Urbanismo. Por qué no deberíamos ir a trabajar en auto

Vivo en uno de los márgenes geográficos del barrio de Colegiales, la capital nacional del jardín de infantes progresista. Todos los días a las 8 y 10 llevo a mi hija a la escuela, que queda en el otro margen del barrio. La distancia entre un punto y el otro: 10 cuadras. Tiempo que tardo en cruzar el barrio: variable, denso, lento. A cada cuadra, una cola de autos de papis y mamis que depositan a “la bendición” en los jardines hacen de un simple viaje de 10 cuadras un embotellamiento eterno. En esos momentos, recuerdo cuando Julio Cortázar en su cuento “La Autopista del Sur” narraba acerca “del desencanto insultante de pasar una vez más de la primera al punto muerto, freno de pie, freno de mano, stop, y así otra vez y otra vez y otra”. Y entonces me pregunto, ¿para qué me subí al auto?

En esta sociedad de consumo, el auto es el objeto aspiracional más preciado: las políticas públicas económicas orientadas al consumo interno hacen eje en la industria automotriz y, desde el mercado, los medios nos bombardean con publicidades de nuevos autos que nos imponen un estilo de vida que deberíamos alcanzar. Pero una vez que lo conseguimos, comienzan las preguntas: ¿Para andar por dónde? ¿Cuándo? ¿Dónde lo podemos estacionar? ¿A qué costo?

Podría decir que me subí al auto para llevar a mi hija a la escuela y de ahí ir al trabajo, pero sería mentirme. Intentar llegar al centro de la ciudad en el vehículo propio suele ser una quimera. Puedo dejar el auto cerca de una estación de subte o de tren, y de ahí subirme al transporte público que me deposite en el trabajo, pero también significa exponerme a los altos niveles de invasión y agresión física que debemos soportar en los horarios centrales.

Los habitantes de todas las grandes ciudades nos despertamos cada mañana con la certeza de que una importante dosis del estrés diario es producto del viaje hacia el trabajo. El problema está claro, pero las soluciones suelen ser, en mayor o menor grado, paliativas y diversas.

En principio, la densificación de las ciudades y sus conurbanos marcha a ritmos más rápidos que las respuestas de los estados a los problemas de circulación. Intentos hay, y con éxitos variados. Pero ¿hasta dónde la solución a esos problemas no es también un tema de conciencia ciudadana? Ponemos la carga de la queja sobre la superestructura estatal mientras nos llenamos la boca con ejemplos que suceden en otras ciudades. Nos gusta reclamar medidas como la extensión de la red de subterráneos de Madrid, los grandes estacionamientos públicos en los ingresos a la ciudad de Milán, el sistema de transporte TransMilenio de Bogotá, los carriles para bicicletas de Ámsterdam, el sistema de circulación por patentes de la ciudad de México. Pero más allá del legítimo reclamo hacia el Estado, ¿cuán sustentable es nuestra actitud con respecto a la movilidad en la metrópolis?

 

La circulación en las grandes urbes puede leerse también como un sistema de coorganización de nuestras vidas, en el cual le cedemos al Estado el poder de establecer ciertas decisiones que impactan en la cotidianeidad, pero también nos reservamos a nosotros mismos la posibilidad de intervenir con nuestras acciones en el bienestar común. Por ejemplo, durante muchos años, el Estado escalonó los horarios de la industria, del sistema educativo, del Estado y del comercio, pero a partir de los 90, esas franjas horarias comenzaron a achicarse y provocaron muchísimos problemas que van desde las aglomeraciones de tránsito hasta la polución sonora, pasando por el descalabro de las planificaciones familiares. Si además de eso, tomamos la decisión de usar nuestros autos para cubrir pequeñas distancias en horas pico, teniendo otras posibilidades de movilidad, estamos contribuyendo mucho a profundizar el problema del que nos quejamos. La ciudadanía activa exige tomar decisiones que van más allá de la emisión del voto, se trata de entender que la calidad de vida urbana es una decisión personal que nos afecta a todos.

Fuente: La Nación

Día de las Ciudades: Creatividad para conjugar el urbanismo con el desarrollo sostenible

Más de la mitad de la población del planeta vive en centros urbanos, lo que hace imperativo convertirlos en focos de innovación que marquen el camino hacia una vida mejor para las generaciones futuras. La ONU celebra el Día Mundial de las Ciudades, destacando el papel económico, educativo y creativo de las urbes en la agenda de desarrollo sostenible.

Las ciudades de hoy consumen más de dos tercios de la energía que se produce en el mundo y generan más del 70% de las emisiones de dióxido de carbono, pero también aportan más del 80% del producto interno bruto global y son centros de educación y emprendimiento, dijo este jueves el Secretario General de las Naciones Unidas.

En su mensaje con motivo del Día Mundial de las Ciudades, António Guterres recordó que más de la mitad de la población del planeta vive actualmente en centros urbanos y que para 2050 la cifra superará dos tercios del total de gente y afirmó que ese fenómeno brinda grandes oportunidades de desarrollar e implementar soluciones a la crisis climática y de allanar el camino hacia el desarrollo sostenible.

Entre las innovaciones que se han empezado a concretar en un creciente número de metrópolis, Guterres mencionó los modelos de transporte público eléctrico, de energías renovables y de mejor gestión de basura.

“Las ciudades los están convirtiendo en realidad. Es alentador verlo, pero hace falta adoptar esta visión y hacerla la nueva norma. El momento de llevar a cabo una acción ambiciosa es ahora”, subrayó.

Discusiones en la UNESCO

En su sede de París, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura celebró la efeméride con una conferencia en la que participaron 24 municipalidades de distintas partes del mundo para discutir sobre sostenibilidad y acción contra el cambio climático, urbanismo e inclusión social, e innovaciones tecnológicas en las ciudades.

Al evento acudieron también expertos y responsables de políticas para exponer las medidas que se han adoptado en la lucha por superar con enfoques innovadores los grandes desafíos que encaran las ciudades.

Una de las panelistas de las mesas de debate, Daniela Calderón Porter, especialista en la Conservación del Patrimonio Cultural, señaló que uno de los propósitos de la jornada es fomentar el cuidado y la preservación de los centros urbanos, así como crear una comunicación y políticas públicas adecuadas que vayan de la mano con el desarrollo sostenible.

“En el urbanismo confluyen las economías, donde convive la sociedad, donde la gente vive el patrimonio y donde se genera esta movilidad, no nada más en un interior urbano, sino que genera una sinergia con todos los demás elementos”, apuntó.

Citó el caso de la ciudad mexicana de Puebla, localizada en el centro del país, Patrimonio Mundial y donde ella trabaja.

“Puebla tiene una ciudad fundacional y barrios alrededor. Estos barrios son los que conjugan las actividades, las artesanías, la producción rural, todos estos elementos que hacen que el desarrollo sostenible se genere y genere aún más para el patrimonio de la ciudad.”

Nuevas Ciudades Creativas

También como parte de la jornada, la UNESCO agregó 66 urbes a su Red de Ciudades Creativas, que suma ya 246 villas.

La Red reúne a ciudades que basan su desarrollo en la creatividad, ya sea a través de la música, la artesanía y las artes populares, el diseño, el cine, la literatura, las artes digitales o la gastronomía.

Entre las nuevas ingresadas a la privilegiada lista se cuentan las ciudades mexicanas de Mérida y Querétaro, en el sureste y centro del país. La capital de Yucatán quedó inscrita en la categoría de gastronomía, mientras que la capital queretana entró a la clasificación de diseño. Con estas dos adiciones, México tiene ocho ciudades en la Red, de la que también forma parte Puebla.

Otras ciudades de América Latina y el Caribe añadidas a la Red fueron Arequipa, Perú; La Habana y Trinidad, Cuba; Portoviejo, Ecuador; San José, Costa Rica; Cali y Valledupar, Colombia; Santo Domingo, República Dominicana; y Valparaíso, Chile. De España ingresaron Lliria y Valladolid.

Las Ciudades Creativas de la UNESCO se comprometen a situar la cultura en el centro de su estrategia de desarrollo y a compartir las mejores prácticas.

Las ciudades inteligentes potencian el turismo: OMT

Influyen de forma positiva en la vida de las personas que las habitan; las autoridades deben explicar la importancia del turismo en el desarrollo económico de los países.

Las ciudades inteligentes potencian el turismo y facilitan la vida de sus habitantes, afirmó Zurab Pololikashvili, Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

“Las ciudades inteligentes tienen la enorme capacidad de influir positivamente no solo en la vida de las personas que las habitan, sino que también tienen una gran influencia en el turismo”, mencionó el funcionario en la VIII Cumbre Global sobre Turismo Urbano, en Kazajistán.

Pololikashvili dijo que el sector turístico debe interactuar con la sociedad y con las autoridades locales. Asimismo, que son éstas quienes deben explicar el papel que tiene el turismo en el desarrollo económico de todo país.

El secretario general de la OMT citó a Nur-Sultán, capital de Kazajistán, como ejemplo de ciudad inteligente: “Hace 20 años aquí había un patatal y hoy es una de las ciudades más modernas y que más rápidamente se desarrolla en la región de Asia Central”.

Esta declaración coincide con el nombramiento que hizo la Unión Europea (UE) a Gotemburgo, Suecia, y a Málaga, España, como Capital Europa de Turismo Inteligente 2020.

La Capital Europea de Turismo Inteligente es una iniciativa para promover el turismo inteligente en la UE y fomentar el desarrollo de un turismo innovador, sostenible e inclusivo y el intercambio de buenas prácticas.

Medellín crea 30 corredores verdes para mitigar el calentamiento urbano

La segunda ciudad más grande de Colombia, Medellín, ha adoptado estrategias inspiradas en la naturaleza para regular las altas temperaturas de la temporada. Las llamadas “soluciones naturales” son, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, “acciones que protegen, administran y restauran de manera sostenible los ecosistemas naturales o modificados, abordan los desafíos sociales de manera efectiva y adaptable mientras brindan bienestar y beneficios para la biodiversidad “.

Medellín, como otras ciudades, enfrenta el aumento de las temperaturas y el impacto de las islas de calor urbano. El concreto y el asfalto absorben la energía del sol, irradian calor y mantienen la ciudad muy cálida, incluso después de que el sol se pone.

Para lidiar con el calentamiento, los funcionarios de la ciudad colombiana convirtieron 18 calles y 12 vías fluviales en paraísos verdes. El proyecto “Corredores verdes” promovió la forestación de estas rutas, lo que permitió reducir la acumulación de calor en la infraestructura urbana.

“Cuando tomamos la decisión de plantar los 30 corredores, nos enfocamos en áreas que no tenían espacios verdes”, dice el alcalde Federico Gutiérrez.

Este año la iniciativa ganó el Premio Ashden a la refrigeración basada en la naturaleza, que cuenta con el apoyo del Programa de eficiencia de refrigeración de Kigali en asociación con la iniciativa Energía sostenible para todos.

“Con esta intervención, logramos reducir la temperatura en más de 2 ° C y los ciudadanos ya perciben esta diferencia”, agrega el jefe del Ejecutivo municipal.

“El proyecto de los corredores verdes es un excelente ejemplo de cómo la sociedad civil, los planificadores urbanos y el gobierno pueden confiar en la naturaleza para desarrollar un diseño urbano inteligente. El monitoreo será fundamental para demostrar aún más los múltiples beneficios de este enfoque a lo largo del tiempo “, dice Juan Bello, director de la Oficina de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en Colombia.

Solución para las islas de calor.

Los parques urbanos pueden reducir la temperatura ambiente durante el día en un promedio de aproximadamente 1 ° C. En Italia, la ciudad de Milán, que sufrió cortes de energía debido a la demanda de aire acondicionado durante la ola de calor de verano, planea plantar 3 millones de árboles para el año 2050. El objetivo es combatir las islas de calor y aumentar la calidad del aire .

Otra solución son los techos verdes. Hay indicios de que, en ciudades como Atenas, pueden reducir hasta en un 66% la demanda de enfriamiento artificial en edificios.

“Medellín y muchas otras ciudades están mostrando cómo podemos mitigar y adaptarnos al cambio climático gracias a las soluciones renovables”, dice Martina Otto, jefa de la Unidad de Ciudades del Medio Ambiente de la ONU.

“Si el mundo está comprometido a cumplir los objetivos del Acuerdo de París, las ciudades tendrán que trabajar arduamente para implementar tales soluciones”.

Impacto de la refrigeración

Se estima que las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la industria de la refrigeración aumentarán en un 90% para 2050, en comparación con los datos de 2017. En aproximadamente 30 años, la refrigeración ambiental consumirá el mismo volumen de electricidad que la consumida. Actualmente por todos los sectores y actividades humanas en China e India.

“A medida que las temperaturas globales aumentan, las dificultades para mantener ambientes frescos se están convirtiendo en un problema de salud urgente, con ciudades especialmente en riesgo”, advierte Dan Hamza-Goodacre, director ejecutivo del Programa de eficiencia de refrigeración Kigali.

“La planificación urbana inteligente puede desempeñar un papel crucial en el suministro de soluciones de refrigeración como techos verdes y corredores verdes o estándares más altos de diseño de edificios que mejoren la eficiencia y el enfriamiento pasivo”.

Las soluciones basadas en la naturaleza son uno de los enfoques promovidos por el Programa de eficiencia de refrigeración Kigali, que reúne a gobiernos, empresas, la sociedad civil y organizaciones internacionales, como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

La coalición quiere que las personas eviten el llamado “enfriamiento activo”, cuando es necesario recurrir a técnicas y dispositivos insostenibles para reducir el calor. Para ello, la red de instituciones se centra en la construcción civil inteligente y la planificación urbana. Uno de los objetivos del programa es impulsar los servicios de refrigeración basados en energía renovable.

La asociación de organizaciones también presiona a los actores relevantes para aumentar la eficiencia del enfriamiento convencional, basado en la Enmienda Kigali, un acuerdo internacional destinado a abordar el impacto que tiene la industria de la refrigeración en el calentamiento global.

Via CicloVivo.

Las ciudades deben pensar en los árboles como un infraestructura de salud pública

Plantar árboles es una manera de mejorar la salud de las personas, una manera que resulta fácil y muy barata. Los árboles, además de embellecer una ciudad, proporcionan aire fresco y limpio. Por eso debería pensarse en ellos como una infraestructura de salud pública.
Todas las personas deberían poder respirar aire puro. Esto debería ser posible también en las grandes ciudades. Los arboles no sólo ornamentan las calles, sino que ayudan en la salud física y mental de sus habitantes.
La organización The Nature Conservancy cuestiona ¿por qué no se incluye esto en el financiación de la salud pública?
Esta organización elaboró un documento que explica con cifras, las razones por las que debe hacerse esto.
Para elaborar este documento se tomó como guía Estados Unidos. Ya que en ese país, se gasta menos de un tercio del 1% en presupuesto para mantener y plantar árboles. Como consecuencia las ciudades en Norteamérica pierden cuatro millones de árboles al año.
Este es un documento oficial que detalla el problema, sus causas, conceptos y las soluciones para luchar contra él.
Se estima de que con 8 dólares por persona al año, como promedio, se podría impedir la perdida de árboles.
También sería posible aumentar el aprovechamiento de los beneficios que estos generan. El número no sugiere el valor, sino que es una muestra de que la inversión es posible.

 

La inversión ha disminuido.

Con respecto a esto, el informe indica que actualmente, las ciudades están gastando menos en cuidar o sembrar nuevos árboles que en décadas anteriores.
La falta o presencia de árboles muchas veces está ligada al nivel de ingresos de un barrio. Esto crea una enorme desigualdad en la salud.

En Estados Unidos, la diferencia de expectativas de vida entre barrios cercanos, puede ser hasta de una década.
La diferencia en salud no tiene que ver solo con los árboles. Pero los investigadores aseguran que los barrios con menos árboles tienen peores resultados en la salud de sus residentes. De esta manera se puede concluir que la desigualdad urbana puede empeorar los niveles de salud.
Sin embargo hay otras ciudades, caso de Londres, o países caso de China o Nueva Zelanda, si que se están preocupando de reforestar en masa.

 

Consejos para tener más árboles en la ciudad.

El documento plantea una serie de consejos que pueden ser usados por el poder público y privado:
  • Implementar políticas que incentiven la siembra privada de árboles.
  • Intercambios municipales que en consecuencia faciliten la colaboración de organismos de salud pública y agencias ambientales.
  • Relacionar el financiamiento de árboles y parques a objetivos y metas de salud.
  • Por otro lado educar a la población sobre los beneficios de la salud pública. como también sobre el impacto económico de los árboles.

Convertir la ciudad en un espacio para caminar

Las calles deben invitar a caminar. Una ciudad caminable es una ciudad vital, sostenible, sana y segura. Sin embargo, aunque alentar a las personas a caminar es todo un reto, la buena planificación urbana es determinante para influir en los patrones de uso y comportamiento en la ciudad. ¿Cómo lograrlo? Aquí te mostramos seis claves.

1. Fomentar la movilidad verde

La salud de una urbe, la economía y el medio ambiente se benefician cada vez que una persona circula caminando o con una bicicleta para realizar sus actividades diarias. Se reduce el consumo de recursos, se limitan las emisiones de carbono y disminuyen los niveles de ruido.

2. Potenciar la vida entre edificios

La “vida entre edificios” incluye un gran número de actividades que se pueden realizar en las calles tales como caminatas, paseos, conversaciones y encuentros, ejercicios, bailes, intercambios comerciales o espectáculos callejeros.Caminar es mucho más que solo circular. Es una experiencia que permite vivir la ciudad en toda su diversidad.

3. Impulsar las actividades recreativas

En el día a día, existen actividades obligatorias que se deben realizar y actividades recreativas que, por lo general, son tareas opcionales y más placenteras, como pasear u observar un paisaje. Un espacio urbano de calidad es un prerrequisito para propiciar las actividades al aire libre.

4. Veredas más anchas

Ensanchar las veredas, plantar árboles nuevos para proveer de sombra el camino, organizar exposiciones de arte en la calle y contar con iluminación nocturna son algunos aspectos esenciales que incentivan a los habitantes a caminar y a permanecer en la ciudad. Las mejoras urbanas aumentan el flujo peatonal y las actividades de permanencia, tanto en horario diurno como nocturno, multiplican el nivel de actividad.


5. Mejorar el mobiliario urbano

La renovación del mobiliario puede llevar a las personas a patrones de comportamiento completamente nuevos . En el puerto de Aker Brygge, en Oslo, las viejas banquetas fueron reemplazadas por modelos nuevos que tenían una capacidad de más del doble que las anteriores (129%), lo que incrementó su uso. Encuestas hechas en 1998 y en 2000, antes y después de esta iniciativa, prueban que la utilización de los bancos por parte de la gente aumentó casi en la misma proporción (122%).

6. Edificios para ser vistos en la planta baja

Cuando caminamos, la cabeza tiende a estar inclinada 10 grados hacia abajo para así poder prestar atención a cualquier obstáculo. Sin embargo, tener un campo de visión horizontal significa que al caminar, solo se aprecia lo que ocurre en la planta baja de los edificios. Si las fachadas cuentan con una variedad de detalles en este nivel, los paseos por la ciudad serán abundantes en sentido y en experiencias.


Si se ofrecen mejores espacios públicos, el uso se incrementará, sin importar las diferencias de lugar, cultura, clima, o situaciones económicas y sociales.

Arquitectura y diseño urbano para enfrentar el clima

La arquitectura y el diseño urbano pueden combatir los efectos del clima en la ciudad si se tienen en cuenta las condiciones de cada lugar. Como resultado, las viviendas aprovecharán mejor los rayos de sol y se evitarán las fuertes corrientes de aire. Igualmente las personas pasarán más tiempo en las calles, incluso en días de lluvia y frío. Una planeación adecuada favorece la calidad urbana y de vida en la ciudad.

Los factores climáticos influyen sobre el confort y la posibilidad de estar al aire libre en las ciudades. Son un elemento decisivo que ni la arquitectura ni la planeación urbanística deben obviar. Construir altos edificios, por ejemplo, genera extensiones de sombra y fuertes vientos en calles y plazas, por lo que no son recomendables en lugares donde hace poco sol o mucho viento.

El clima entre edificios y cómo este afecta al interior de los mismos influye en la calidad de vida. Hacer una planificación cuidadosa del clima debería ser una labor obligatoria para toda edificación nueva. Las ciudades tienen la posibilidad de crear oportunidades para disfrutar del sol y la sombra, de la lluvia y del viento.

Efectos del sol / Aprovechar el sol – calor

La presencia o ausencia de sol influye en el paisaje urbanístico. En ciudades con alta incidencia solar y altas temperaturas, la estructura urbana debería contar con árboles frondosos y edificios con paredes más bien opacas con aberturas pequeñas.

En los climas más fríos, como los países escandinavos, donde los rayos del sol entran a un ángulo más bajo, los edificios se encuentran por lo general agrupados y no se elevan más que dos o tres pisos con techos inclinados. Por su parte, las calles, las plazas y los jardines son pequeños.

Gracias a esta estructura, el viento es redirigido por encima de las ciudades, liberando a las calles y a los jardines de sus efectos. Los volúmenes bajos y las cubiertas inclinadas permiten que los rayos del sol se metan entre las construcciones, calentando la mampostería y los pavimentos.

Lluvia vertical y horizontal

La lluvia en las ciudades puede caer de dos maneras: en posición vertical u horizontal. La segunda se corresponde con las ciudades dominadas por edificios altos. Así sucede en la ciudad holandesa de Rotterdam, en cuya área central, dominada por las torres, los fuertes vientos que corren entre las calles cuando llueve desvían el agua en esta dirección. Otras ciudades, a partir de este caso, han optado por edificios de menor altura, lo que permite que el viento pase sobre ellos sin afectar a la lluvia.

Lo más natural sería que todos los edificios del mundo estén en sintonía con las condicionantes climáticas locales para así evitar un impacto negativo sobre el ambiente urbano.

Cómo disminuir la velocidad del viento

Los vientos fuertes son considerados causa de desastre. Para frenarlos o disminuir su velocidad en las ciudades, la arquitectura puede recurrir a edificios bajos y árboles agrupados en mayor o menor medida.

Los edificios altos producen el efecto contrario. A una altura de entre 30 y 40 metros, las corrientes de aire que se generan en los niveles inferiores pueden alcanzar velocidades hasta cuatro veces mayor que en campo abierto. Esto hace que las condiciones climáticas en torno a estas torres sean considerablemente más frías. Las construcciones de menor altura permiten que las corrientes de aire frío pasen por encima, reduciendo al mínimo el viento entre ellas. La fricción que se genera sobre el terreno es clave.

Árboles para disminuir la temperatura

Los árboles urbanos purifican el aire, ofrecen protección y con su sombra, favorecen que disminuya la temperatura en las ciudades.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), colocar los árboles de manera estratégica puede bajar entre 2°C y 8°C la temperatura del aire.

Además, si se colocan de forma adecuada en torno a los edificios, reducen las necesidades de aire acondicionado en un 30% y ahorran entre un 20% y un 50% de calefacción

Vehículos de la Megalópolis no será considerados foráneos

Los vehículos de la Megalópolis deberán tener la verificación vigente de su entidad para circular bajo las mismas reglas que un auto de la CDMX

A partir del 1 de enero de 2018, los vehículos con placas de la megalópolis (Estado de México, Hidalgo, Morelos, Querétaro, Puebla, Tlaxcala, Guanajuato y Michoacán) deberán portar el holograma vigente otorgado a través del Programa de Verificación de su entidad, para no ser considerados vehículos foráneos en la aplicación del programa “Hoy No Circula”.

Los vehículos de la megalópolis que presenten su verificación vehicular vigente, podrán circular bajo las restricciones normales de cualquier vehículo con placas de la CDMX.

Otorgan prórroga en CDMX

La Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México otorgó una prórroga de un periodo para verificar los vehículos que circulan en la capital del país, debido a que los 55 nuevos verificentros autorizados que entrarán en operación en 2018, estarán equipados hasta el primer semestre del próximo año.

De acuerdo con la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, las autoridades capitalinas reconocerán la vigencia de las Constancias de Verificación Vehicular tipo 0, 1 y 2 otorgadas durante el Programa de Verificación Vehicular Obligatoria del Segundo Semestre de 2017, “por única ocasión, para el Primer Semestre de 2018”.

La medida, exclusiva para autos con placas de la capital del país, entrará en vigor el 1 de enero y concluirá el 30 de junio del 2018.

Según los criterios aplicados por el Gobierno de la Ciudad de México, “los equipos de los 55 Centros de Verificación Vehicular autorizados el 12 de mayo de 2017 serán instalados en el primer semestre de 2018, mejorando y ampliando la infraestructura de equipos de verificación vehicular de acuerdo con los avances científicos y tecnológicos, así como la excelencia en el servicio, el análisis integral de contaminantes, y la nueva regulación y normatividad vigente”.

La prórroga también aplicará para las calcomanías 00 con vencimiento durante el primer semestre de 2018, cuyos propietarios podrán verificar en el segundo semestre.

Tanya Müller García, titular de la Sedema y quien firma el decreto, indicó que los propietarios de vehículos que no cuenten con las constancias de verificación deberán ingresar a la página: http://verificentros.sedema.cdmx.gob.mx para obtenerla y ahí les indicará a las restricciones a las que deberá sujetarse de acuerdo con el programa Hoy No Circula o en caso de contingencia ambiental.

Las personas que no hayan realizado la verificación durante el segundo semestre de 2017, deberá pagar la multa correspondiente, de 20 unidades de medida, y después ingresar al portal con los datos que ahí le requieren para obtener la constancia provisional y poder mostrarla a las autoridades para evitar sanciones administrativas.

Los criterios son obligatorios para todos los vehículos automotores matriculados y/o que circulen en el territorio de la Ciudad de México, y los que porten placas metropolitanas, con excepción de los tractores agrícolas.

También están excluidos la maquinaria dedicada a las industrias de la construcción y minera, las motocicletas, los vehículos eléctricos, los vehículos híbridos con motores de propulsión a gasolina y eléctrico, los vehículos con matrícula de auto antiguo y/o clásico, automotores con matrícula de demostración y/o traslado y aquellos cuya tecnología impida la aplicación de la Norma Oficial Mexicana correspondiente, mismos que podrán circular todos los días.

(Fuente: AM queretaro)

Día Mundial del Medio Ambiente: poco para celebrar, mucho por aprender.

Hoy 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente. No es una celebración, porque poco hay para festejar, pero sí es una jornada de concientización.

El presidente norteamericano Donald Trump se asoció de manera literal: con el anuncio de su decisión de retirar a los Estados Unidos de los acuerdos sobre cambio climático puso de relieve que conciencia es lo que más falta. En quienes mandan.

Cada hora el tráfico de fauna silvestre le otorga un millón de dólares de ganancia a los que comercian ilegalmente tortugas terrestres, papagayos o cuernos de rinoceronte. Cada hora una minera a cielo abierto consume medio millón de litros de agua para convertir la montaña en oro para hacer lingotes. Cada hora los océanos del mundo reciben mil toneladas de plástico en forma de basura, en un planeta cuyos líderes arengan contra el uso de los combustibles fósiles. Cada hora desaparecen 400.000 árboles en el mundo para producir papel. Cada hora la atmósfera reciben cinco mil millones de kilos de dióxido de carbono que provoca el calentamiento global. Cada hora la selva amazónica pierde 60 hectáreas: el equivalente a 120 canchas de fútbol. Todo eso pasa en sólo una hora: incluso, multiplicada por 24, durante la efeméride que promete respetar el ambiente.

Una pregunta retórica. ¿Esto pasa porque quienes no deciden ni se benefician sino que se perjudican carecen de conciencia? Sea como fuere, los ciudadanos han aprendido más que los gobernantes, evidentemente.

Los logros

No usar pieles

La población mundial aprendió que el consumo suntuario y fácilmente reemplazable de los tapados de armiño provoca la muerte a 140 millones de animales silvestres cada año, y que por cada dos animales asesinados para convertirse en estola hay uno que muere solo como efecto colateral. Entendimos que la lógica peletera ha llevado al borde de la extinción a la chinchilla, a la nutria marina y la boa curiyú, entre otros. Y que la introducción de especies invasoras con fines peleteros puede, como el castor en Tierra del Fuego o el visón americano en Europa, provocar daños ambientales mucho mayores que el hipotético beneficio económico planificado. Aprendimos que lo ambiental, además de un ejercicio de defensa de la naturaleza, es un valor. No hay ética que justifique en el siglo XXI matar a un animal para emperifollarse con su piel.

Usar la bicicleta

Gran parte de la humanidad comprendió que la bici es mucho más que un buen ejercicio para las piernas. Que es mucho más que el elemento más práctico para moverse en pequeñas ciudades o pueblos en los que el transporte es caro y escaso, el remise es un lujo, y para ir caminando es lejos. En las grandes ciudades, en las que hoy viven siete de cada diez argentinos, aprendimos que además del aporte a la salud individual y a la salud colectiva por el ahorro de combustibles fósiles, la bicicleta es un medio de transporte eficiente y no contaminante por tres poderosas razones: deja menor huella de carbono en su fabricación que cualquier otro vehículo, mejora la calidad del aire y, por sobre todo, hace a las ciudades menos ruidosas.

No cazar

Aprendimos que evolutivamente el hombre social cría animales pero no sale a cazarlos como un depredador salvaje. Que la caza tiene hoy como únicas finalidades la económica o la lúdica, a costa de otro ser vivo. Que, aunque no parezca, la caza contamina: sola la caza deportiva de palomas en la provincia de Córdoba deja sobre el suelo 400 toneladas de plomo por año, provenientes de los perdigones. Que la caza promueve el desplazamiento y la potencial desaparición de especies autóctonas para dar lugar a las que serán cazadas. Que da lugar al maltrato animal, como ocurre con los perros de cacería. Y aprendimos que ningún rey es más que un elefante.

Las deudas

Consumir responsablemente

Suele decirse que el día en el que los consumidores rechacen simultáneamente un producto por contaminante, la empresa que lo produce se hará a la fuerza más ecológica. Aprender a ser consumidores responsables supone elegir aquel producto cuyo proceso sea menos lesivo para el ambiente. Supone no comprar de más, principalmente comida, para no alentar el desperdicio o la sobreexplotación innecesaria de los recursos. Supone usar papel reciclado o postergar lo más que se pueda el reemplazo de aquel artefacto que todavía funciona, aunque no ostente el último diseño. Consumir responsablemente supone pensar por nosotros mismos y no por lo que nos imponen. Eso se aprende.

Reclamar la sustentabilidad

Si bien la ética es trascendente, es la economía la que define las formas de inversión y producción. Y es la exigencia del ciudadano, la que predispone a adoptar políticas sustentables. La sociedad debería exigir que los municipios recolecten la basura separada previamente, que no avalen el derroche de luminaria pública innecesaria o el desperdicio de agua corriente para regar los canteros de una plaza. Todavía es necesario entender que votar es imprescindible pero no suficiente y que el control por parte del Estado es mayor y más eficaz cuando hay una sociedad dispuesta a demandarlo.

Bajarse del auto

Es cierto que muchas veces contamos con la coartada que supone un sistema de transporte ineficiente y, para colmo, contaminante. Pero eso no alcanza para justificar el endiosamiento del auto particular como modo excluyente de movilidad. Su aporte en gases de efecto invernadero, su incidencia negativa en la salud pública, ya sea a través de los accidentes como del incremento del estrés, su relación costo-beneficio, en precio, en tiempo, en salud y en contaminación es cada vez peor. La población bien conoce estos factores, pero aun así no aprendemos a bajarnos del auto.

(Fuente. Infobae)

3 tendencias que mueven al sector inmobiliario en 2017

La oferta y demanda de inmuebles en la República Mexicana mantendrá un crecimiento sostenido durante 2017, asegura la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios. Te presentamos las tendencias que observa la asociación en el sector inmobiliario durante este año.

La demanda de los usuarios por mayores inmuebles para oficinas y viviendas se mantiene constante. La incertidumbre económica desatada por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y el aumento en las tasas del Banco de México (Banxico)no ha sido un impedimento que detenga al sector inmobiliario.

“Los inversionistas mexicanos siguen confiando en invertir en ladrillos. La inversión inmobiliaria y de vivienda sigue siendo segura”, asegura en conferencia de prensa Beatriz Gamboa Lago, presidenta de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI).

La AMPI cree que la oferta y demanda de inmuebles en la República Mexicana mantendrá un crecimiento sostenido durante 2017. Te presentamos las tendencias que observa la asociación en el sector inmobiliario durante este año.

1. Inversión en playas y lugares coloniales

En la actualidad, el tipo de cambio beneficia al negocio inmobiliario por la inversión extranjera en el desarrollo de proyectos en playas y centros históricos de las ciudades, como San Miguel de Allende, en Guanajuato, o Mérida, en Yucatán, regiones que prefieren los visitantes estadounidenses y canadienses para establecerse.

“Con la paridad cambiaria la inversión extranjera es bastante”, dice Gamboa Lago.

El tipo de cambio ha alcanzado niveles de 20 pesos por dólar este año, mientras que hoy se vende en 19.21 en bancos del país.

En la Riviera de Nayarit y Los Cabos, Baja California, como regiones de playa, han destacado por la participación de inversionistas extranjeros.

Las ventas de inmuebles en regiones de playa se han incrementado en un 30%, por la dificultad de encontrar terrenos. “La inversión en playa o costa es una inversión segura”, dice Beatriz Gamboa.

2. Mayores rentas

El negocio de las rentas en la Ciudad de México avanza y beneficia a los dueños de las propiedades por el incremento en los precios en dólares. La capital del país mantiene una oferta restringida, lo que también beneficia el incremento de su valor.

Los crecimientos de este negocio pueden ir de 10 a 12% durante este año. La vivienda vertical cobra relevancia frente a la necesidad de más vivienda cercana a los centros de trabajo de los arrendatarios.

Los socios de la AMPI son los intermediarios entre la oferta y la demanda, es decir, se encargan de ofertar los espacios de los desarrolladores inmobiliarios y atender al cliente final que adquirirá o rentará un inmueble.

3. Estados ganadores

Los estados que resultan atractivos para la inversión inmobiliaria son Querétaro, Puebla y San Luis Potosí, de acuerdo con la visión de los socios de la AMPI.

La AMPI mantiene un convenio de colaboración con la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) para la comercialización de los proyectos inmobiliarios en la República Mexicana.

El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) incrementará su financiamiento de 1.5 a 1.8 millones de pesos (mdp) en abril, acción con la que el instituto busca llegar a nuevos mercados y que la gente ocupe sus créditos, dice Gambo Patrón, quien espera que sea un factor que motive nuevas inversiones y mayor demanda.

La AMPI cuenta con 3,000 asociados y espera este año llegar a 5,000 asociados, por el interés de los consumidores en la adquisición de vivienda media.

 

(Fuente: Alto Nivel)