Experto afirma: una casa es sustentable por quien la habita

Andy Gouldson, de la Universidad de Leeds, Reino Unido, platicó sobre las características y diseños que debe tener una ciudad para contribuir a la reducción de la huella de carbono.

Ésta es una medida empleada por ambientalistas para determinar todos los gases de invernadero emitidos por cada individuo, organización, evento o producto.

Durante su ponencia titulada “Cambio Climático: Ciudades Sustentables”, el profesor investigador señaló los 3 aspectos principales que debe cuidar el desarrollo urbano: económicos, ambientales y sociales.

1.       Respecto a lo económico señaló que una ciudad sustentable brinda el suficiente desarrollo en este ámbito para lograr una vida con buena calidad.

2.       Socialmente se trata de buscar la inclusividad y equidad para todos los integrantes de la ciudad.

3.       Sobre medio ambiente especificó el uso eficiente de los recursos y la disminución de la huella de carbono.

 

Rompiendo paradigmas

Dentro de su ponencia rompió con varios paradigmas que se mantienen respecto a las ciudades sustentables. Entre ellos destacó:

a)       Primero se debe generar sustentabilidad para obtener recursos y no creer que son los recursos o la falta de ellos lo que impide generar sustentabilidad.

b)       La falta de sustentabilidad provoca ciudades abarrotadas, sucias y poco aptas para vivir.

c)        Lo que la hace sustentable una casa son las personas y su cultura ambiental, no los elementos con los que se rodea.

“Podrás tener la casa correcta, en la ciudad correcta, con los elementos correctos, pero si le introduces a las personas incorrectas de nada servirá todo eso”, señaló Andy Gouldson.

Y agregó, “lo más importante es la manera en que la gente vive, sus valores y aspiraciones”.

Ciudad Sustentable

¿Y cómo diseñar una ciudad que reduzca la huella de carbono?

El especialista hizo hincapié en conocer los factores principales que genera una ciudad y que contribuyen al cambio climático:

·         Alimentos y bienes de consumo de todo tipo,

·         Consumo de combustibles, desde el transporte hasta dentro del hogar y

·         Empleo de sistemas eléctricos en crecimiento, ya que más de la mitad de la población global vive en ciudades.

Así, el profesor Gouldson señaló los 5 puntos básicos que se deben considerar para diseñar una ciudad que reduzca la huella de carbono que los elementos previos ocasionan:

1.       Energía eficiente, además de que sea limpia se debe usar menos energía.

2.       Materiales más sustentables y comparar el impacto ambiental y su duración.

3.       Calidad en la infraestructura que no requiera tanto mantenimiento.

4.       Ciudades compactas que permita cercanía entre los lugares de trabajo, vivienda, educación y esparcimiento; así también se reduce el costo de transporte.

5.       Capacidad de resiliencia ante clima extremo o los futuros cambios climáticos.

Ciudad sustentable

5 aspectos para gestionar el territorio

Una visión multidisciplinaria se requiere en el desarrollo del espacio ciudadano.

Entender de manera sistémica el territorio con su naturaleza y los factores sociales, económicos, políticos y ciudadanos que conlleva es la misión que urbanistas como Alejandro Echeverri, persiguen en la creación de ciudades.

Echeverri es reconocido por los proyectos urbanos que realizó en Medellín, Colombia, hace más de una década, donde logró que la ciudad experimentara intervenciones puntuales que generaron nuevas dinámicas sociales.

Durante su visita al Tec, campus Guadalajara, Echeverri impartió la conferencia “La ciudad como creación colectiva, experiencia Medellín”, donde explicó aspectos fundamentales para lograr esta gestión del territorio:

1.       Visión a largo plazo.- Los cambios no se realizan de manera inmediata.

2.       Voluntad política comprometida.- Complementada con una estrategia para lograr los cambios.

3.       Vincular la participación comunitaria con diversos especialistas.- Inlcuir sociólogos, arquitectos, ingenieros y más, para establecer un diagnóstico y después implementar la metodología correcta para cada asentamiento.

4.      Acompañamiento e implementación de estrategia.- Una vez establecida cada estrategia debe ser acompañada, ajustada, presupuestada e implementada.

5.       Intervenir puntos clave.- Las intervenciones se realizan en puntos clave llamados “estaciones”; alrededor se diseñan ejercicios complementarios como bibliotecas y centros de emprendimiento que buscan nuevas dinámicas sociales.

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La intervención puntual de zonas estratégicas en Colombia permitió cambios considerables en el entorno social.

“Se enfocó en los barrios más necesitados, con mayor índice de exclusión y rezago. Con una serie de operaciones estratégicas a lo largo de toda la ciudad logró activar una especie de ‘acupuntura’ urbana…

Y así creó nuevas condiciones para los habitantes de Medellín”, señaló Rodrigo Ochoa Jurado, profesor investigador de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey.

Para lograr el desarrollo máximo entre la ciudad y el territorio, en diversas partes del mundo han establecido un orden estratégico para cuidar cada aspecto que interviene en su diseño.

De esta manera, se dividen así:

·         Landscape arquitect: consolidación del hábitat a través de utilizar la vegetación como elementos clave del entorno.

·         Arquitecto: encargado del diseño de los edificios.

·         Ingeniero Civil: responsable del cálculo estructural de edificios e infraestructura como carreteras, presas, y puentes.

·         Diseñador Urbano: diseña los espacios públicos y los espacios entre los edificios.

·         Urbanista: toma decisiones del lugar para mejorar el hábitat mediante el entendimiento del territorio desde una escala barrial hasta metropolitana con integración del contexto ecológico.

·         Regional planner: toma decisiones estratégicas para interconectar poblaciones o ciudades.

Al respecto, Ochoa explicó que “lamentablemente en nuestro país hay un rezago importante en temas de planeación urbana y su diseño…

Lo que ha pasado es que el Arquitecto o los Ingenieros Civiles han suplido esa ausencia de expertos en temas urbanos y han entrado a ocupar espacios del urbanismo”.

Sin embargo, para alcanzar el desarrollo sostenible de México es cada vez más evidente la necesidad de ampliar más a los estrategas involucrados en la planeación, diseño y mejoramiento de las ciudades.

“Un urbanista es una persona que tiene las competencias para entender los sistemas complejos del territorio, no solamente la parte construida, sino también los sistemas naturales de los cuales las ciudades son parte…

Desarrolla herramientas complementarias que involucran temas sociales, de economía, diálogo, gestión de metodologías participativas con la comunidad y más”, comentó Ochoa Jurado.

El profesor especificó que el perfil que se busca desarrollar en los urbanistas es que sean capaces desde establecer un diagnóstico territorial, hasta diseñar estrategias urbanas y de política pública que ayuden a mejorar los asentamientos humanos.

Urbanismo, el pilar para lograr la sostenibilidad

En el marco del “Día del Urbanismo” Igor Ojeda, director de Arquitectura Región Occidente del Tec, compartió la importancia de esta labor para sobrevivir como especie y planeta.

“El urbanismo es aquello que estudia el territorio y busca maneras para habitarlo… Con la visión actual de sostenibilidad, atendiendo lo ecológico, social y económico, señaló

Ojeda explicó que es necesaria parar recuperar el sentido del bien común, “Ya no pensado solamente en la productividad y la separación de las funciones cotidianas…

Sino centrarnos en el ser humano y que estén cercanos servicios, trabajo y recreación para asegurar que su vida realmente pueda ser plena”, abonó.

El especialista indicó que el urbanismo cuenta con pilares fundamentales como la planeación, donde interviene el diseño de leyes y reglamentos mediante el uso de tazas urbanas.

También intervienen infraestructura, territorio y gobernanza, que mediante procesos participativos puede lograr que los recursos lleguen a la ciudadanía.

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Sin embargo, la demanda de vivienda, escuela, recreación y servicios frecuentemente contrastan con los intereses de los desarrollos.

Este conflicto crea aspectos negativos para el urbanismo como la expansión. “La gente se aglomera para que la riqueza que se genera ofrezca servicios a más personas

Cuando generamos expansión, de inicio se nos pueden ir los recursos -impuestos- en generar kilómetros de carreteras y no de servicios”, puntualizó Ojeda.

En la actualidad, se agrega un nuevo pilar de manera internacional y con gran empuje: la sostenibilidad.

La región se ve impactada por esta visión y actualmente realiza 2 ejercicios que apoyan al nuevo urbanismo:

1.       IMEPLAN.- El Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara coordina los 9 municipios de la zona para tomar decisiones al respecto.

“Los territorios que impacta a la ciudad no le pertenecen a la independencia de cada municipio, sino que las decisiones deben ser territoriales”, señaló Ojeda.

2.       Estrategias de gobierno para recuperar la centralidad.- Acciones que tratan de rehabilitar los centros y evitar la expansión.

El académico destacó que parte importante del reto “es no caer en estas ideas de la verticalidad radical”.

“El urbanismo requiere visión conjunta e impactos sistémicos de cada decisión de movilidad, economía y bienestar”.- Igor Ojeda.

Es fundamental pensar que habitamos juntos el territorio y el urbanismo pone en la mesa la interdependencia en los impactos que generamos”, concluyó Ojeda.

Urbanismo. Por qué no deberíamos ir a trabajar en auto

Vivo en uno de los márgenes geográficos del barrio de Colegiales, la capital nacional del jardín de infantes progresista. Todos los días a las 8 y 10 llevo a mi hija a la escuela, que queda en el otro margen del barrio. La distancia entre un punto y el otro: 10 cuadras. Tiempo que tardo en cruzar el barrio: variable, denso, lento. A cada cuadra, una cola de autos de papis y mamis que depositan a “la bendición” en los jardines hacen de un simple viaje de 10 cuadras un embotellamiento eterno. En esos momentos, recuerdo cuando Julio Cortázar en su cuento “La Autopista del Sur” narraba acerca “del desencanto insultante de pasar una vez más de la primera al punto muerto, freno de pie, freno de mano, stop, y así otra vez y otra vez y otra”. Y entonces me pregunto, ¿para qué me subí al auto?

En esta sociedad de consumo, el auto es el objeto aspiracional más preciado: las políticas públicas económicas orientadas al consumo interno hacen eje en la industria automotriz y, desde el mercado, los medios nos bombardean con publicidades de nuevos autos que nos imponen un estilo de vida que deberíamos alcanzar. Pero una vez que lo conseguimos, comienzan las preguntas: ¿Para andar por dónde? ¿Cuándo? ¿Dónde lo podemos estacionar? ¿A qué costo?

Podría decir que me subí al auto para llevar a mi hija a la escuela y de ahí ir al trabajo, pero sería mentirme. Intentar llegar al centro de la ciudad en el vehículo propio suele ser una quimera. Puedo dejar el auto cerca de una estación de subte o de tren, y de ahí subirme al transporte público que me deposite en el trabajo, pero también significa exponerme a los altos niveles de invasión y agresión física que debemos soportar en los horarios centrales.

Los habitantes de todas las grandes ciudades nos despertamos cada mañana con la certeza de que una importante dosis del estrés diario es producto del viaje hacia el trabajo. El problema está claro, pero las soluciones suelen ser, en mayor o menor grado, paliativas y diversas.

En principio, la densificación de las ciudades y sus conurbanos marcha a ritmos más rápidos que las respuestas de los estados a los problemas de circulación. Intentos hay, y con éxitos variados. Pero ¿hasta dónde la solución a esos problemas no es también un tema de conciencia ciudadana? Ponemos la carga de la queja sobre la superestructura estatal mientras nos llenamos la boca con ejemplos que suceden en otras ciudades. Nos gusta reclamar medidas como la extensión de la red de subterráneos de Madrid, los grandes estacionamientos públicos en los ingresos a la ciudad de Milán, el sistema de transporte TransMilenio de Bogotá, los carriles para bicicletas de Ámsterdam, el sistema de circulación por patentes de la ciudad de México. Pero más allá del legítimo reclamo hacia el Estado, ¿cuán sustentable es nuestra actitud con respecto a la movilidad en la metrópolis?

 

La circulación en las grandes urbes puede leerse también como un sistema de coorganización de nuestras vidas, en el cual le cedemos al Estado el poder de establecer ciertas decisiones que impactan en la cotidianeidad, pero también nos reservamos a nosotros mismos la posibilidad de intervenir con nuestras acciones en el bienestar común. Por ejemplo, durante muchos años, el Estado escalonó los horarios de la industria, del sistema educativo, del Estado y del comercio, pero a partir de los 90, esas franjas horarias comenzaron a achicarse y provocaron muchísimos problemas que van desde las aglomeraciones de tránsito hasta la polución sonora, pasando por el descalabro de las planificaciones familiares. Si además de eso, tomamos la decisión de usar nuestros autos para cubrir pequeñas distancias en horas pico, teniendo otras posibilidades de movilidad, estamos contribuyendo mucho a profundizar el problema del que nos quejamos. La ciudadanía activa exige tomar decisiones que van más allá de la emisión del voto, se trata de entender que la calidad de vida urbana es una decisión personal que nos afecta a todos.

Fuente: La Nación

Día de las Ciudades: Creatividad para conjugar el urbanismo con el desarrollo sostenible

Más de la mitad de la población del planeta vive en centros urbanos, lo que hace imperativo convertirlos en focos de innovación que marquen el camino hacia una vida mejor para las generaciones futuras. La ONU celebra el Día Mundial de las Ciudades, destacando el papel económico, educativo y creativo de las urbes en la agenda de desarrollo sostenible.

Las ciudades de hoy consumen más de dos tercios de la energía que se produce en el mundo y generan más del 70% de las emisiones de dióxido de carbono, pero también aportan más del 80% del producto interno bruto global y son centros de educación y emprendimiento, dijo este jueves el Secretario General de las Naciones Unidas.

En su mensaje con motivo del Día Mundial de las Ciudades, António Guterres recordó que más de la mitad de la población del planeta vive actualmente en centros urbanos y que para 2050 la cifra superará dos tercios del total de gente y afirmó que ese fenómeno brinda grandes oportunidades de desarrollar e implementar soluciones a la crisis climática y de allanar el camino hacia el desarrollo sostenible.

Entre las innovaciones que se han empezado a concretar en un creciente número de metrópolis, Guterres mencionó los modelos de transporte público eléctrico, de energías renovables y de mejor gestión de basura.

“Las ciudades los están convirtiendo en realidad. Es alentador verlo, pero hace falta adoptar esta visión y hacerla la nueva norma. El momento de llevar a cabo una acción ambiciosa es ahora”, subrayó.

Discusiones en la UNESCO

En su sede de París, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura celebró la efeméride con una conferencia en la que participaron 24 municipalidades de distintas partes del mundo para discutir sobre sostenibilidad y acción contra el cambio climático, urbanismo e inclusión social, e innovaciones tecnológicas en las ciudades.

Al evento acudieron también expertos y responsables de políticas para exponer las medidas que se han adoptado en la lucha por superar con enfoques innovadores los grandes desafíos que encaran las ciudades.

Una de las panelistas de las mesas de debate, Daniela Calderón Porter, especialista en la Conservación del Patrimonio Cultural, señaló que uno de los propósitos de la jornada es fomentar el cuidado y la preservación de los centros urbanos, así como crear una comunicación y políticas públicas adecuadas que vayan de la mano con el desarrollo sostenible.

“En el urbanismo confluyen las economías, donde convive la sociedad, donde la gente vive el patrimonio y donde se genera esta movilidad, no nada más en un interior urbano, sino que genera una sinergia con todos los demás elementos”, apuntó.

Citó el caso de la ciudad mexicana de Puebla, localizada en el centro del país, Patrimonio Mundial y donde ella trabaja.

“Puebla tiene una ciudad fundacional y barrios alrededor. Estos barrios son los que conjugan las actividades, las artesanías, la producción rural, todos estos elementos que hacen que el desarrollo sostenible se genere y genere aún más para el patrimonio de la ciudad.”

Nuevas Ciudades Creativas

También como parte de la jornada, la UNESCO agregó 66 urbes a su Red de Ciudades Creativas, que suma ya 246 villas.

La Red reúne a ciudades que basan su desarrollo en la creatividad, ya sea a través de la música, la artesanía y las artes populares, el diseño, el cine, la literatura, las artes digitales o la gastronomía.

Entre las nuevas ingresadas a la privilegiada lista se cuentan las ciudades mexicanas de Mérida y Querétaro, en el sureste y centro del país. La capital de Yucatán quedó inscrita en la categoría de gastronomía, mientras que la capital queretana entró a la clasificación de diseño. Con estas dos adiciones, México tiene ocho ciudades en la Red, de la que también forma parte Puebla.

Otras ciudades de América Latina y el Caribe añadidas a la Red fueron Arequipa, Perú; La Habana y Trinidad, Cuba; Portoviejo, Ecuador; San José, Costa Rica; Cali y Valledupar, Colombia; Santo Domingo, República Dominicana; y Valparaíso, Chile. De España ingresaron Lliria y Valladolid.

Las Ciudades Creativas de la UNESCO se comprometen a situar la cultura en el centro de su estrategia de desarrollo y a compartir las mejores prácticas.

Las ciudades inteligentes potencian el turismo: OMT

Influyen de forma positiva en la vida de las personas que las habitan; las autoridades deben explicar la importancia del turismo en el desarrollo económico de los países.

Las ciudades inteligentes potencian el turismo y facilitan la vida de sus habitantes, afirmó Zurab Pololikashvili, Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

“Las ciudades inteligentes tienen la enorme capacidad de influir positivamente no solo en la vida de las personas que las habitan, sino que también tienen una gran influencia en el turismo”, mencionó el funcionario en la VIII Cumbre Global sobre Turismo Urbano, en Kazajistán.

Pololikashvili dijo que el sector turístico debe interactuar con la sociedad y con las autoridades locales. Asimismo, que son éstas quienes deben explicar el papel que tiene el turismo en el desarrollo económico de todo país.

El secretario general de la OMT citó a Nur-Sultán, capital de Kazajistán, como ejemplo de ciudad inteligente: “Hace 20 años aquí había un patatal y hoy es una de las ciudades más modernas y que más rápidamente se desarrolla en la región de Asia Central”.

Esta declaración coincide con el nombramiento que hizo la Unión Europea (UE) a Gotemburgo, Suecia, y a Málaga, España, como Capital Europa de Turismo Inteligente 2020.

La Capital Europea de Turismo Inteligente es una iniciativa para promover el turismo inteligente en la UE y fomentar el desarrollo de un turismo innovador, sostenible e inclusivo y el intercambio de buenas prácticas.

Medellín crea 30 corredores verdes para mitigar el calentamiento urbano

La segunda ciudad más grande de Colombia, Medellín, ha adoptado estrategias inspiradas en la naturaleza para regular las altas temperaturas de la temporada. Las llamadas “soluciones naturales” son, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, “acciones que protegen, administran y restauran de manera sostenible los ecosistemas naturales o modificados, abordan los desafíos sociales de manera efectiva y adaptable mientras brindan bienestar y beneficios para la biodiversidad “.

Medellín, como otras ciudades, enfrenta el aumento de las temperaturas y el impacto de las islas de calor urbano. El concreto y el asfalto absorben la energía del sol, irradian calor y mantienen la ciudad muy cálida, incluso después de que el sol se pone.

Para lidiar con el calentamiento, los funcionarios de la ciudad colombiana convirtieron 18 calles y 12 vías fluviales en paraísos verdes. El proyecto “Corredores verdes” promovió la forestación de estas rutas, lo que permitió reducir la acumulación de calor en la infraestructura urbana.

“Cuando tomamos la decisión de plantar los 30 corredores, nos enfocamos en áreas que no tenían espacios verdes”, dice el alcalde Federico Gutiérrez.

Este año la iniciativa ganó el Premio Ashden a la refrigeración basada en la naturaleza, que cuenta con el apoyo del Programa de eficiencia de refrigeración de Kigali en asociación con la iniciativa Energía sostenible para todos.

“Con esta intervención, logramos reducir la temperatura en más de 2 ° C y los ciudadanos ya perciben esta diferencia”, agrega el jefe del Ejecutivo municipal.

“El proyecto de los corredores verdes es un excelente ejemplo de cómo la sociedad civil, los planificadores urbanos y el gobierno pueden confiar en la naturaleza para desarrollar un diseño urbano inteligente. El monitoreo será fundamental para demostrar aún más los múltiples beneficios de este enfoque a lo largo del tiempo “, dice Juan Bello, director de la Oficina de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en Colombia.

Solución para las islas de calor.

Los parques urbanos pueden reducir la temperatura ambiente durante el día en un promedio de aproximadamente 1 ° C. En Italia, la ciudad de Milán, que sufrió cortes de energía debido a la demanda de aire acondicionado durante la ola de calor de verano, planea plantar 3 millones de árboles para el año 2050. El objetivo es combatir las islas de calor y aumentar la calidad del aire .

Otra solución son los techos verdes. Hay indicios de que, en ciudades como Atenas, pueden reducir hasta en un 66% la demanda de enfriamiento artificial en edificios.

“Medellín y muchas otras ciudades están mostrando cómo podemos mitigar y adaptarnos al cambio climático gracias a las soluciones renovables”, dice Martina Otto, jefa de la Unidad de Ciudades del Medio Ambiente de la ONU.

“Si el mundo está comprometido a cumplir los objetivos del Acuerdo de París, las ciudades tendrán que trabajar arduamente para implementar tales soluciones”.

Impacto de la refrigeración

Se estima que las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la industria de la refrigeración aumentarán en un 90% para 2050, en comparación con los datos de 2017. En aproximadamente 30 años, la refrigeración ambiental consumirá el mismo volumen de electricidad que la consumida. Actualmente por todos los sectores y actividades humanas en China e India.

“A medida que las temperaturas globales aumentan, las dificultades para mantener ambientes frescos se están convirtiendo en un problema de salud urgente, con ciudades especialmente en riesgo”, advierte Dan Hamza-Goodacre, director ejecutivo del Programa de eficiencia de refrigeración Kigali.

“La planificación urbana inteligente puede desempeñar un papel crucial en el suministro de soluciones de refrigeración como techos verdes y corredores verdes o estándares más altos de diseño de edificios que mejoren la eficiencia y el enfriamiento pasivo”.

Las soluciones basadas en la naturaleza son uno de los enfoques promovidos por el Programa de eficiencia de refrigeración Kigali, que reúne a gobiernos, empresas, la sociedad civil y organizaciones internacionales, como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

La coalición quiere que las personas eviten el llamado “enfriamiento activo”, cuando es necesario recurrir a técnicas y dispositivos insostenibles para reducir el calor. Para ello, la red de instituciones se centra en la construcción civil inteligente y la planificación urbana. Uno de los objetivos del programa es impulsar los servicios de refrigeración basados en energía renovable.

La asociación de organizaciones también presiona a los actores relevantes para aumentar la eficiencia del enfriamiento convencional, basado en la Enmienda Kigali, un acuerdo internacional destinado a abordar el impacto que tiene la industria de la refrigeración en el calentamiento global.

Via CicloVivo.

Las ciudades deben pensar en los árboles como un infraestructura de salud pública

Plantar árboles es una manera de mejorar la salud de las personas, una manera que resulta fácil y muy barata. Los árboles, además de embellecer una ciudad, proporcionan aire fresco y limpio. Por eso debería pensarse en ellos como una infraestructura de salud pública.
Todas las personas deberían poder respirar aire puro. Esto debería ser posible también en las grandes ciudades. Los arboles no sólo ornamentan las calles, sino que ayudan en la salud física y mental de sus habitantes.
La organización The Nature Conservancy cuestiona ¿por qué no se incluye esto en el financiación de la salud pública?
Esta organización elaboró un documento que explica con cifras, las razones por las que debe hacerse esto.
Para elaborar este documento se tomó como guía Estados Unidos. Ya que en ese país, se gasta menos de un tercio del 1% en presupuesto para mantener y plantar árboles. Como consecuencia las ciudades en Norteamérica pierden cuatro millones de árboles al año.
Este es un documento oficial que detalla el problema, sus causas, conceptos y las soluciones para luchar contra él.
Se estima de que con 8 dólares por persona al año, como promedio, se podría impedir la perdida de árboles.
También sería posible aumentar el aprovechamiento de los beneficios que estos generan. El número no sugiere el valor, sino que es una muestra de que la inversión es posible.

 

La inversión ha disminuido.

Con respecto a esto, el informe indica que actualmente, las ciudades están gastando menos en cuidar o sembrar nuevos árboles que en décadas anteriores.
La falta o presencia de árboles muchas veces está ligada al nivel de ingresos de un barrio. Esto crea una enorme desigualdad en la salud.

En Estados Unidos, la diferencia de expectativas de vida entre barrios cercanos, puede ser hasta de una década.
La diferencia en salud no tiene que ver solo con los árboles. Pero los investigadores aseguran que los barrios con menos árboles tienen peores resultados en la salud de sus residentes. De esta manera se puede concluir que la desigualdad urbana puede empeorar los niveles de salud.
Sin embargo hay otras ciudades, caso de Londres, o países caso de China o Nueva Zelanda, si que se están preocupando de reforestar en masa.

 

Consejos para tener más árboles en la ciudad.

El documento plantea una serie de consejos que pueden ser usados por el poder público y privado:
  • Implementar políticas que incentiven la siembra privada de árboles.
  • Intercambios municipales que en consecuencia faciliten la colaboración de organismos de salud pública y agencias ambientales.
  • Relacionar el financiamiento de árboles y parques a objetivos y metas de salud.
  • Por otro lado educar a la población sobre los beneficios de la salud pública. como también sobre el impacto económico de los árboles.

Convertir la ciudad en un espacio para caminar

Las calles deben invitar a caminar. Una ciudad caminable es una ciudad vital, sostenible, sana y segura. Sin embargo, aunque alentar a las personas a caminar es todo un reto, la buena planificación urbana es determinante para influir en los patrones de uso y comportamiento en la ciudad. ¿Cómo lograrlo? Aquí te mostramos seis claves.

1. Fomentar la movilidad verde

La salud de una urbe, la economía y el medio ambiente se benefician cada vez que una persona circula caminando o con una bicicleta para realizar sus actividades diarias. Se reduce el consumo de recursos, se limitan las emisiones de carbono y disminuyen los niveles de ruido.

2. Potenciar la vida entre edificios

La “vida entre edificios” incluye un gran número de actividades que se pueden realizar en las calles tales como caminatas, paseos, conversaciones y encuentros, ejercicios, bailes, intercambios comerciales o espectáculos callejeros.Caminar es mucho más que solo circular. Es una experiencia que permite vivir la ciudad en toda su diversidad.

3. Impulsar las actividades recreativas

En el día a día, existen actividades obligatorias que se deben realizar y actividades recreativas que, por lo general, son tareas opcionales y más placenteras, como pasear u observar un paisaje. Un espacio urbano de calidad es un prerrequisito para propiciar las actividades al aire libre.

4. Veredas más anchas

Ensanchar las veredas, plantar árboles nuevos para proveer de sombra el camino, organizar exposiciones de arte en la calle y contar con iluminación nocturna son algunos aspectos esenciales que incentivan a los habitantes a caminar y a permanecer en la ciudad. Las mejoras urbanas aumentan el flujo peatonal y las actividades de permanencia, tanto en horario diurno como nocturno, multiplican el nivel de actividad.


5. Mejorar el mobiliario urbano

La renovación del mobiliario puede llevar a las personas a patrones de comportamiento completamente nuevos . En el puerto de Aker Brygge, en Oslo, las viejas banquetas fueron reemplazadas por modelos nuevos que tenían una capacidad de más del doble que las anteriores (129%), lo que incrementó su uso. Encuestas hechas en 1998 y en 2000, antes y después de esta iniciativa, prueban que la utilización de los bancos por parte de la gente aumentó casi en la misma proporción (122%).

6. Edificios para ser vistos en la planta baja

Cuando caminamos, la cabeza tiende a estar inclinada 10 grados hacia abajo para así poder prestar atención a cualquier obstáculo. Sin embargo, tener un campo de visión horizontal significa que al caminar, solo se aprecia lo que ocurre en la planta baja de los edificios. Si las fachadas cuentan con una variedad de detalles en este nivel, los paseos por la ciudad serán abundantes en sentido y en experiencias.


Si se ofrecen mejores espacios públicos, el uso se incrementará, sin importar las diferencias de lugar, cultura, clima, o situaciones económicas y sociales.

Arquitectura y diseño urbano para enfrentar el clima

La arquitectura y el diseño urbano pueden combatir los efectos del clima en la ciudad si se tienen en cuenta las condiciones de cada lugar. Como resultado, las viviendas aprovecharán mejor los rayos de sol y se evitarán las fuertes corrientes de aire. Igualmente las personas pasarán más tiempo en las calles, incluso en días de lluvia y frío. Una planeación adecuada favorece la calidad urbana y de vida en la ciudad.

Los factores climáticos influyen sobre el confort y la posibilidad de estar al aire libre en las ciudades. Son un elemento decisivo que ni la arquitectura ni la planeación urbanística deben obviar. Construir altos edificios, por ejemplo, genera extensiones de sombra y fuertes vientos en calles y plazas, por lo que no son recomendables en lugares donde hace poco sol o mucho viento.

El clima entre edificios y cómo este afecta al interior de los mismos influye en la calidad de vida. Hacer una planificación cuidadosa del clima debería ser una labor obligatoria para toda edificación nueva. Las ciudades tienen la posibilidad de crear oportunidades para disfrutar del sol y la sombra, de la lluvia y del viento.

Efectos del sol / Aprovechar el sol – calor

La presencia o ausencia de sol influye en el paisaje urbanístico. En ciudades con alta incidencia solar y altas temperaturas, la estructura urbana debería contar con árboles frondosos y edificios con paredes más bien opacas con aberturas pequeñas.

En los climas más fríos, como los países escandinavos, donde los rayos del sol entran a un ángulo más bajo, los edificios se encuentran por lo general agrupados y no se elevan más que dos o tres pisos con techos inclinados. Por su parte, las calles, las plazas y los jardines son pequeños.

Gracias a esta estructura, el viento es redirigido por encima de las ciudades, liberando a las calles y a los jardines de sus efectos. Los volúmenes bajos y las cubiertas inclinadas permiten que los rayos del sol se metan entre las construcciones, calentando la mampostería y los pavimentos.

Lluvia vertical y horizontal

La lluvia en las ciudades puede caer de dos maneras: en posición vertical u horizontal. La segunda se corresponde con las ciudades dominadas por edificios altos. Así sucede en la ciudad holandesa de Rotterdam, en cuya área central, dominada por las torres, los fuertes vientos que corren entre las calles cuando llueve desvían el agua en esta dirección. Otras ciudades, a partir de este caso, han optado por edificios de menor altura, lo que permite que el viento pase sobre ellos sin afectar a la lluvia.

Lo más natural sería que todos los edificios del mundo estén en sintonía con las condicionantes climáticas locales para así evitar un impacto negativo sobre el ambiente urbano.

Cómo disminuir la velocidad del viento

Los vientos fuertes son considerados causa de desastre. Para frenarlos o disminuir su velocidad en las ciudades, la arquitectura puede recurrir a edificios bajos y árboles agrupados en mayor o menor medida.

Los edificios altos producen el efecto contrario. A una altura de entre 30 y 40 metros, las corrientes de aire que se generan en los niveles inferiores pueden alcanzar velocidades hasta cuatro veces mayor que en campo abierto. Esto hace que las condiciones climáticas en torno a estas torres sean considerablemente más frías. Las construcciones de menor altura permiten que las corrientes de aire frío pasen por encima, reduciendo al mínimo el viento entre ellas. La fricción que se genera sobre el terreno es clave.

Árboles para disminuir la temperatura

Los árboles urbanos purifican el aire, ofrecen protección y con su sombra, favorecen que disminuya la temperatura en las ciudades.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), colocar los árboles de manera estratégica puede bajar entre 2°C y 8°C la temperatura del aire.

Además, si se colocan de forma adecuada en torno a los edificios, reducen las necesidades de aire acondicionado en un 30% y ahorran entre un 20% y un 50% de calefacción