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Las ciudades buscan volverse más “Smart”

Las fronteras tradicionales están desapareciendo, si uno observa una imagen del planeta tierra de noche, resulta muy difícil distinguir a simple vista un país del otro; sin embargo, las mega ciudades de Asia, Europa y Norteamérica son fáciles de identificar.

Actualmente, más de la mitad de la población mundial (55%) vive en áreas urbanas, y se estima que para el año 2050, este porcentaje llegue al 70%. América Latina y el Caribe, pasaron de un 42% en 1950 a un 80% en 2010; mientras que México paso del 43% al 78% en el mismo periodo, según datos del Inegi.

El incremento en la población, y la tendencia hacia la concentración urbana, supone grandes retos de planificación, gestión y gobernabilidad para las ciudades. La capacidad de las mismas para atender las necesidades de su población en infraestructura, saneamiento, transporte, energía, vivienda, seguridad, empleo, salud y educación se verá cada vez más estresada.

Para hacer frente a dichos retos, las ciudades buscan volverse más “Smart” (Inteligente), modificando sus estructuras de gobierno, así como sus procesos de comunicación y participación, implementando tecnología que permita conectar ciudadanos, empresas y gobierno. La información generada y recopilada puede ayudar a los gobiernos a mejorar la toma de decisiones y aumentar su eficiencia.

Las ciudades que han aprovechado estas tecnologías y realizan su planeación con un enfoque inteligente, han logrado mejoras en el estilo de vida de los ciudadanos y ahorros económicos ligados a eficiencias operativas.

Ahorros operativos en gastos de energía, disminución de pérdidas en agua, reducción en tiempos de desplazamiento de transporte, son algunos de los beneficios económicos derivados de iniciativas Smart. Otros beneficios pueden traducirse en la reducción del crimen, menores emisiones de carbono, mejoras en la salud de la población y eficiencias operativas en el gobierno al reducir tiempos de atención y la cantidad de trámites.

A continuación, se presentan algunos ejemplos de los beneficios de iniciativas de ciudades bajo una óptica Smart:

Dimensión Lugar Solución tecnológica Resultado
Movilidad Santander, España Uso de sensores para rastrear vehículos de transporte público con el fin de evitar desvíos y controlar sus gastos.

 

20% de ahorro en gatos operativos
Economía Texas, Estados Unidos Sincronización de semáforos generando menor consumo de combustible y menor gasto en reparaciones de vialidades.

 

$2 mil millones USD de ahorro en gastos de energía
Seguridad Dubái, Emiratos Árabes Unidos Plataforma digital para comunicar cambios en los límites de velocidades en rutas peligrosas para evitar accidentes. Pasaron de 20%-22% de accidentes de tránsito por 100,00 ciudadanos a 4%
Medio Ambiente Barcelona, España Desarrollo de sensores que permiten administrar mejor el uso del agua (e.g. tecnología capaz de cerrar llaves por medio de dispositivos móviles).

 

$58 millones USD de ahorro anual en agua

Las ciudades enfrentan diversas barreras para implementar proyectos tecnológicos que les permitan alcanzar estos beneficios.

En primer lugar, es necesario contar con una infraestructura física y digital sólida que permita implementar las soluciones tecnológicas que soporten el intercambio de datos requerido. Por ejemplo, las ciudades deben contar con infraestructura de conectividad alámbrica, inalámbrica, con bases de datos y sistemas de seguridad para la información, entre otros.

Adicionalmente, las ciudades deben contar con capacidades para asegurar el desarrollo exitoso de los proyectos:

Visión y estrategia

Considerar la incorporación de la tecnología como un pilar en la planeación estratégica de las ciudades.

Gobernabilidad

Impulsar que todas las dependencias y entidades de la ciudad trabajen de manera coordinada.

Capacidades institucionales

Contar con el personal capacitado y las herramientas tecnológicas necesarias.

Ecosistema

Desarrollar e involucrar a actores de la sociedad, industria y academia.

Marco normativo

Contar con una legislación que fomente la innovación y la adopción tecnológica.

Financiamiento

Desarrollar y promover instrumentos de financiamiento enfocados en proyectos tecnológicos.

En México se han impulsado algunas iniciativas Smart, sin embargo, al no existir una visión de largo plazo, estos proyectos se han enfocado en una problemática muy puntual sin una visión global de ciudad que integre al ciudadano en el centro de los proyectos.

Para impulsar el desarrollo de ciudades inteligentes en México, se debe comenzar por definir una visión de largo plazo, definiendo las áreas prioritarias (salud, transporte, turismo, etc.) e identificar una cartera de proyectos clara y concreta. Existen diversos mecanismos de financiamiento para impulsar este tipo de proyectos, muchos que pueden ser incluso autofinanciables cuando se estructuran tomando como parte del flujo los ahorros y eficiencias que generan.

Siempre he comparado a los países y las ciudades con empresas; y como toda empresa, se debe mantener competitiva ante las tendencias y las adaptarse a las necesidades de sus clientes, que son los ciudadanos. Decía un periodista ganador del Pulitzer que “Una ciudad no se mide por su longitud y anchura, sino por la amplitud de su visión y la altura de sus sueños”. México es un país con grandes sueños, pero también con grandes retos, y es allí donde las ciudades Inteligentes pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

 

Fuente: El Economista

EL TREN MAYA Y SUS IMPLICACIONES ECOLÓGICAS

El proyecto del Tren Maya representa el estandarte del nuevo Gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, el cual supone una importante inversión que se estima traerá consigo un impulso económico y político trascendental para la tan marginada frontera sur del país a través de 1525 km de vías férreas, de los cuales 723 km ya están construidas.
Sin embargo, el proceso ha sido una constante de acciones aventuradas e irresponsables por parte de la Administración Federal y de las casi imperceptibles reacciones de la nueva titular de Semarnat, la Lic. Josefa González Blanco, respecto de las múltiples manifestaciones del medio ecologista.
De esta manera, el pasado 16 de diciembre se colocó la primera piedra del proyecto, el cual se divide en diversos tramos de ejecución. La primera etapa de trabajos consiste en la rehabilitación, compactación y mantenimiento de las vías de tren que ya se encuentran construidas desde Palenque hasta Izamal, obras que conforme al comunicado de Semarnat, si bien pudieran causar un efecto negativo en el ambiente, no son materia de evaluación del impacto ambiental, recalcando que los aproximadamente 802 km de vías restantes si deberán contar con la autorización de impacto ambiental correspondiente.
El comunicado de la nueva titular de la Semarnat, resulta tan inexacto a la dinámica del desarrollo de los ecosistemas, como irresponsable en su gestión administrativa. Así, los impactos ambientales deben medirse y autorizarse, atendiendo siempre a los principios de prevención y precaución ambiental, a la evolución o decremento de los servicios ambientales que preste la zona, pero también a las nuevas condiciones que se generen a raíz de las conclusiones o descubrimientos de la ciencia, por tanto la valoración y manipulación de un suelo debe siempre constreñirse a las características actuales del lugar.
En este sentido, López Obrador y su equipo han proyectado la ejecución de una obra de la cual ni siquiera han evaluado adecuadamente las repercusiones y detrimentos que puede sufrir la zona, no se han pronunciado en cuanto a las condiciones del subsuelo, las vibraciones, la forma en la que lesionaran un hábitat tan rica en cuanto a flora y fauna y la forma en que mitigarán los daños, incluso sin siquiera haber gestionado formalmente una autorización de impacto ambiental, que pudiera disipar todas las opiniones encontradas y legitimar una decisión tan polémica. Como es de costumbre en todo el país, se mantiene la tradición de proyectar obras públicas con efecto electoral, sin analizar el fondo y las consecuencias.
Así, resulta trascendente gestionar y obtener la autorización de impacto ambiental previo al inicio de los trabajos, no solo de la infraestructura que está por construirse, sino también de las ya construidas, pues esas vías se desarrollaron desconociéndose muchos elementos que al día de hoy se han descubierto.
Este procedimiento debe realizarse con responsabilidad, pero sobre todo con transparencia, mediante un procedimiento abierto de participación ciudadana, anteponiéndolo a intereses de tipo político, pues no debemos observarlo únicamente desde el aspecto económico, sino como una decisión que definirá las líneas de acción que en materia de sustentabilidad ambiental va a privilegiar el nuevo gobierno.

 

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Cada vez más ciudades se unen a la lucha contra la contaminación

La Ciudad de México puso en marcha el proyecto llamado ‘Vía Verde’, que supone, entre otros aspectos, mejoras en las edificaciones mediante modelos bajos en emisiones contaminantes

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Nuestras ciudades necesitan mucho más arboles

Uno de los grandes problemas a los que la humanidad se enfrenta es a los altos niveles de polución que soportan las grandes ciudades del planeta. En este sentido, grandes urbes como Ciudad de México, El Cairo, Nueva Delhi, Pekín, Moscú, Estambul, Shanghái o Buenos Aires constituyen algunos de los ejemplos de alta contaminación que se ponen siempre de relevancia en los foros que a lo largo y ancho del planeta discuten acerca de las posibles soluciones para atajar este enorme problema.

La contaminación atmosférica podría definirse como la presencia en el aire que respiramos de elementos contaminantes que pueden producir alteraciones en el correcto funcionamiento de la atmósfera, provocando efectos adversos en el mundo natural. Dichos contaminantes son consecuencia de la actividad humana, aunque en algunos casos también pueden producirse puntualmente de forma natural, como es el caso de las erupciones volcánicas. Las principales fuentes de emisión de contaminantes a la atmósfera son bien conocidas por todos, destacando los procesos industriales, la calefacción, el transporte, etc. Dicha contaminación puede provenir de la emisión de gases como el metano, el dióxido de carbono, el óxido nitroso, los clorofluorocarbonos o de partículas como aquellas que provienen de humos o cenizas de combustiones, aerosoles o los polvos de ciertas minas o industrias. Junto a esta contaminación existen otros tipos como son la contaminación acústica, la lumínica o la electromagnética que también afectan de forma muy intensa a la mayor parte de las grandes ciudades.

Poco a poco las sociedades nos hemos ido concienciando de las terribles consecuencias que la contaminación provoca en la salud humana y en el medio ambiente y como resultado de dicha concienciación se están tomando algunas medidas para atajar este enorme problema, al mismo tiempo que son cada vez más los estudios que se están realizando para conocer mejor sus consecuencias y las formas de reducirla. Sin embargo, el problema es tan grave que la Organización Mundial de la Salud estimó, en el año 2016, que una de cada nueve muertes en todo el mundo son el resultado de procesos inducidos, al menos parcialmente, por la contaminación atmosférica. Por tanto, estamos hablando de un problema muy serio al que la humanidad debe enfrentarse de forma decisiva. Para frenar esta terrible realidad resulta necesario oxigenar las ciudades con medidas eficientes que contribuyan a mejorar la calidad del aire y hacer de ellas un entorno mucho más saludable que el actual. Una medida muy sencilla sería la plantación de más árboles en los núcleos urbanos, ya que la presencia de éstos en entornos urbanos favorece su oxigenación y ayuda a mitigar los efectos del cambio climático.

Por lo tanto, la plantación de árboles en las ciudades es clave como medida parcial para atajar el enorme problema que la contaminación atmosférica trae consigo. Todos los expertos coinciden que, en la planificación y desarrollo del urbanismo, el contar con espacios verdes es esencial para que estos puedan actuar como “pulmones” del espacio urbano.  Si bien, la plantación de árboles no es la solución definitiva en la lucha contra la contaminación atmosférica en las ciudades y que debe combinarse con otras medidas, su papel es esencial para mitigar sus efectos.

Los beneficios que los árboles producen en los entornos urbanos son múltiples e interactúan de diferentes formas en aquellas ciudades en donde forman parte esencial de su paisaje. Los arboles reducen las principales partículas contaminantes del aire, proporcionan sombra y participan en el enfriamiento del clima urbano, un enfriamiento que puede llegar a oscilar entre 2 y 8 grados centígrados, lo que contribuye decisivamente a reducir el efecto “isla de calor” provocado por su acumulación en el concreto y otros materiales que abundan en los entornos urbanos. Sin embargo, los efectos beneficiosos del arbolado en las ciudades no se detienen aquí, ya que también contribuyen a mitigar los efectos del viento, al actuar como paneles aislantes. Por otra parte, promueven que los ciudadanos desarrollen formas de interactuar con el entorno urbano mucho más beneficiosas para el medio ambiente como el desplazarse en estos espacios urbanos caminando o haciendo uso de transportes más sostenibles como la bicicleta. Además de todo esto, las superficies arboladas en los núcleos urbanos generan espacios agradables de reunión y ocio, produciendo un efecto calmante, amén de impulsar la biodiversidad de las ciudades atrayendo a aves e insectos. En definitiva, las superficies arboladas de las urbes mejoran el bienestar de sus habitantes, al mismo tiempo que hacen más agradable el entorno laboral y de ocio.

Por todas estas razones las grandes megalópolis del mundo están apostando, en mayor o menor medida, por la conservación y la plantación de nuevo arbolado. La elección de las especies arbóreas adecuadas es esencial para garantizar que éstas proporcionen los beneficios descritos. Se hace imprescindible estudiar cada especie que forme parte del entorno urbano antes de proceder a su plantación, así como resulta básico proporcionarles el soporte necesario para que puedan crecer y desarrollarse. Hay que tener en cuenta que resulta muy habitual que los árboles se planten de manera incorrecta y que terminen falleciendo mucho antes de que alcancen su teórica madurez. Por todo ello, resulta fundamental que se realice un estudio del entorno urbano en que se vayan a plantar esos árboles, ya que con ello se evitarán problemas tan habituales como su excesivo tamaño, que cuenten con unas raíces desmesuradas o que la caída de sus frutos pueda causar problemas a los transeúntes.

Tan importante es el tema que venimos comentando que un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en colaboración con el Foro Económico Mundial ha desarrollado un índice (el Green View Index) que cuantifica el número de árboles que hay en las grandes urbes de nuestro planeta a partir de los datos que proporciona el Google Street View. Dicho índice, cuyos datos son accesibles para cualquier ciudadano, permite evaluar y comparar la superficie arbolada en diversas ciudades del mundo, de forma que cualquier persona pueda tener conocimiento de este dato y pueda exigir a las autoridades la toma de medidas que reviertan la situación en el caso de que la ciudad en la que habita se encuentre en la parte baja de dicho índice. Este proyecto se llama Treepedia y pretende ser una herramienta más que contribuya a la expansión del arbolado en las grandes ciudades.

En definitiva, el valor ornamental y medioambiental que representan los bosques urbanos es enormemente valioso en términos de salud humana y de calidad de vida. La oxigenación del aire de nuestras ciudades es un objetivo en el que todos debemos estar embarcados si queremos hacer de ellas entornos habitables, presentes y futuros, para la especie humana. Iniciativas como la Treepedia son muy importantes, ya que proporcionan datos cuantificables y no basados en meras percepciones subjetivas, para que los ciudadanos puedan exigir a las autoridades locales la toma de aquellas medidas que sean necesarias para que su ciudad aparezca colocada en una mejor posición comparativa.

Fuente: Forbes

Coca Cola y Pepsi unen sus fuerzas para luchar contra el plástico en los océanos

Los presidentes de las multinacionales se comprometieron a obtener avances en este tema para el año 2030.

Un respiro para el medio ambiente. Las grandes compañías refresqueras Coca Cola y Pepsi se unen con el objetivo de reducir el plástico en los océanos. Durante el conversatorio del Foro Económico Mundial (WEF), que se lleva a cabo en Davos (Suiza) los presidentes de ambas compañías prometieron mostrar avances para antes de 2030.

Estas marcas son parte de la llamada Alliance to End Plastic Waste que se formó en enero y concentra a 30 multinacionales.

En la conferencia el presidente de Pepsico, Ramon Laguarta, expresó que podían reducir la cantidad de plástico en el sistema y a su vez en el sector de las bebidas y la alimentación. Asimismo, no se comprometió a resolver el problema en diez años, pero si a mostrar avances para el 2030.

Por su parte, James Quincey, presidente de Coca Cola, explicó que en algunos países como México y Sudáfrica la proporción de botellas recicladas se transformó de un 10% a un 70% y también se comprometió con los avances esperados por su colega.

Quincey apuesta por que se creen materiales más amigables con el ambiente y por darle paso a una economía circular de innovación.

En este contexto, es importante resaltar que la Unión Europea tiene previsto prohibir a partir de 2021 los productos envasados en plásticos de un solo uso, los cuales representan el 70% de residuos que acaban en los océanos.

 

(Fuente: Entrepreneur)

Seguridad Energética

Las últimas semanas han sido particularmente delicadas en el panorama de los hidrocarburos a nivel nacional. El combate al robo de combustibles, conocido como huachicoleo, ha desatado una enorme polémica por sus efectos secundarios, que sin importar si se acaban caracterizando como una crisis de desabasto o de falta de distribución, ha generado incomodidad entre los usuarios, cientos de estaciones de servicio cerradas, e interminables filas con miles de horas productivas perdidas.
No obstante, reconozco que lo que más me ha llamado la atención ha sido la enorme fragilidad, y prácticamente nula seguridad energética de buena parte del país. La velocidad con la que distintos estados del país agotaron sus provisiones de combustible frente a la falta de distribución es alarmante. Los estados del Bajío, enorme motor industrial y económico del país, resultaron no tener suficiencia para el abastecimiento de gasolinas después de poco más de un par de días sin suministro. Este dato contrasta dramáticamente con los requerimientos de la Agencia Internacional de Energía, que requiere a sus miembros contar con reservas para al menos 90 días de suministro, y aún con la Política Pública de Almacenamiento Mínimo de Petrolíferos, que estableció un volumen mínimo de inventario para el 2020 del equivalente a 5 días de ventas.
Aún así, la reflexión sobre esta crisis huachicolera ha terminado siendo agridulce: por un lado, evidenció las carencias en infraestructura de almacenamiento, transporte, distribución y comercialización de combustibles; y, por otro lado, probó el éxito de la reforma energética y su régimen de libre competencia.
El primer factor es también una área de oportunidad. Simplemente, existe un potencial fantástico para el desarrollo de esta infraestructura, lo que la convierte en una estupenda oportunidad de inversión para los particulares y en una necesidad para el combate efectivo al huachicoleo.
Por cuanto ve al segundo factor, es innegable el éxito de la reforma energética en esta crisis, y es que sin ella ni siquiera habría habido gasolina en las pocas estaciones de servicio de aquellas empresas que importan de manera directa sus propios combustibles. Si en Querétaro no existieran gasolineras que importan directamente sus productos de Estados Unidos, el panorama habría sido aún peor.
Entonces, una de las conclusiones es que mientras más libre competencia exista en el sector de los hidrocarburos, y de la energía en general, menos vulnerables seremos frente a este tipo de fenómenos imprevistos. En pocas palabras, hay que apostarle a la diversificación del sector energético. Simplemente, no es sano que una única empresa sea la que domine de manera aplastante el sector, pues entonces de esta dependerá de manera casi exclusiva la producción, distribución, y logística en general. Mientras más y más libres jugadores existan, menos vulnerables seremos los usuarios.
La apuesta más importante, sin embargo, es la de diversificar las fuentes de generación de energía en el país; que podamos aprovechar energía de distintos orígenes, y no solamente de los hidrocarburos. Pareciera muy lejano, pero la disrupción tecnológica poco a poco nos llevará hacia allá. Más adelante hablaremos de ello.

 

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Australia da luz verde a la mayor planta termosolar del mundo

El gobierno australiano acaba de aprobar la construcción de la mayor planta termosolar del mundo: un monstruo con una potencia 150 megavatios que será construido en Port Augusta, en Australia Meridional.

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Juegos de poder sobre la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Compartimos la publicación de LLM. Manuel Mureddu González que puedes ver aquí.

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Pronunciamiento: Repensar la Metrópolis III

La semana del 22 de octubre al 26 de octubre, la UAM en la unidad de Xochimilco, fue SEDE del Tercer Seminario Internacional Repensar la Metrópoli, donde el Lic. Gabriel Ballesteros Matínez fue uno de los directores de una mesa exponente que hubo.

Descarga más información: AQUÍ Leer más

El cambio climático: llegamos ya a la hora cero

La indiferencia e indolencia del ser humano solo llegará cuando se manifiesten los terribles efectos en la vida cotidiana. Hasta entonces las vestiduras se rasgarán y se pondrá atención al tema.

A principios de este mes, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC) advirtió en un informe que la humanidad tiene hasta el 2030 para limitar el calentamiento global a un máximo de 1.5 grados centígrados o correr el riesgo de enfrentar las graves consecuencias del calor extremo, sequías, epidemias, migraciones masivas, conflictos, inundaciones y pobreza globalizada.

La advertencia no es la primera y desafortunadamente, puede volver a quedar en el olvido en tan solo unos días. La indiferencia e indolencia del ser humano solo llegará cuando se manifiesten los terribles efectos en la vida cotidiana. Hasta entonces -cuando ya sea demasiado tarde- las vestiduras se rasgarán y se pondrá atención al tema.

El panel integrado por los principales científicos del mundo advirtió que entramos en una espiral crítica. Las decisiones, acciones y programas deben comenzar de inmediato o los cambios en el clima afectarán muy pronto y de manera directa la salud y los ecosistemas de la Tierra de manera irreversible.

Los efectos previstos comenzarán a manifestarse en el corto plazo:

  • Más de la mitad de la población del mundo enfrentará la falta de agua.
  • Casi el 70% de la población estará expuesta al consumo de alimentos y agua contaminada o en condiciones muy por debajo de las normas actuales.
  • Aumentarán las muertes y enfermedades por cáncer, diabetes, calor, obesidad, cardíacas, pulmonares, contaminación e infecciones.
  • Mayores inundaciones, sequías, olas de calor, tormentas, incendios forestales, ruptura del ciclo de cultivos, el nivel de los mares podría aumentar entre 10 y 15 centímetros; con todo lo que implica en costos económicos, demográficos y ambientales.
  • Más de la mitad de los hábitats naturales, bosques, zonas de reserva, selvas y valles quedarán convertidos en tierras estériles, condenando a la extinción a la fauna y flora.
  • La sobrepoblación originará grandes flujos migratorios incontrolados acarreando conflictos y tensiones políticas.
  • Las masas de hielo polar, glaciares y permafrost se extinguirán más rápidamente y de forma irreversible.
  • Los océanos se convertirán en zonas muertas, sobreexplotados y contaminados dejarán de ser una fuente de alimentación y contribuirán a extender grandes volúmenes de basura y desechos químicos y nucleares.

A los escépticos todavía les parece exagerado, millones de dólares se invierten en publicidad falsa para esconder la gravedad de la situación y la corrupción sigue imperando como mecanismo para facilitar la acción depredadora de grandes corporativos.

Limitar el calentamiento global a 1.5° C comparado con la era preindustrial requerirá cambios rápidos, radicales y de gran alcance en la generación y consumo de energía, la industria, el transporte, comercio, vivienda, basura y protección ambiental.

Para los gobiernos, se agotó el tiempo de debates, discursos y complicidades. Para las empresas llego la hora para desarrollar nuevas tecnologías y procesos de cambio ambientalmente responsables.

Para todos, es el momento de actuar. Desde la organización política, la información, los comentarios y el fortalecimiento de redes de influencia en el tema, como para informar, presionar y participar en los cambios requeridos en los sistemas social y económico.

Incluso desde la oficina, el cuidado personal y los hábitos cotidianos podemos tener un impacto positivo y fomentar una cultura de cambio. Contribuciones directas se pueden tener desde el cambio en el consumo de productos que no cumplan con las condiciones de reciclaje, inocuidad y biodegradación. Todos los materiales químicos que usas representan un

En el consumo de alimentos los datos son contundentes: la agricultura produce un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Los productos cárnicos y lácteos generan casi la mitad de esas emisiones; es decir, son mayores que las descargas combinadas del transporte (avión, tren, automóvil, autobús y barco) en todo el mundo.

Muy pocas compañías de alimentos se preocupan por reportar actividades y mucho menos asumen los compromisos para reducir el impacto ambiental negativo. La mayoría de la gente no percibe el grave impacto del uso generalizado de fertilizantes, la emisión de metano y estiércol a la atmósfera; el envío de miles de litros y toneladas de desechos a ríos y mares como efecto de las matanzas y la defaunación y deforestación para crear zonas agrícolas y ganaderas.

El cambio climático debe obligarnos a un cambio de mentalidad y de generar la disciplina y cultura necesarias para hacerle frente. Nuevamente, seamos ambiciosos y creativos, para aportar algo se puede partir de generar hábitos de transporte, consumo, menos plásticos, concientización, el cuidado de las zonas verdes, el turismo sustentable, sociedad ecológica, manejo consciente de desechos personales; lucha contra el maltrato animal, un estilo de vida y una dieta ambientalmente responsables.

 

(Fuente: Forbes)