Pacto Metropolitano

 Por MNU y Lic. Gabriel Ballesteros Martínez

Por  iniciativa del Presidente Municipal Roberto Loyola y en concordancia con el modelo de planeación instituido en el Nuevo Código Urbano, el día de hoy y teniendo como espléndido marco el antiguo palacio del Jardín Guerrero,  se firma el pacto de “voluntad política” entre los cuatro ediles de la zona conurbada de la Ciudad de Querétaro;  punto de partida para el Instituto Metropolitano que guiará la planeación, el ordenamiento territorial y la provisión de servicios compartidos en esta gran urbe. 

 

La voluntad política es una suerte de energía que enciende a la administración pública, un tesoro inmaterial, un intangible algo caprichoso y a veces caprichudo. Como los glóbulos rojos a la sangre, como la mitocondria a la célula, sin esa voluntad la emocionante experiencia de gobernar podría resultar tan aburrida y torturante como el partido entre nuestros aporreados plumíferos y el San Luis de la semana pasada. 

 

Y es que hay que correr riesgos, asumir liderazgos y reformar el pensamiento burocrático o morir y hay que hacerlo rápido pues el reloj municipal tiene manecillas muy inquietas; eso lo saben María, Toño, Enrique y Roberto pues para todos fue prioridad iniciar pronto con el tema urbano so pena que la agenda individual socavara el proyecto de una visión común de la Ciudad que todos nos ofrecieron en campaña; un discurso al que sus antecesores huyeron cual si fuera espanto de día de muertos.

 

A partir de este día comenzará sin cesar en Huimilpan, El Marques, Corregidora y Querétaro, el discurso sobre la vida metropolitana. Una nueva entidad que proteger y organizar; una nueva razón para orientar el gasto público, conceder concesiones, licencias y autorizaciones. 

 

Y es que el esfuerzo de coordinación administrativa y política que demandará este pacto presionará varias oficinas públicas tanto a nivel municipal como estatal. El solo hecho de compartir los programas de obra pública o iniciar el ejercicio de informar sobre los expedientes inmobiliarios de uno a otro ayuntamiento dentro del polígono metropolitano, prefigura un cambio institucional  mayor.

No más regidores y presidentes en fuga; no más endeudamientos injustificados para financiar lo privado; no más decisiones electoreras de la obra pública. Hoy nace el nivel metropolitano de pensamiento público. Hoy gracias a la predominancia de esa “voluntad política” se pone la primera piedra para la edificación de un concepto de sustentabilidad a la queretana y sin colores.  

 

Bravo presidentes, los ciudadanos estamos atentos y a sus órdenes…