumo energético

El gobierno también ha creado un impresionante mapa en tres dimensiones para ver los detalles más pequeños en todo el país, especialmente en lo que respecta a la eficiencia energética.

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Este mapa 3D muestra cómo se gestionan los residuos en distintos edificios.

«Si haces clic en un edificio te dice el consumo y generación de energía, por ejemplo. Y si haces clic en el panel solar obtienes más información», le contó a la BBC Terence Tan, de la plataforma gubernamental Virtual Singapore.

El programa también permite gestionar el manejo de residuos «simulando cómo se organiza la basura en el edificio y cómo se recolecta» con unas líneas verdes y rojas.

Hospitales robotizados

En el Hospital General Changi de Singapur hay médicos humanos y robots.

Cuatro robots HOSPI -desarrollados por Panasonic- comenzaron a formar parte de la plantilla del centro en 2015. Se encargan de transportar medicinas y equipos, y de ayudar a los médicos.

Son tan altos como una persona y son capaces de interactuar con humanos y de incluso «sonreír» a través de su pantalla.

Pero en el hospital también hay otro tipo de robots, los AGV que transportan mercancías más grandes. Y, por supuesto, varios robots cirujanos, además de sistemas inteligentes para la geolocalización de pacientes y el análisis de datos.

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HOSPI forma parte dela plantilla de uno de los hospitales de la ciudad desde 2015, como parte el proyecto «Smart Nation». Image: PANASONIC

Granjas y jardines verticales

Ubicada en el distrito 23 de Singapur, Tree House es una urbanización residencial con bloques de 24 pisos. Se trata del jardín vertical más grande del mundo.

Pero, además, sus espectaculares Gardens by the Bay (jardines de la bahía) son una muestra de sostenibilidad, arquitectura innovadora y última tecnología en un ambicioso proyecto con excelentes resultados.

Los «superárboles» regulan temperatura absorbiendo y dispersando calor, recolectan agua de lluvia y ofrecen una vista panorámica de la ciudad.

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Estos árboles recolectan el agua de la lluvia y son una muestra de tecnología punta. Image: JOHN SEATON CALLAHAN/GETTY IMAGES
Por otra parte, las granjas verticales permiten cultivar hacia lo alto ahorrando energía.

Taxis autónomos

La ciudad-estado también cuenta con taxis inteligentes que funcionan sin conductor que se manejan solos en la ciudad.

Singapur se convirtió en la primera ciudad del mundo en introducir el uso de este tipo de vehículos. Fueron creados por una startup, nuTonomy, una empresa que nació en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), EE.UU.

Emilio Frazzoli, un profesor del MIT de ingeniería aeronáutica -cofundador y director de tecnología de nuTonomy- calculó que, en teoría, unos 300.000 taxis sin conductor podrían hacer el trabajo de los 780.000 taxis tradicionales que operan actualmente en Singapur, reduciendo los tiempos de espera en 15 minutos.

«Eso supone una reducción del 60% en el número de vehículos que operan en Singapur», dijo Frazzoli.

«Al principio, les pedimos que nos dejarán probar los autos allí. Ahora ellos nos piden a nosotros que vayamos a probarlos», explicó Frazzoli en el blog del MIT.

Ahora viajan a lo largo unos 6 kilómetros del distrito tecnológico de la ciudad.

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