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Diseño-urbanismo táctico

“Lo emergente surge en gran medida de modo auto-organizado como consecuencia de la interacción y colaboración de grupos humanos amplios y diversos, como los que habitan las ciudades. En este sentido, la participación ciudadana surge como motor del proceso, pero entendida no solo como debate y deliberación, sino especialmente como acción directa en la “construcción” de la ciudad.” Juan Freire

El urbanismo táctico también se le conoce como urbanismo emergente o “”bottom-up planning”, su principal motor son los individuos y ciudadanos que utilizan o habitan el espacio de estudio, se basa en la participación ciudadana como punto de inicio para la construcción y diseño de la ciudad. El urbanismo emergente realiza una cartografía de la función y papel de los ciudadanos y habitantes como gestores de ciudad  frente a la visión de la planificación urbanística tradicional.

Este tipo de urbanismo se enfoca en diseñar intervenciones a menor escala (generalmente de barrio) con plazos cortos de investigación y ejecución que a su vez se integran en una escala mayor en la ciudad, ya que pueden ser repetidos en otra ubicación, no requiere un gran costo económico, las metodologías de gestión y organización incluyen formas de trabajo y comunicación ciudadana en red.tactico-01-01

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Entrevista Radio Once

Entrevista

Muertos que gozan de cabal salud

El IMPLAN y la Central de Abastos son ejemplo eficiente de la fragilidad de nuestra política urbana y de la flacura de los instrumentos y herramientas que tenemos para imponer un orden territorial. Son dos espacios muertos –cada uno a su manera– perdidos en la Ciudad.

El Instituto de Planeación del Municipio de Querétaro es en el ámbito institucional un alma en pena. Un fantasma del cementerio que es hoy nuestra política urbana. Creado en la época del Dr. Rolando García, el IMPLAN significó un logro ciudadano muy “cacareado”; en su momento fue muestra clara de la evolución democrática y obsequio de los gobiernos del cambio, sin embargo a la fecha, es una entidad pública hueca y sin dirección.

El otrora espacio para la reflexión urbana, incubadora del futuro municipal es una triste y pálida figura de músculos atrofiados por la falta de uso. Oficina zombi que solo profiere lamentos…¡aaay mis hiiiijooos!… se escucha por la esquina de Guerrero y Pino Suárez y no es La Llorona.

Urge alguien quien como a Lázaro le diga, levántate y anda. Y es que al IMPLAN le terminaron negando cabida en el marco gerencial del desarrollo urbano de nuestro Municipio Capital. Después de tantos años nunca ha podido nutrirse de un modelo efectivo de participación ciudadana; nadie lo ve, nadie lo oye, nadie lo reclama.

Es como si hubiera desaparecido y nadie se percatara; no obstante, el hoy occiso se resiste y goza de cabal salud presupuestal, sirviendo su nómina para atender la bolsa de trabajo que se abre cada tres años, cuando cambia el turno de la élite gobernante.

El segundo caso es más escabroso, como de película de miedo… La Central de Abastos es un cadáver momificado escondido en el closet de nuestros proyectos olvidados. En algún momento orgullo político de sus impulsores y vigor materializado del comercio popular queretano, hoy de aquel portento solo quedan andrajos y fétidos olores.

Sumida en el caos del ordenamiento y el control urbano, el mega mercado ya cumplió su ciclo de vida hace varios años y reclama cristiana sepultura. La reclaman miles de familias queretanas que viviendo en las colonias de su alrededor no la pueden ver ni en pintura pues como un cáncer feroz, las invade sin que la autoridad pueda o quiera detener el proceso negativo de mezcla de usos, falta de mantenimiento, fauna nociva y pauperización del suelo contiguo.

Y es que a los muchos y buenos comerciantes que lo invirtieron todo en el espléndido proyecto de los años ochenta, no les queda otra alternativa más que aguantar y pedir la eutanasia urbana (término acuñado por Jorge Vazquezmellado).

Teniendo tema para una entrega exclusiva de esta columna, baste decir que hace algunos años se bosquejó un plan de regeneración urbana y reubicación de la Central pero el Presidente Armando Rivera lo detuvo en circunstancias sospechosas, cuando ya se tenía un avance real de la primera etapa para su recomposición social y posterior reanimación comercial.

Desde entonces, a este muertito urbano nadie lo quiere enterrar. Ningún Presidente Municipal se ha querido echar a cuestas la nada sencilla tarea de cerrarla y moverla de lugar para rescatar este espacio de la Ciudad y dar vida a los mismos comerciantes con una nueva y necesaria Central de Abastos, en otro punto del Municipio desde donde se pueda dar servicio a toda la metrópoli.

Descansen en paz… así sea.
Muchas gracias a quienes nos han dejado aquí sus mensajes y a quienes nos escriben a hacerciudad@gmail.com y que nos ven por www.radiociudadypoder.com ahora los jueves a las 6 pm.

Agenda Urbana 2013

Que buen año para el urbanismo queretano fue el 2012! 

 

Hay que reconocer que la mayor parte de los propósitos se cumplieron: después de 14 años de discusiones se logró por fin el Nuevo Código Urbano. Después de mucho pensarlo el gobierno se atrevió a tocar nuestro icónico acueducto y le entró al tercer carril bajo los Arcos, que ya está casi listo; de pilón, se hizo la modernización de vieja carretera hasta La Cañada con lo que la conexión hacia la zona central del Estado ya no gravita solo en la Autopista 57. 

 

 

Más allá de obras, son los acuerdos de política urbana lo relevante. Algunos, como es mi caso, pensamos que el año pasado fue el principio de un gran futuro para nuestras ciudades. Para otros 2012  fue el año funesto en que inicio un cambio total en las reglas de juego inmobiliario que tanto les habían favorecido en lo particular y (seguramente) estarán planeando como seguirse resistiendo en 2013… Allá ellos, pues el cambio está en marcha y tiene todo el apoyo político que requiere. 

 

La agenda del año que inicia es igual o más ambiciosa que el anterior: además de continuar la reforma del transporte público, que va despacio y requiriendo mano firme; en el nivel regional se habrá de construir el Instituto Metropolitano de Planeación al tiempo que, en lo local, es obligatorio insertar el Nuevo Código Urbano en los reglamentos municipales. Otro reto mayor pues los Señores Regidores y algunos funcionarios deberán renunciar a la autocracia y ajustarse a un modelo no discrecional en la toma de las decisiones urbanas. Solo con estas acciones y la nueva Procuraduría, el sistema jurídico para la regulación del suelo estará completo. 

 

Los objetivos de esta Agenda Urbana  2013 son de gran complejidad; como se dice ahora — “transversales”– pues además del alto contenido institucional, su efecto definirá un nuevo modelo político-económico vinculado a lo inmobiliario y determinará a su vez un nuevo esquema de pesos y contrapesos entre niveles de gobierno y también entre ciudadanos y autoridades.

 

Y es que meter la planeación donde no es bienvenida (para algunos otrora influyentes) va a costar trabajo. 2013 debe ser el año de la protección al medio ambiente, el ordenamiento territorial y la movilidad sustentable. ¿Qué más agenda puede haber que esa, en una ciudad a la que según declaraciones recientes le llegan cientos de familias cada mes?

 

Con el Pacto Metropolitano de noviembre pasado, los presidentes municipales de la zona conurbada dieron la oportunidad a lo que puede ser uno de los pasajes más serios de nuestra joven era de alternancia democrática. De la mano del Gobernador Calzada estos cuatro fantásticos se han propuesto crear un ejemplo de madurez política y conciencia de lo público; una nueva institución que signifique la idea, por lo menos en materia de planeación, de un verdadero gobierno sin colores.

Respecto de la reforma del transporte público, la verdad es difícil hacer predicciones. Las cabañuelas anuncian que hará frio y quizá lloverá; esperemos no se cumpla el presagio y en la Secretaría de Gobierno salga el sol en todo su esplendor…

 

En fin, quien quita y 2013 nos trae también el advenimiento de una nueva generación de políticos… Aquellos jóvenes que entiendan que la representación ciudadana es ahora más rentable que el juego partidista.

 

Vamos pues tras la configuración de una institución incluyente y blindada a los cambios de cada tres años; por un Instituto de Planeación Metropolitana que se atreva a transferirle poder a los ciudadanos y nos dé la oportunidad de opinar sin que nadie se sienta agraviado.

 

Gracias a todos mi amables lectores y participantes de Hacer Ciudad en Facebook. Los invito a checar esta y otras colaboraciones en el Blog hacerciudad1.blogspot.com. Salud!!! pues ya con eso y un poquito de ingenio la vida va.

Urbanismo Progresista: Tendencias de creatividad económica.

 

La creatividad no consiste

en desarrollar una nueva manera,

sino una nueva visión”.

– Edith Wharton

Lo que está transformando el modo cotidiano de vivir ya no se produce primordialmente en edificios, oficinas o aulas de clase. La concentración industrial de los últimos años -entre otras cosas- por la  mano de obra barata de los países asiáticos, ha propiciado la reinvención del capital humano de varias urbes, sobre todo las europeas, así como el de la Ciudad de México.

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La Red

Por MNU y Lic. Gabriel Ballesteros Martínez

¿Y tú, ya eres miembro de la “generación F”?… Las redes sociales están cambiando la forma de la política. Día a día, con implacable tenacidad Facebook, Blogger, Word Press y otras redes y softwares gratuitos han ido captándonos a todos y reinventando la forma como nos comunicamos. El urbanismo está de fiesta pues ahora ya no es cosa de entendidos y poderosos; el debate por la Ciudad (con mayúsculas) ha encontrado por fin el canal de transmisión que necesitaba para articular la participación ciudadana.

Gracias a Mark Zuckeberg la elección es tuya. Piénsalo, puedes hacer pininos con tu granjita en “Farmville” y competir con otros agroindustriales cibernéticos, o quizá, si estas de vena quieras alborotar tú gen gobernante en “Cityville” creando tú propia megalópolis. Ahora que si de verdad te sientes “empoderado” (como dicen actualmente en los seminarios de superación personal) puedes atreverte a crear un blog, una cuenta de Twitter o una página como organización no lucrativa en Facebook y opinar sobre tu colonia, la parada de camión donde pierdes media hora todas las mañanas o de plano oponerte a un cambio de uso suelo en una zona preservada. Como lo escribí hace algunas semanas, tú si sabes de urbanismo, ahora es tiempo de opinar y ya tienes cómo.

Dichosos nosotros que pasamos de ser la generación “X” a la poderosa “generación “F”. Ya no hay porqué salir a hacer manifestaciones al rayo del sol al grito de “el pueblo unido, jamás será vencido” ni para qué hacer huelgas de hambre o desfilar encuerados. Hoy solo hay que hacer click y enviar un buen reproche twittero, si se quiere hasta al mismísimo Felipe Calderón.

La red no tiene límites a favor del urbanismo y la sustentabilidad en todas sus vertientes. Para que se den una idea, los invito a que visiten el blog con el que los defensores de Peña Colorada (http://conservapenacolorada.blogspot.com/), lograron articulación social y se presionó la revocación de un cambio de uso de suelo que afectaría esa zona preservada.
La actividad de los ayuntamientos nunca será más un asunto sólo de los regidores; incluso hay que reconocer que desde hace varios años, las sesiones del cabildo capitalino se transmiten en vivo por la red a iniciativa de un grupo de ciudadanos por la transparencia encabezado, entre otros, por Gabriel Anaya Serrano.

Los jueguitos están haciendo su parte en la conciencia urbanística de la población, pero lo verdaderamente revolucionario, está en la articulación social que se está logrando. Ahora, los problemas de comunicación de un presidente de colonos se acabaron: hacerle una petición al Presidente Domínguez o solicitar la intervención de un regidor, ya no tiene forzosamente que implicar ir al Centro Cívico, un tweet y a esperar. Asuntos como la cobranza de la cuota condominal siempre molestos, hoy pueden ser expuestos en la red para que nadie se haga pato con solo subir una nota al “face” de la Colonia.

Internet está al servicio del consenso; si esa Asamblea no puede suceder o cuando sucede siempre hay un vecino incómodo que la arruina, la red puede servir como medio preparatorio subiendo encuestas a un blog o mostrando imágenes de cómo se verá un camellón o una banqueta y así no ir al despeñadero entre gritos y sombrerazos. Como ejemplo, los invito a que chequen el sitio www.elcampanariounido.com, para que vean como una comunidad puede buscar la concordia a través del ciberespacio y no morir en el intento.

Otro ejemplo de participación ciudadana es la página de Facebook sobre movilidad urbana de “Barbará Jg” o la del Consejo de Participación Ciudadana por el Medio Ambiente, que formaron los integrantes de ese colegiado al que –es mi apreciación– poco se le escucha por los canales formales.

El debate por la ciudad está más vivo que nunca. La participación ciudadana evoluciona y se tecnifica, ahora pareciera que en lo que hay que trabajar es en la cultura cívica para ocupar la red con responsabilidad y eficacia. ¿necesitas una contraseña?…

P.D. Ya vienen las elecciones y será interesante escuchar la propuesta urbanística de los partidos más allá de un listado de obras públicas. ¿Si están preparando una, no?.

Gracias a todos los que nos han visto por www.radiociudadypoder.com Jorge Vazquezmellado y un servidor estamos preparando un programa sobre el proyecto de Código Urbano que anda circulando. Sintonízanos el miércoles a las 6 pm, vamos a hablar a fondo de cómo esta lucha legislativa puede beneficiarte o afectarte. Cualquier mensaje con este columnista envíalo a hacerciudad1@gmail.com

El Arte de concertar (Segunda Parte)

Por M.N.U. y Lic. Gabriel Ballesteros Martínez
Recientemente los regidores del PRI en el Municipio de Querétaro declararon que van a proponer un reglamento para recaudar la opinión ciudadana respecto de la obra pública y el uso del suelo. La idea es de celebrarse y valdría la pena apoyarla siempre y cuando el enfoque no sea meramente  electorero,  pues la gente no es un balón para echarse una “cascarita” política contra el alcalde.
La ciudad es obra de mil y un arquitectos. Una obra inacabada que vamos dirigiendo todos,  cada cual como mejor nos parece. En esta babel,  con frecuencia se impone la ley de la selva. La del más  fuerte, la del más conectado. La del más insistente, la del más cerrado. Mi creencia particular es que podemos cambiar el modelo y construir poco a poco un diálogo sobre sistemas de participación abiertos y transparentes. ¿Quién sabe? con suerte  y no repetimos el modelo que de seguir como vamos, inexorablemente imitaremos: un D.F. chiquito, con problemas menos caros pero igual de disminuidos en cuanto a calidad de vida; una metrópoli feroz, socialmente fragmentada y muy difícil de financiar.
El diseño participativo,  es un conjunto de técnicas que nos puede ayudar a redefinir la realidad; es un modelo para estructurar el diálogo ciudadano sobre la base de propuestas urbanas que surjan legítimamente de la opinión pública.  Información, diálogo y prioridad. La obra pública no puede planearse sobre la base empírica de solo creer que es necesaria. Con frecuencia la gente quiere otra cosa antes que el puente o el auditorio.  El diseño participativo asegura que las inversiones se hagan con el mayor beneficio social posible,  pero sobre todo  con pertinencia en cuanto a su dimensión, ubicación y estructura. No hay que tener miedo a que la gente diga cómo cree que deben hacerse las cosas. La política urbana puede nutrirse del siempre sorprendente  sentido común.
A los regidores que estén diseñando la propuesta, hay que pedirles que se aseguren que las condiciones del diálogo sean parejas. Que la opinión vecinal se pida antes de que se paguen sumas cuantiosas en estudios y planos. Que la oportunidad de hacer cambios a lo propuesto sea real y que los momentos sean definidos para que ni vecinos ni autoridades puedan extorsionarse entre si.
Hay que pedirles también,  que al modelo de consulta se le incluyan técnicas  como el taller de diseño ciudadano –sin ases bajo la manga–  dejando con sinceridad que la gente exprese sus razones por necias que puedan resultar. En el caso de Arboledas que supongo seguirá en  Derechos Humanos, hubiera sido muy atinado abrir el expediente antes de iniciar los trabajos de los estacionamientos; sin embargo, no hay responsabilidad de nadie pues no es una obligación determinada;  si bien hoy aparece en la Ley de Planeación que los ciudadanos deben ser convocados a “tomar” la decisión de la obra pública, no dice ni cómo  ni cuándo.   Otro asunto “ni-ni” para la araña…
Y ya que van a dedicarse a realizar una propuesta (porque estamos seguros que no fue pura grilla municipal) les sugerimos le entren de una vez al análisis de una Procuraduría del Desarrollo Urbano como la tienen Guanajuato o Jalisco. Échenle un ojo a esta institución que más allá de un simple ombudsman urbano,  es una estructura que vertebra el desarrollo urbano en su planeación, autorización y ejecución.  No hay que darle muchas vueltas, es fácil quitarnos lo  nemboc (no- en –  mi – barrio/colonia) y también es fácil someter a la autoridad al diálogo y la transparencia… solo falta que la autoridad quiera. Si ustedes ya se comprometieron, que son la autoridad,  pues ya nada más falta ver el proyecto reglamentario para dar nuestra opinión.
P.D. Una obra de consulta sobre este tema que recomendamos,  es “La Participación en el Diseño Urbano y Arquitectónico en la Producción Social del  Habitat” del CYTED (2004), el nombre es muy apantallador pero la obra muy sencilla.


Póngale y Póngale (impuesto de plusvalías)

Por Gabriel Ballesteros Martínez
Como jugando a la pirinola,  en Querétaro hay a quienes les ha tocado toma todo y a los que nos ha salido siempre todos ponen. En materia de infraestructura y equipamiento urbano, la ausencia de planeación pública y la curiosa inobservancia del Impuesto por Obras de Utilidad Pública que precisa nuestra ley urbana, han perfilado nuestro desarrollo urbano como un ejercicio inequitativo, caprichoso y especulativo. 
Si reglas no nos faltan, lo que nos ha faltado es entendimiento, participación genuina y una dosis de buena fe. Desde 1992 tenemos vigente un impuesto de plusvalías que de aplicarse serviría para recuperar algo del dinero que gastamos en obra pública, la cual con inquietante frecuencia en los últimos 12 años solo beneficia a tantos como que los dedos de las manos nos sobrarían para contarlos.
Este impuesto, que se cuantificaría sobre el principio del mutuo acuerdo –raro en un impuesto– establece que los beneficiarios, es decir aquellos que se encuentren en la zona de influencia de una inversión pública, deberán pagar proporcionalmente. Llámese una plaza, una Ciudad de las Artes,  una Anillo Fray Junipero, un drenaje o un tubo como el acuaférico o el Acueducto II, técnicamente debemos pagar parte de lo que esta obra cueste o una proporción de lo que nos beneficia, pues nuestra propiedad –privada– forzosamente se revaluará y obtendremos, gracias al dinero de todos,  un beneficio particular.
La teoría es preciosa pero en la realidad pasa otra cosa. Este impuesto no se cobra; ni siquiera está considerado en la Ley de Ingresos del Estado de Querétaro para 2010. Ante esta curiosidad fiscal, quien escribe se puso a buscar (espero no haber omitido algún documento pues confieso no es mi área de especialidad) en los diferentes convenios de coordinación fiscal que nuestra entidad ha firmado con la SHCP y no pude encontrar uno que diga que se suspende su cobro por implicar una doble tributación al chocar este impuesto local con uno federal del que ya recibamos participaciones, como pasa con otros.
No, no lo encontré… Lo que si apareció fueron los planes parciales de desarrollo urbano de las administraciones municipales de Colón y Jalpan (2006-2009), razón por la que intuyo su vigencia,  donde mencionan que …Con la finalidad de promover la participación activa de la población en el mejoramiento de su calidad de vida, deberán promoverse programas y acciones tendientes a la realización de obras de mejoramiento en la infraestructura y los servicios públicos, procurando la gestión de fuentes de financiamiento alternativas, entre ellas, la contribución por mejoras que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 115 fracción IV y el Código Urbano en su Título Quinto Capítulo III relativo al Impuesto por obras de utilidad pública urbana”. 
Sé que habrá quien se pregunte ¿¡cómo qué más impuestos!? pero querido lector, no se alarme, de todas formas paga Usted  de algún modo, ya sea aquí o en el ámbito federal,  pues de algún lado han salido los 17 mil 500 millones de pesos del presupuesto del Estado de Querétaro para este año, de los cuales para obra pública se destina cerca del 6%.
Tanto la especulación de suelos como la charrería parecieran ser  nuestros orgullosos deportes nacionales. La Zona Metropolitana de la Ciudad Querétaro,  como casi todas las ciudades medias en crecimiento del país, resultan escenarios mundialistas donde podemos identificar a los mejores exponentes de estas disciplinas. Que se hagan negocios, que bueno; no tenemos nada contra ellos, pero tampoco porque aplaudirles. Entiendo bien que crean empleo y mueven la economía; sin embargo, impuestos como el inobservado que motiva esta entrega, tienen el objetivo de que el erario público se recupere para que no se eleve el predial; para no tener que andar pidiendo créditos a BANOBRAS o inventando impuestos sobre nóminas que solo regraban al que de por sí ya le pone para poder hacer la Ciudad.  
Si mediante un impuesto razonable y construido de común acuerdo como señala nuestro Código Urbano actual,  metemos al presupuesto el concepto de la plusvalía,  todos ganamos, pues ese beneficio –convertido en dinero–  en lugar de irse por el lado obscuro de la fuerza, sería etiquetado de manera negociada en el Congreso y se aplicaría donde la planeación del desarrollo lo considere conveniente.
Si la idea es que la planeación sea participativa, ¿qué miedo podríamos tener de equivocarnos? Ahora que vamos a tocar el Código Urbano porqué no jugamos al póngale y póngale en lugar de todos ponen y yo gano. Como ve?.  

Vargas Llosa no tiene nada que ver

Por Gabriel Ballesteros Martínez
Respecto del anteproyecto del Nuevo  Código Urbano y su próxima presentación al Ejecutivo del Estado,  después de una breve — brevísima  y casi secreta – “consulta pública”, Mario Vargas Llosa no tiene nada que ver, eso es seguro. Sin embargo ante el regocijo de las letras latinoamericanas por el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a este peruano de excepción,  este columnista ruega a ustedes aceptar una pausa de los asuntos urbanos para compartir la portentosa experiencia de leer al autor de la Fiesta del Chivo y El Paraíso en la Otra Esquina.  
El maestro de los vasos comunicantes, técnica  que expone la truculenta estrategia del narrador y político para entrelazar historias a destiempo en sus novelas, siempre nos regala una abundante lista de personajes reales,   frecuentemente más bien surrealistas. Leerlo con un cuaderno de notas no es una mala idea para quien quiere aventurarse en el laberíntico collage de hombres y mujeres esculpidos en  presente,  pasado y futuro. Como cuando la niña Cabral, aquella mozuela ofrecida al prohombre,  vuelve a la República Dominicana y narra cómo el roce con Leonidas Trujillo fastidió su vida, la tiene marcada y la seguirá ensombreciendo porque está segura de no poder perdonar a su padre. En algunos párrafos los tres tiempos intensamente mezclados llegan a marear al lector que no sabe si Ramses vive, ha muerto o sigue siendo el mocoso primogénito del Dictador.
Mientras que las letras hispanas han sido reconocidas nuevamente,  la realidad política que con frecuencia reflejan, sigue siendo una fuente interminable de musas que inspiran la crítica de elocuentes escribanos del Perú, España  y México. Lamentable pero cierto,  la política y la manera como nos prodigamos el poder en las tierras del  centro y Sudamérica no es más que un revolvente círculo,  donde quien se encumbra entre ideales y acusaciones, se va de la silla por la puerta de atrás y con los bolsillos llenos, si es que no le dan un golpe de estado.
Vargas Llosa no tiene nada que ver, eso es seguro. Que va a saber el nuevo nobel de los negocios inmobiliarios que están ensanchando las metrópolis mexicanas y de los cuales surge el dinero para patrocinar la vida electoral nacional; sin embrago,  en su obra se advierte siempre una preocupación por desterrar lo corrupto de nuestro DNA y someter el abuso del poder a la transparencia; su grito permanente para impedir que se siga socavando el enorme potencial americano.
Quien se expresara alguna vez sobre nuestro sistema político como la dictadura perfecta o la “dictablanda”, hoy es reconocido por la persistencia de una obra que entre prostitutas y trogloditas, expone a lo largo de casi 50 años un gran amor por lo que somos;  por la profunda vocación latinoamericana para el desorden y la autolimitación. Su premio es hoy una llamada de atención pública a reflexionar sobre la seguridad que tendríamos de vivir plenamente en la  institucionalidad y la razón de las normas. Deducir el cómo  nos toca a nosotros, Vargas Llosa insisto, no tiene nada que ver.
P.D. Se me hace que las banquetas del cruce principal bajo Bernardo Quintana en el nuevo Distribuidor Bicentenario  se las ahorraron igual que la vuelta a la izquierda para ir del Qiu hacia el Corregidora (¿?).