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En un año, 500 áreas forestales de Querétaro se ha destinado a obras públicas

Obras públicas, estatales y municipales, han contribuido a la expansión de la mancha urbana.

En-un-ano-500-areas-forestales-de-Queretaro-se-ha-destinado-a-obras-publicasEn lo que va del año, la delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en el estado, ha autorizado el cambio de uso de suelo a 500 hectáreas que se encontraban en terrenos forestales y que han cambiado su destino para obras públicas estatales o municipales, así como para el uso habitacional y comercial, principalmente en la capital del estado.

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Agenda Urbana 2012

Por MNU y Lic. Gabriel Ballesteros Martínez

La agenda 2012 en materia de política urbana no es poca cosa; el año que comienza podría ser un hito en la historia de nuestro país o bien otro año perdido. Hoy estamos ante la consolidación de la Reforma Constitucional en materia urbanística, la Nueva Ley de Asentamientos Humanos y el nuevo Código Urbano para el Estado de Querétaro, instrumentos que obligarían a su vez a configurar un nuevo compendio de reglamentos municipales.

Si los políticos quieren y los empresarios del desarrollo urbano masivo lo permiten, en este 2012 se podrían lograr las reformas de política urbana que nos urgen. Todo lo que se requiere debatir está en la mesa; de hecho, casi todos los acuerdos que se requieren están tomados y solo falta el impulso de aquellos que siendo unos cuantos, quieran dejarnos pasar a la siguiente etapa; aquellos que más allá de su siguiente cargo público o su siguiente mega negocio, se la quieran jugar por la sustentabilidad de las ciudades mexicanas.

Emergencia urbana fue la conclusión del V Congreso Nacional de Suelo Urbano sucedido en Tijuana el 8 y 9 de diciembre pasados; una conclusión espeluznante después de analizar cifras e indicadores que prefiguran el caos urbano ambiental en unos cuantos años, de hecho en esta generación. Si seguimos oponiendo resistencia a la reorientación de nuestras instituciones, si seguimos sin fortalecer controles y sin planear con visión de interés público, vamos directo a una colisión de intereses que llegará a ser por la mismísima supervivencia tipo Mad Max.

Más allá de exageraciones gráficas, la nuestra es de esas emergencias con sirenas y paramédicos, de atención inmediata y en algunos casos, en algunas ciudades de México, de resucitación. Y es que la política urbana no se hace con parches ni remiendos de obra pública, se hace con acuerdos políticos y sacrificios; se logra cuando concesionarios, contratistas, arquitectos, políticos y ciudadanos comparten una visión y la trasladan a la Ley; se da cuando esa ley se vuelve fuerza pública si es necesario y con los pantalones bien puestos se le devuelve al suelo su valor social. Está bien fácil…

Si a la mexicana estábamos esperando el caos para reaccionar déjenme sorprenderlos: los kilométricos acueductos, los cerros de basura que sin utilidad enterramos; los programas hoy no circula que estamos por implementar y los millones de pesos que hay que invertir en infraestructura para la movilidad, son solo leves ejemplos de la crisis hacia la que nos dirigimos. De seguir sin ley urbana lo que viene como en muchas ciudades de este país, es la ingobernabilidad del espacio público y peor aún, todos los efectos de la fragmentación social que es el episodio final de esta novela apocalíptica.

Pareciera estar rudo el panorama para legislar. En el mes de enero tendremos el Congreso de Movilidad Sustentable en Querétaro para seguir dándole la vuelta al tema del transporte colectivo, quizá otra vez sin entrarle de lleno; en abril candidatos promesas y… mas promesas… quizá compromisos; en julio elecciones y en septiembre se van los actuales diputados, esperemos no por la puerta de atrás. Para el mes de octubre nuevos presidentes municipales y el 1° de diciembre nuevo Presidente de la República…

No obstante estas circunstancias y frente a este nada prometedor año que comienza, el nuevo urbanismo mexicano estoy seguro que resistirá y seguiremos neceando. No puede haber tregua electoral cuando la impericia legislativa nos ha llevado al extremo.

Yo invito a todos quienes desde la posición de ciudadanos hemos asumido el compromiso de impulsar un cambio institucional, a que insistamos y logremos con nuevas leyes la recuperación de la soberanía popular sobre el desarrollo urbano, la planeación y el equilibrio ambiental. Hagamos que 2012 año difícil –como todos los electorales—no sea otro año perdido.

QCC: La Dimensión Desconocida

La reciente obra del Gobierno del Estado resulta impresionante; sin titubeos,  nos remite inexorablemente al elogio. Y no es su tamaño,  que es colosal; no es su escala,  que es diferente a cualquier cosa imaginada en nuestra Ciudad. No es su portentosa fachada, que se mueve por la inteligencia de su magnífico diseño; lo que subyace en esta obra es el significado, la fusión de lo que hemos sido con lo que pensamos que podemos ser. El inmueble es un discurso de futuro,   una proclama de grandeza, una llamada al mundo desde nuestro humilde Cerro del Tángano.
Al subir por primera vez la avenida que lleva al nuevo “Querétaro Centro de Congresos”  podría escucharse la clásica tonada de aquel mítico programa de televisión llamado la Dimensión Desconocida (¿recuerda la tonadita?… nini-nini… nini-nini…) Al llegar a la cima uno se encuentra con el imponente objeto que pudo solamente imaginar una mente brillante como la del  Arquitecto Teodoro González de León. El sentimiento de haber sido mágicamente teletransportado a una dimensión desconocida,  es obligado e interrumpe cualquier comentario al quedar frente al conjunto de salas y estancias que son casi de ficción.
El grupo de edificios es una muestra de la continuidad de las instituciones y un referente obligado cuando se hable de alternancia democrática; un elemento vivo que muestra tanto la madurez de un pequeño gran Estado de la República como la capacidad de su gobierno actual para ir más allá de la diatriba y el desprestigio a los antecesores. ¿Cuánto ha costado?… ya qué más da. El inmueble no solo es estructura,  vidrio y  pintura, es un nuevo rasgo del carácter de esta tierra; una renovada actitud hecha figura. Su calidez vendrá después, cuando lo impregnemos del olor de casa todos los queretanos.
Para unos significó conflicto, ahora para otros un éxito rotundo; otro más que hilvanan los ejecutores Sergio Chufani y Pio Décimo Salgado, ahora además  tejiendo con el fino sedal de la ironía por el juego que se dio en los tiempos políticos de esta obra. Celebro la sobriedad del festejo y la iluminación exterior: la bandera de México en todo lo alto.  
El reconocimiento, justo y merecido a Don Teodoro. Un hombre que está más allá de honores,  pero que había que traer a escuchar el aplauso. Para quienes pretendieron desplazarle, el tiempo –que es con frecuencia un verdugo– el sábado les dio una lección de legitimidad. Pues esta obra,  sin reclamo ni regateo posible,  se suma al legado físico de este mexicano excepcional que con su arquitectura, infunde credibilidad en este país.
El Gobernador Calzada ha cumplido y de nuevo con serenidad, con visión de Estado. Me dio gusto ver al Presidente Municipal sonriendo pues lo que fue un dolor de cabeza para su gobierno, termina siendo una oportunidad de riqueza y bienestar para la Capital.  Ahora toca a los Secretarios de Turismo y Desarrollo Sustentable,  Mauricio Salmón y Tonatiuh Salinas, la nada fácil empresa de llenar el Centro de Convenciones de vida cotidiana; también nos toca a todos los queretanos pues mantener este magnífico equipamiento en el parámetro de la sustentabilidad  va a requerir astucia, pericia y algo de temeridad. Hay que pensar en grande.
Alguien me decía en la estupenda, multipartidista y alegre cena inaugural que hay agenda contratada para todo un año. Lo cierto es que no habrá quien pueda criticar si no es así y el inicio es menos intenso ya que después de todo, la edificación tuvo muchas circunstancias y en sus inicios vivió en el misterio, curiosamente como en  la Dimensión Desconocida.   
P.D. Para quienes podemos pensar que la ubicación espacial de este centro de convenciones pudo ser donde ahora está el Estadio Municipal y la Biblioteca Gómez Morín,  nos queda el consuelo de lo que puede esperarle a ese centro neurálgico del centro de la Ciudad,  hoy seriamente infrautilizado y ávido de un replanteamiento. 

Obras Públicas sin política urbana

Por Gabriel Ballesteros Martínez

Tenemos 10 años construyendo obras públicas con una política urbana difusa, sin una visión de largo plazo que acompañe y conduzca nuestras inversiones hacia la integración económica y la prosperidad del Estado en su conjunto. En la última década, nuestras inversiones por lo general han respondido a la emergencia, a la intención icónica de dejar huella o a la solución de problemas en la red urbana derivados de la falta de planeación o la negligencia. No ha habido la continuidad de un proyecto general para la Zona Metropolitana de la Ciudad de Querétaro.

La política urbana es el vínculo que tienen el desarrollo social, el crecimiento económico y la forma de la Ciudad. ¿Cuándo fue la última vez que en Querétaro se hizo un trabajo serio de política urbana? Es difícil decirlo pues cada uno de nuestros gobernantes diría que en su periodo. Me atrevo a afirmar que la última vez que lo intentamos correctamente fue cuando se diseño QroNos, el fideicomiso público que antes de comenzar su periodo constitucional, el Lic. Enrique Burgos ya tenía estructurado y sobre el cual recaería la tarea de gestionar el plan de la Ciudad de Querétaro por lo siguientes 25 años: Centro Norte, Centro Sur, las prolongaciones de Av. Zaragoza y Corregidora, la Nueva Central Camionera; el Distribuidor vial y la zona comercial de Bernardo Quintana con Pie de la Cuesta fueron, entre otras, obras públicas y decisiones urbanas con propósito, con vinculación, que ameritaron mucho valor, pues el endeudamiento que se contrató para realizarlas no fue cosa de tomarse a la ligera.

Mientras que esas obras impulsaban la Ciudad moderna, en el Centro Histórico con el Programa Cien Ciudades de SEDESOL se complementaba el rescate del primer cuadro iniciado por el querido Don Rafael “el Negro” Camacho. Al mismo tiempo, en otro lado de la mancha urbana, mezclando recursos públicos, haciendo cambalache de terrenos y convenciendo a la iniciativa privada, hubo otro ejercicio exitoso: se impulsó en Juriquilla el polo de investigación científica más importante del país y con ello, el despegue definitivo de la ciudad satélite con ingeniosas y atrevidas inversiones de los hermanos Torreslanda. La vinculación de la UNAM, la U.A.Q., la Universidad del Valle de México y el CINVESTAV del Politécnico Nacional, situaron a Querétaro en el escenario de la academia nacional y a Provincia Juriquilla como un ejemplo de atracción turística alternativo a las playas mexicanas.

Todo iba muy bien hasta que vino el error de diciembre en 1994; de la política urbana solo quedaron algunos planos porque se acabo el dinero para la obra. QroNos terminaría el sexenio siendo un fideicomiso de garantía para pagar la deuda pública con Banobras, en lugar de una estrategia de promoción y coinversión con la iniciativa privada; Centro Sur, entre otras grandes y lamentables consecuencias, quedaría a medias.

Habrá quien diga lo contrario pero después de esa época todo ha sido deshilvanado –con buenas intenciones pero deshilvanado–. Hacia el año 2000 en el Gobierno del Ing. Loyola, los ojos de la obra pública se pusieron en el cielo. El Aeropuerto Intercontinental centró la atención y el dinero de los queretanos. No menos relevante en su momento, al mismo tiempo nos desayunábamos con el conflicto de la Feria que duró casi un año. Se había decidido que los ganaderos no eran dueños del aguinaldo de los queretanos y les quitaron temporalmente la concesión. Había que hacer un nuevo recinto ferial pues el antiguo se le rentó al Poder Judicial (que se supone iba en Centro Sur) y por tanto, se tranzó rápidamente un terreno con El Municipio de El Marques. En tiempo record se hizo el nuevo escenario decembrino, con la mejor intención, pero sin resolver su desconexión con la Zona Metropolitana. Largas, muy largas son las filas para ir y volver cuando en el teatro del pueblo se presenta la Banda el Recodo, el Tri de Alex Lora o Pasito Duranguense.

Luego, mientras unas aguas llegaron otras nomas no llegan. El 25 de agosto y el 3 de septiembre de 2003 cayeron sobre la Ciudad de Querétaro tormentas escandalosas. A consecuencia de una infraestructura pluvial rebasada al interior de la Ciudad y de un rezago en la contención pluvial por medio de bordos y represas en el campo circunvecino, Carrillo Puerto y parte de la Ciudad estuvo bajo el agua una semana como hoy lo está la también Ciudad Patrimonio Tlacotalpan. Le tuvimos que dar cristiana sepultura a casi 1000 millones de pesos en drenes chicos medianos y grandes por toda la Ciudad… Por entonces surgió la idea del “Acuaférico” y las bombonas de la red de distribución celular de la CEA pero no se ha podido concretar el gran proyecto porque falta el líquido. Después de más de 200 kilómetros de tubo, mil broncas y auditorías, será el Gobernador Calzada quien por fin le abra la llave al Acueducto II.

El Centro Cívico es otro ejemplo de obra pública que puede tomarse para referir que la política urbana es en todo caso y si la hay, trianual: cuando apenas comenzaban a consolidarse las siete delegaciones municipales en que los ayuntamientos del Dr. Alfonso Ballesteros y Jesús Rodríguez habían dividido el Municipio para aproximar las decisiones territorialmente a la gente, se decidió la construcción del Centro Cívico. Interesante edificio que con la mejor intención trajo beneficios a la burocracia pues todos los secretarios y directores quedaron juntitos. No obstante lo anterior, para algunos ciudadanos la percepción es que se enclaustró a la autoridad allá en el cerro del Cimatario. A mí me cae bien no “le aunque” se haya rediseñado costosamente; que no tenga plaza cívica ni estacionamiento suficiente o que su estupendo jardín sea un desperdicio pues solo se usa para honores a la bandera los lunes como a las 8.

Otro de los grandes cuestionamientos de la obra pública reciente es el Centro de Convenciones que al parecer iba mejor en donde está la Biblioteca Gómez Morín, donde estuvo la vieja Central Camionera. Igualmente, nos preguntamos, en caso de necesitar un Parque como el Bicentenario, ¿por qué se hizo en la esquina de la Zona Metropolitana? o ¿por qué se planeo un teatro monumental en zona de preservación ecológica, sin darle valor real al suelo ni beneficiar a más población con su impacto? O también ¿cuál fue la razón para no hacer un puente más en Paseo Constituyentes para entrar al Pueblito?

Más allá de reproches o de las respuestas que seguramente tienen estos cuestionamientos, está la evidencia de un debilitado ejercicio de diálogo para definir la política urbana. La necesidad de sacar la obra pública del misterio de la “información privilegiada” sexenal, está aquí y en todo el país. Los Consejos de Participación Ciudadana tienen una relativa inherencia, las cámaras y los colegios están luchando por su lugar en la mesa y si bien son consultados, la cultura del diálogo está floja. Resulta estratégico escuchar a la gente. A través del Copladeq y los Copladems los gobiernos pueden mantener sus prioridades actualizadas, preguntando a los ciudadanos y usuarios directos para saber lo que necesita la Ciudad. No cuesta, es más seguro, de hecho es sorprendente lo que la comunidad puede opinar aunque no sea un experto. Quizá en lugar de una gran obra, podrían hacerse muchas pequeñitas y medianas, y así, sin obras icónicas ni legados majestuosos, pensando al revés, se podría tener éxito… hasta en lo electoral.